La tormenta que sacudió a la FIFA durante la última semana todavía no encuentra puerto seguro. Después de retirar el proyecto que proponía abrir las actividades comerciales del organismo a la inversión privada, Gianni Infantino intenta recomponer el tablero político desde Marruecos, donde este miércoles sostiene una reunión con altos funcionarios de la institución en medio del momento más delicado de su gestión.
La tormenta que sacudió a la FIFA durante la última semana todavía no encuentra puerto seguro. Después de retirar el proyecto que proponía abrir las actividades comerciales del organismo a la inversión privada, Gianni Infantino intenta recomponer el tablero político desde Marruecos, donde este miércoles sostiene una reunión con altos funcionarios de la institución en medio del momento más delicado de su gestión.
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El encuentro se desarrolla en el complejo Mohammed VI de Salé, sede africana de la FIFA ubicada en las afueras de Rabat, según confirmó una fuente cercana al organismo. Aunque oficialmente no se han explicado las razones para elegir Marruecos como escenario de la reunión, el país norteafricano ocupa un lugar estratégico dentro del futuro inmediato de la FIFA: será uno de los organizadores del Mundial 2030 junto con España y Portugal.
La cita también coincide con la reciente presencia de Infantino en territorio marroquí durante las celebraciones de la Fiesta del Trono, una visita que ahora adquiere un nuevo significado en medio de la crisis institucional.
La propuesta del presidente de la FIFA había provocado reacciones negativas.
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El presidente de la FIFA atraviesa probablemente el episodio de mayor desgaste desde que asumió el cargo hace una década. La semana pasada sorprendió al mundo del fútbol con la propuesta de crear una empresa externa destinada a gestionar los derechos comerciales de la FIFA y de competiciones como la Copa del Mundo mediante la incorporación de capital privado.
La iniciativa, conocida como FIFA Forward Enterprise (FFE), apenas sobrevivió unos días. La resistencia de confederaciones, federaciones y dirigentes obligó a la FIFA a retirar el proyecto antes de que llegara a convertirse en una propuesta formal de votación.
Las consecuencias, sin embargo, siguen acumulándose. En los últimos días, varias figuras de peso dentro del propio organismo marcaron distancia con la conducción de Infantino. Entre ellas aparecen Arsène Wenger, director de Desarrollo Global del Fútbol, y el secretario general Mattias Grafström, quien en una comunicación interna lamentó los “acontecimientos tristes y condenables” que rodearon la iniciativa y celebró que el proyecto fuera archivado de manera definitiva.
La salida más significativa fue la de Carlos Cordeiro, uno de los principales asesores del presidente de la FIFA, quien presentó su renuncia el viernes tras expresar su rechazo absoluto a la propuesta.
Pese al escenario adverso, Infantino mantiene el control institucional y, hasta ahora, continúa siendo el único candidato inscrito para buscar un nuevo mandato al frente de la FIFA. La elección está prevista para marzo del 2027, precisamente en Rabat, la misma ciudad donde hoy intenta reconstruir los consensos perdidos y recuperar la estabilidad de un organismo que atraviesa una de las mayores crisis políticas de los últimos años.
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