Por dos días, el domingo 30 y lunes 31 de agosto, Rafael Belaúnde Llosa fungió de zar de la lucha contra el crimen. El general PNP, César Astudillo, ministro del Interior, estaba no habido. La arrimada de cartera fue muy visible gracias al propio Rafael: el Ministerio de Defensa, el suyo, difundió fotos en las que se le veía junto a al comandante general PNP Óscar Arriola, conversando con tres de los detenidos por el secuestro del empresario Jenss Lara y el asesinato de sus cuatro acompañantes.

«Óscar Arriola, el cuestionado comandante general de la PNP, está al fondo en las fotos, en un escritorio, observando la que presumiblemente fue su puesta en escena con protagonista accidental. Keiko tenía, por lo tanto, tres problemas», reseña Fernando Vivas. (Foto: Mindef)
/ FREDDY RODRIGUEZ ROBLES
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En otras fotos, de una serie de 8, aparecían dos enmarrocados. Por eso, podemos estar seguros que se trataba de detenidos. No podemos aseverar que fue un interrogatorio formal, pero en las imágenes se les ve dándole la cara al ministro como si estuvieran conversando.
Óscar Arriola, el cuestionado comandante general de la PNP, está al fondo en las fotos, en un escritorio, observando la que presumiblemente fue su puesta en escena con protagonista accidental. Keiko tenía, por lo tanto, tres problemas.
Un ministro encimando a otro, una diligencia tan presunta como indebida y el Ejecutivo enredado en una truculenta narrativa policial. El miércoles, en Piura, la presidenta encaró a la prensa para responder la pregunta obvia: “El ministro Belaúnde no ha participado en ningún interrogatorio. Los interrogatorios los ha llevado a cabo la Policía Nacional”, dijo.
Ministro de Defensa, Rafael Belaúnde Llosa presentó, junto al jefe de la PNP, Óscar Arriola, a los detenidos presuntamente implicados en el secuestro y asesinato de cuatro personas en Trujillo. No participó el ministro del Interior. (Foto: Mindef)
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Sobre la arrimada de cartera, repitió lo que ya había salido Astudillo a explicar el martes: que un problema de salud de un familiar lo retuvo y no pudo ir de inmediato a Trujillo, donde su sector ardía. “El ministro [Belaúnde] señaló que él sí podía asistir y, por lo tanto, tomé la decisión de que acuda él”, añadió Keiko. Rafael, castigado, compungido y mudo; estaba a su lado.
Rafael Belaúnde tiene la viada del chancón de la clase, siempre dispuesto a hacer lo que pida la profe. Mientras otros tratan de viajar lo estrictamente necesario, él cultiva el don de la ubicuidad, desbordando la visibilidad que le toca.
Tiene una diferencia, que no ha asumido del todo, con Marco Vinelli de Agricultura, Luis Dyer de Salud o el propio Astudillo. Esos tres son cuadros en la órbita naranja.
Dyer puede exhibirse en videos porque fue el héroe de la campaña de los personeros; mientras Vinelli capitaneó el plan de gobierno.
A Rafael, que es un invitado, el entorno naranja lo quiere más comedido, sin excesos ni selfies. Fíjense que lo más funcional hubiera sido poner al ministro de Defensa en la coordinación de la emergencia del FEN (Fenómeno del Niño), como fue el caso de Jorge Nieto, Mindef de PPK, en el FEN del 2017; pero Keiko y el primer ministro Luis Galarreta, colocaron a Vinelli, que es de Agricultura.
Tras la segunda vuelta, Keiko Fujimori, Luis Dyer y Luis Galarreta
«Dyer puede exhibirse en videos porque fue el héroe de la campaña de los personeros; mientras Vinelli capitaneó el plan de gobierno.muestran copias de miles de actas», reseña Fernando Vivas.
Foto: César Campos/@photp.gec
/ NUCLEO-FOTOGRAFIA > CESAR CAMPOS
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Por supuesto, Rafael hubiera tomado el FEN en sus manos y, cuando arreciara, calzado las botas hasta el ombligo; pero, repito, es un invitado. En un principio, como he contado en crónica pasada, iba a ser ministro de Energía y Minas (lo fue en el gobierno de Martín Vizcarra); pero había tenido relaciones privadas con el sector que provocaron que Keiko y Galarreta lo deriven a Defensa. Precisamente, la primera moción de interpelación que ha corrido de Juntos Por el Perú (JP) es contra él y apunta a esas relaciones, específicamente con la minera Poderosa. La moción no es tan contundente porque más que fustigar presuntos conflictos de intereses del ministro (en el pliego se le preguntaba si efectivos de las FFAA custodiaban a la empresa), delata la cercanía de JP con la minería informal en guerra contra la mina más grande de la región de Pataz.
El ministro ha entendido el llamado de Keiko a la disciplina. No ha difundido más fotos, ni siquiera los selfies que acostumbraba lanzar camino a sus destinos. El último lo mostró sentado en un avión, con cara de circunstancia, pues no cabía una sonrisa: “Rumbo a Lima, a seguir trabajando por la seguridad nacional”. Venía de Trujillo, mientras Astudillo se dirigía allí a corregir la narrativa de la gestión Arriola: la PNP no había liberado al empresario minero secuestrado, como pretendió Rafael que creyéramos de la misma forma en que, ingenuamente, se lo habría creído él. Alvarado fue liberado, según insinuó su familia, por gestión propia.
«Astudillo, hasta ahora, no marca el tono, la energía ni su presencia en el Gabinete; pero un ex comandante general de las FFAA no se va a dejar pasear por el comandante general de la PNP, aunque no sepa qué hacer con él, si renunciarlo o soportarlo», señala Fernando Vivas. Foto: Mininter.
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Astudillo, hasta ahora, no marca el tono, la energía ni su presencia en el Gabinete; pero un ex comandante general de las FFAA no se va a dejar pasear por el comandante general de la PNP, aunque no sepa qué hacer con él, si renunciarlo o soportarlo. Pero ese es el dilema del atribulado ‘Mininter’ Astudillo; el de nuestro Mindef en el candelero es otro: cómo inhibirse, por ahora, de farmear imagen, de puro aventado, cuando las emergencias -naturaleza y delincuencia obligan- igual van a ponerlo en las portadas, junto a su cartera, más tarde.



