Hubo una época en la que un futbolista se retiraba y, salvo que se convirtiera en técnico, dirigente o comentarista, poco a poco desaparecía de escena. No había mucho más. Podía abrir una academia, poner un negocio, dedicarse a otra profesión o simplemente disfrutar de la vida después del fútbol. Si quería contar sus historias, esperaba a que algún periodista lo llamara. Hoy eso cambió. Vargas transmite en Youtube. Farfán tiene su programa. Butrón participa en espacios digitales. Y Paolo Guerrero incursionó a inicios de año en el streaming.
Hubo una época en la que un futbolista se retiraba y, salvo que se convirtiera en técnico, dirigente o comentarista, poco a poco desaparecía de escena. No había mucho más. Podía abrir una academia, poner un negocio, dedicarse a otra profesión o simplemente disfrutar de la vida después del fútbol. Si quería contar sus historias, esperaba a que algún periodista lo llamara. Hoy eso cambió. Vargas transmite en Youtube. Farfán tiene su programa. Butrón participa en espacios digitales. Y Paolo Guerrero incursionó a inicios de año en el streaming.
Lo curioso es que no estamos hablando de exfutbolistas anónimos. Son nombres que durante años estuvieron en las portadas, en las transmisiones y en las conversaciones de todos los días. Farfán fue uno de los futbolistas peruanos más conocidos de las últimas dos décadas. Vargas también. Guerrero ni siquiera necesita presentación -solo faltaría que Claudio Pizarro se anime para que ‘Los cuatro fantásticos’ se reencuentren, ahora compitiendo en versión streaming-. ¿Por qué nuestros ídolos más recientes buscan ahora protagonismo como referentes del YouTube?
Hay una explicación bastante simple: nunca habían tenido una herramienta como esta. Cubillas podía ser entrevistado después de un Mundial. Chumpitaz podía aparecer en televisión. Cueto podía sentarse en una cabina de radio. Pero ninguno podía prender una cámara desde su casa y hablarle directamente a miles de personas. Dependían de un diario, una radio o un canal. Ahora el exfutbolista puede hacer el programa, elegir a los invitados y decidir de qué se habla (Y con quién, de qué).
Los futbolistas de otras generaciones encontraron otros caminos. Algunos se hicieron técnicos. Otros fueron dirigentes. Varios terminaron comentando partidos. Roberto Chale, Percy Rojas, Ramón Quiroga, Julio César Uribe y tantos otros pasaron por la televisión y la radio. Era una forma de seguir ligados al fútbol. La diferencia es que entonces había que ganarse un espacio en un medio. Hoy el espacio puede ser propio.
Farfán entendió muy bien esa transformación. Con ‘Enfocados’, junto a Roberto Guizasola, no se limitó a hablar de partidos. Aparecieron las historias de vestuario, los amigos, las concentraciones, las bromas y ese mundo que durante años solamente conocíamos por algunas declaraciones.
El éxito del programa mostró que había interés por escuchar a los futbolistas hablar como futbolistas y no necesariamente como invitados de un programa deportivo. ¿Un valor agregado? Farfán entendió que podía mostrar la versión más sincera, natural y sin cassette de un futbolista al que estamos acostumbrados a verlo declarar desde las frases hechas y la diplomacia. Con él, las anécdotas, las historias de camerino y toda esa ‘carnecita’ que jamás se revelaría ante un periodista, se convirtieron en la clave del éxito.
Jefferson Farfán y Roberto Guizasola en Enfocados. Foto: Joel Alonzo/GEC
/ Joel Alonzo
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El ‘Loco’ Vargas siguió una ruta parecida. El ‘Loco’ tiene algo que la televisión tradicional siempre supo aprovechar: personalidad. Cuando habla, genera reacción. Puede gustar o no lo que dice, pero difícilmente pasa inadvertido. En las redes eso vale. Mucho.
Butrón, con un perfil distinto, también encontró un espacio para opinar y conversar de fútbol. Y Manco ha hecho lo propio. El futbolista retirado dejó de ser únicamente el comentarista que aparece el domingo, hoy es un opinólogo con voz autorizada (o con voz dispuesta para la polémica).

¿De qué trata el nuevo programa de Juan Manuel Vargas en YouTube?. (Foto: Captura YouTube- La Parrilla del Loco)
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Lo de Paolo tiene un detalle particular. Está entrando en este mundo mientras todavía es futbolista profesional. Eso no era habitual antes. Un jugador en actividad cuidaba mucho más sus apariciones fuera de los canales oficiales. Hoy puede tener un programa, participar en una transmisión y seguir siendo noticia por lo que diga frente a una cámara. Lo intentó por primera vez a inicios de año a través de un canal en Youtube. El fútbol y el contenido digital conviven en la misma agenda hoy en día.
En el mundo ocurrió algo parecido. Zlatan Ibrahimovic convirtió su personalidad en una marca que trascendió los partidos. Sergio Agüero encontró en Twitch una segunda vida pública después de su retiro. Gerard Piqué construyó negocios, competiciones y contenidos alrededor de su figura. Son casos distintos, pero tienen algo en común: entendieron que la carrera de un futbolista ya no termina necesariamente cuando termina su carrera deportiva.
Paolo Guerrero debutó como conductor del programa de streaming “MVP”. (Foto: Captura de YouTube /
+QTV Network)
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uertEn el Perú, además, hay una materia prima especialmente atractiva: las historias que nunca se contaron del todo. ¿Qué pasaba en aquella selección? ¿Cómo eran las concentraciones? ¿Qué técnico tenía peor carácter? ¿Quién era el más bromista? ¿Qué ocurrió realmente en determinado partido? Durante años esas respuestas aparecieron en pequeñas dosis, en una entrevista o en una nota. Ahora pueden ocupar una hora de conversación. Y siempre habrá alguien dispuesto a escucharla.
Por eso los exfutbolistas están descubriendo que todavía tienen algo que vender, aunque ya no oferten goles. Tienen recuerdos, personajes, anécdotas y, sobre todo, una audiencia que construyeron cuando todavía jugaban. Antes, cuando un crack colgaba los chimpunes, empezaba su vida después del fútbol. Ahora puede seguir hablando del fútbol todos los días. Solo que ya no necesita entrar a una cancha. Ahora le basta con un set y darle “en vivo”.
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