Los rebeldes hutíes de Yemen reivindicaron los ataques contra dos buques petroleros sauditas el miércoles en el mar Rojo, lo que abrió un nuevo frente en la guerra entre Estados Unidos e Irán que se expande por la región.
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“Nuestra doctrina de defensa es clara: ojo por ojo. Cualquier ataque contra Irán, incluidas nuestras infraestructuras, provocará una respuesta contundente y decisiva”, afirmó Araqchi en X.
Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, aseguró que Washington sigue dispuesto a buscar una solución diplomática con Irán.
“Seguimos abiertos a resolverlo de manera negociada. Pero, por ahora, no parecen estar interesados en eso”, declaró Rubio en una reunión de ministros del sudeste asiático en Manila.
Según el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baqai, los intercambios diplomáticos con Washington continúan.
A medida que la guerra se acerca a los cinco meses y se avecinan las elecciones de noviembre en Estados Unidos, Trump enfrenta una intensa presión para poner fin al conflicto.
Los críticos han señalado el alto costo del conflicto, que el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, calculó en 37.500 millones de dólares, al tiempo que solicitó al Congreso otros 67.000 millones.
Trump ha desestimado las encuestas y afirmó que “los estadounidenses no quieren precios altos de la gasolina pero no están en contra de la guerra”.
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El mandatario asistió este miércoles a una ceremonia para recibir los restos de cuatro militares estadounidenses muertos en la guerra, un tema muy sensible para la opinión pública.
“Todos ellos afirmaron, con gran firmeza, que no podemos permitir que Irán tenga un arma nuclear, así que vamos a honrarlos”, declaró al evocar una de las razones que propiciaron la guerra iniciada el 28 de febrero con bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel.
Trump ha asegurado que el próximo objetivo de Estados Unidos podría ser un complejo subterráneo en Kuhe Kolang-e Gaz La, cerca de Natanz, donde las agencias de inteligencia occidentales sospechan que Irán construye una instalación no declarada de enriquecimiento de uranio.
El mando militar iraní (Jatam al Anbiya) advirtió de que consideraría el ataque “una expansión de la guerra”, mientras que el portavoz de Exteriores afirmó que “la obsesión de Washington con Kuhe Kolang, donde no se realiza ninguna actividad nuclear, no es más que un pretexto inventado para la agresión, la destrucción y el sabotaje”.
En Kuwait, el ejército declaró que sus defensas antiaéreas están interceptando drones procedentes de Irán, mientras que Jordania afirmó haber derribado cuatro misiles iraníes y cuatro drones.
Las sirenas de alerta aérea también sonaron en Baréin, y un corresponsal de la AFP en Manama escuchó una explosión.
El Ejército iraní declaró que había atacado activos estadounidenses en Kuwait y Baréin, incluyendo sistemas de defensa aérea, instalaciones de radar y edificios administrativos.














