En apenas tres semanas, Ricardo Belmont– exalcalde de Lima, excongresista y conductor de televisión-pasó del 2,9% de intención de voto a 10,1% y del rubro otros al quinto lugar de la primera vuelta, según los resultados de la ONPE a más del 79% de actas contabilizadas.
“El hermanón”, en esta campaña, mantuvo el estilo de “outsider” que lo llevó al sillón municipal en 1989: no detallar su plan de gobierno, no contar con un equipo técnico, decir que enfrentará a la delincuencia con abrazos y no balazos, victimizarse y enfrentar a los medios de comunicación.
Belmont, de 80 años, ha centrado su segunda campaña presidencial (postuló en 1995, pero solo obtuvo el 2,581% de los votos) en las redes sociales, principalmente en Facebook, YouTube y TikTok.
Es en Facebook donde sus discursos tuvieron mayor alcance. Por ejemplo, la transmisión en vivo de su cierre de campaña en la plaza San Martín, en Lima, del martes 7 de abril tuvo más de 783 mil reproducciones, más de 32 mil me gusta y fue compartido por 15 mil usuarios.
La otra plataforma que el otrora dueño de RBC Televisión explota es TikTok, pero no solo a través de su cuenta, sino la de su hija Kris Belmont, de 18 años, que tiene más de 95 mil seguidores. Ella lo acompañó a la segunda ronda de debates, donde cada candidato solo podía llevar a dos personas.
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Mientras otros postulantes priorizaron a los integrantes de sus fórmulas y a sus asesores internacionales, “el hermanón” llevó a su hija influencer que transmitía en vivo el detrás de cámara de la polémica. Pero la decisión no fue sentimental, sino estratégica: desde mediados de marzo, Kris Belmont ha publicado pequeños videos sobre la postulación de su padre que se han viralizado en TikTok.
Por ejemplo, una entrevista que tituló “Conozcan al hombre detrás del candidato” tiene 4 millones de reproducciones. Y en otro video, donde ella destaca la participación del exalcalde en la primera ronda de debates tuvo 5,3 millones de reproducciones. También ha anclado a su cuenta una grabación, donde explica los ejes del plan de gobierno de Obras.
En su mitin de cierre de campaña, Belmont estuvo acompañado por Kris y también su otro hijo de su segundo compromiso: Augusto Belmont, de 22 años. “Ellos me han inyectado el espíritu de la juventud”, refirió.
“Un mensaje para los jóvenes: es normal sentir miedo, es normal sentir confusión. Creo que todos estamos un poco aterrados, porque el Perú está en juego, pero se viene un gran Perú. Mi papá va a hacer grades cosas por el Perú”, dijo Kris Belmont durante el acto proselitista en el Centro de Lima.
(Foto: Julio Reaño/ El Comercio)
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La performance de Belmont en los debates, donde se dedicó a contar anécdotas y evitó la confrontación, la viralización en TikTok de sus videos explicarían de cierta manera su ascenso en el respaldo de los jóvenes. Por ejemplo, pasó de 0,9% de intención de voto en la tercera semana de marzo entre los jóvenes de 18 y 24 años a 14,4% a solo tres días de los comicios.
Y en los ciudadanos de entre 25 y 34 años, de 1,8% a 11,5% en el mismo periodo de tiempo.
Y si bien Belmont no pasó al balotaje, sí logró que Obras superé la valla electoral y, al momento, podría tener 18 diputados y seis senadores.
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Belmont casi no registró salidas de Lima durante el tramo final de su campaña: en las últimas tres semanas solo realizó actividades proselitistas en Ica y en Cusco. No obstante, casi a diario sí realizó transmisiones desde sus redes sociales.
El exalcalde de Lima pasó del 1,5% de intención de voto en el sector rural a 9,4%. Y en el centro y sur del país, ascendió de 1% y 1,8% a 13% y 11%, respectivamente, según las encuestas.
Al respecto, el periodista y antropólogo Jaime de Althaus dijo que el partido Obras no tiene una organización nacional ni bases amplias que le permitan realizar una campaña territorial y activismo político en el centro y sur andino del país. Agregó que es probable que otra agrupación con presencia en estas zonas lo haya ayudado.
“Podría haber sido Perú Libre, la gente de Cerrón. Cerrón sabe que él no va a pasar. Entonces, se aferra a esta posibilidad. Belmont también tenía como candidato a la primera vicepresidencia de la República a Daniel Barragán, quien fue ministro de Defensa de Pedro Castillo. Belmont casi fue asesor de Castillo y es muy buen amigo de Cerrón”, refirió en declaraciones a El Comercio.
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De Althaus consideró que Belmont tuvo un ascenso en las últimas semanas, porque el debate le sirvió como una plataforma para atraer a un sector antipolítico y que encuentra a él a una “persona entretenida y fuera del sistema, de los políticos tradicionales”, aunque ya haya sido alcalde de Lima en dos oportunidades, entre 1990 y 1995.
También refirió que, en los días previos a la elección general, el excongresista tuvo que enfrentar sus propias “inconsistencias” y su pasado político y empresarial.
“En el lado empresarial, tiene todo lo relacionado a RBC, la estafa a miles de personas que apostaron por él, que le dieron plata y que nunca recibieron nada”, manifestó.
