Por Alexander Villaroel
Minutos antes de las ocho de la mañana, el candidato Rafael López Aliaga (Renovación Popular) llegó a la cancha deportiva “La Bombonera”, ubicada en la zona de Pamplona Alta, en San Juan de Miraflores. Lo hizo para compartir el ya tradicional “desayuno electoral” junto a simpatizantes, dirigentes de las ollas comunes y también candidatos a regidores y a las alcaldías distritales de la agrupación. Fue la primera actividad del candidato a teniente alcalde durante la jornada electoral.
A diferencia de otras ocasiones, el menú no fueron chicharrones, sino un plato de patasca, emoliente y pan chapla. Al lugar llegó también el excandidato presidencial Carlos Álvarez, quien se sumó a la campaña de Renovación Popular y funge como vocero en materia de seguridad. Su actividad allí duró aproximadamente una hora y media.
Tras compartir con los presentes, López Aliaga respondió algunas preguntas de los medios de comunicación. Se le consultó, en principio, si es que, de ser elegido primer regidor y, eventualmente, asumir la alcaldía de Lima por segunda ocasión, no iba a renunciar y completaría su período en diciembre del 2030.
Como se recuerda, López Aliaga dejó su cargo de burgomaestre de Lima para tentar el sillón presidencial en las Elecciones Generales de abril pasado. “Dios dirá”, respondió, alegando que “en cuatro años pasan muchas cosas” y que aprendió a no dar compromisos pues -según dijo- “después usan mi palabra en contra mía”.
En otro momento, el aspirante de Renovación Popular insistió en que “la Constitución es simple, claramente dice: prohibido postular a ser alcalde”. Y argumentó que, en su caso, postula como teniente alcalde.
“En mi caso, yo no estoy postulando a alcalde; estoy postulando a teniente alcalde, así de simple. Pero no prohíbe ser alcalde. Tenemos un derecho positivo, lo que está escrito es lo que se obedece. Entonces, prohibido postular, pero no ser”, expresó el aspirante.
“Entonces, la posibilidad de ser alcalde nace de otra ley, la ley orgánica municipal, artículo 24. Que dice: en caso de ausencia de alcalde por A, B, C, se muere el alcalde, se aloca el alcalde, se fue de viaje, no quiere, no aparece, dice claramente asume el teniente alcalde. Es el caso”, agregó.
En agosto pasado, el candidato al municipio limeño por Renovación Popular, Luis Rubio, renunció a su postulación, abriendo paso así, en la práctica, a la llegada de López Aliaga nuevamente al municipio limeño, pero también generando una serie de controversias y cuestionamientos. Un panorama que aún no es aclarada por los organismos electorales.
López Aliaga mencionó que, si el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), teniendo varios casos similares en los que el teniente alcalde asumió, no sigue el mismo criterio, “sería una legislación a dedo y sería prevaricato”.
En su discurso, López Aliaga reiteró sus críticas a las elecciones de abril y aseguró que el candidato Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) no debió pasar a segunda vuelta. En un momento de su intervención, dijo que esos comicios “fue un robo descarado” y también insistió en su discurso de “fraude”.
También se le consultó si iba a respetar los resultados electorales, a lo que respondió con un “déjenme ver”, pues, según dijo, el resultado depende mucho de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Además, señaló que se encontraba supervisando a su equipo de personeros, que, según dijo, eran 28 mil en todo Lima. Así, dejó el tema en duda.
Tras culminar con su “desayuno electoral”, López Aliaga se trasladó hasta San Isidro. Llegó a las 10:36 a.m. al estacionamiento de la sede de Petroperú, en la avenida del Parque. Efectuó su derecho al sufragio de manera rápida y, antes de subir a su vehículo, se le pidieron unos comentarios. “¡vamos a ganar!”. Y se retiró raudamente.