El antropólogo, además, sostuvo que en el plan de gobierno de Obras se hablaba de la economía social de mercado, pero Belmont en sus discursos y entrevistas había dejado abierta la posibilidad de una revisión de los contratos vinculados a los recursos naturales del país, “que es una posición de izquierda”.
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El politólogo Carlos Meléndez, socio fundador de 50 más 1, dijo que la virtud del exalcalde de Lima, durante esta campaña, ha sido que pudo captar a “sectores desafectos tanto de la izquierda como de la derecha”.
“En esta campaña, donde algunos candidatos se afianzan a tener una candidatura de izquierda exclusivamente o de derecha exclusivamente, Belmont tiene elementos para ambos sectores. No plantea una política de mano dura como tal, pero a la vez sí propone políticas anti migratorias en contra de los venezolanos. Es decir, hay elementos que conjugan factores populares, pero no necesariamente se pueden encajar como de izquierda o de derecha”, remarcó.

(Foto: Hugo Pérez/ El Comercio)
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En diálogo con este Diario, Meléndez explicó que las redes sociales, en el caso de Belmont, han jugado un rol difusor en los sectores juveniles menos politizados.
“Los que utilizan más las redes sociales son los que se informan por estas vías y es donde, efectivamente, hay un espacio para que candidaturas que no necesariamente hablan de política como tal, sino de temas públicos que le interesa a la gente sin que estos sean temas políticos. Belmont conjuga este discurso, no solo de la anti política, sino del coach, de dar sus pastillas para la moral. Esa es su manera de llegar a este público”, expresó.
El analista político Luis Benavente refirió que en Belmont se repitió un patrón de estas elecciones presidenciales, en el sentido de que tuvo a candidatos pequeños que subieron en diferentes momentos, pero que luego bajaron, cuando se revelaron sus inconsistencias, a través de lo que él llamó “campañas negativas”.
“En otras elecciones, el primero tenía más de 30%, un factor no movía la aguja entonces, pero ahora sí. El patrón fue que cualquier candidato que llegaba al 5% tenía exposición. Le pasó a Wolfgang Grozo y a Belmont y a otros. Pero luego viene una campaña negativa muy fuerte. A Grozo lo masacraron, por ejemplo, y bajo rápido”, manifestó.
En diálogo con El Comercio, Benavente dijo que, en la recta final, Belmont bajó tres o dos puntos, que, en este tipo de elección, con tantos candidatos, sí tiene un significado importante.
Precisó que en el caso del exalcalde de Lima todo lo que se dijo sobre él era “cierto”: la polémica sobre las acciones de RBC TV, la cercanía con Perú Libre y la afinidad con el expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) “en un momento crítico, donde este atacaba al Perú”.
El director de Vox Populi dijo que la decisión de Belmont de retirarse de la política, cuando su partido Obras ha logrado ingresar a la cámara de diputados y al Senado es una medida que no se puede entender.
“Es raro y no se entiende por qué no fue a votar, tampoco que abandone su proyecto político cuando la elección aún no ha concluido. Un político no debe rendirse cuando el proceso ha sido cuestionado. Él debería pedir explicaciones sobre lo que sucedido”, acotó.
Ricardo Belmont, de 80 años, fue alcalde de Lima en dos oportunidades, entre 1989 y 1995. Tras la desaparición de Obras, su partido que fue refundado en el 2022, se puso diferentes camisetas políticas: el Frente Independiente Moralizador (FIM), la alianza Frente de Centro, Perú Libertario (hoy Perú Libre) y Unión por el Perú (cuando esta agrupación promovía la liberación de Antauro Humala).
En octubre de 2021, Belmont pasó, en apenas una semana, de ser un acérrimo crítico de la administración de Castillo Terrones a estar dispuesto a ser su asesor. El entonces jefe de Estado le agradeció al comunicador “por sumarse al equipo del gobierno del Bicentenario”. Sin embargo, ante los cuestionamientos, la designación del “hermanón” no se concretó.
El exalcalde de Lima, precisamente, llevó en su fórmula presidencial, como candidato a la primera vicepresidencia a Daniel Barragán Coloma, ministro de Defensa del último tramo de la administración de Pedro Castillo.
A fines de 2020, Belmont afirmó que la vacuna contra el coronavirus “te puede matar, te puede dejar estéril, te puede volver impotente y te puede cambiar tu ADN, y ser otra persona con la vacuna”. Lo cual es falso.
En el 2018, Belmont fue candidato a la alcaldía de Lima por Perú Libertario, que hoy se llama Perú Libre, que lidera Vladimir Cerrón.
Durante su campaña a la alcaldía de Lima hace ocho años, Belmont utilizó un discurso xenofóbico, como cuando denunció que más de un millón de venezolanos votaría, a pesar de que el Reniec había precisado que solo 26 extranjeros (y solo uno era venezolano) tenían derecho al sufragio en aquellos comicios.
En la misma campaña recibió un llamado de atención del Ministerio de la Mujer, que rechazó sus “comentarios sexistas y machistas”. Belmont había comentado que su esposa le “agarra la ‘cosita’”, al presentarla en un mitin en San Juan de Lurigancho.
Belmont también estuvo envuelto en la polémica por los aportes que realizaron miles de ciudadanos para la fundación de RBC, su canal de TV. A estos nunca se les devolvió su inversión y menos sus ganancias. En su defensa, el candidato presidencial ha señalado que su empresa fue perseguida por el gobierno de Alberto Fujimori y que esta causa nunca llegó a juicio.




