Cuando faltan 25 minutos para el final y desde la zona técnica una voz desesperada logra decir: “Vengan, vengan. Vamos a reordenar al equipo”. ¿Qué significa? Uno. El partido es un desastre. Dos. Erraste el planteamiento. Tres. Pones el poco crédito que te queda en juego. Ya luego todo te termina golpeando de frente en la cara. Había dado dos pasos adelante y, ahora, retrocedió diez hacia atrás. Ese es el Universitario de Javier Rabanal en tres meses y medio de trabajo.
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Gassama entró de Valera y Valera tuvo que cumplir funciones de Alzugaray. Es el epitafio de la derrota. El senegalés-español jugó 59 minutos, falló 5 pases de los 10 que dio, remató una vez al arco y dejó un peinado para su cuenta de Instagram. Antes de jugar ayer sumaba 42 minutos en el año, anoche en casi 60 no marcó diferencias. Solo será recordado por haber estado en una derrota copera que no le sucedía a la ‘U’ desde hace 25 años cuando cayó por 0-2 ante Vélez en el Monumental.
La ‘U’ se ha vuelto tan predecible que los 10 primeros minutos ante Coquimbo, con la lectura completa del partido, parecían parte del plan del rival. La crema acechó, pisó y tuvo una intensidad distinta; sin embargo, el gol no llegó. Luego, todo cambió cuando a los 13, el ‘Pirata’ chileno se puso 0-1. Ahí iniciaron la cadena de hechos lamentables.
Di Benedetto, que no llegó al cierre en el gol, salió lesionado en la siguiente jugada. En su lugar ingresó César Inga, protagonista luego en el 0-2 a los 50′. La ‘U’ no podía ni apelar a la garra. Coquimbo no era un equipo superior, solo necesitó tocar las fibras más sensibles de su rival para golpear dos veces.

Universitario vs. Coquimbo Unido. (Foto: Jesús Saucedo / GEC)
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Rabanal no se cansó de dar indicaciones cuando su equipo tenía el 65% de posesión del balón, pero no llegaba al arco. Apenas sumaron 3 remates, 2 al arco. Cinco córners inofensivos y 380 pases en total que no encontraron el camino hacia el arco de Coquimbo.
Ya con Bryan Reyna y Héctor Fértoli en el campo, Rabanal desapareció al 3-5-2. Santamaría por Riveros y Calcaterra por Carabalí. Dijo 3-4-3, ahora. Con Polo de Stopper, y buscando que Fértoli llegue hasta la línea de fondo para centrar. Esa fue la orden que dio en el minuto de rehidratación a los 68′.
¿Funcionó? El marcador no se movió y la ‘U’ sumó su cuarto partido seguido en Copa Libertadores sin anotar. Aunque es muy temprano, si quiere recuperar sus ambiciones coperas, la crema deberá sacar la calculadora para saber dónde recuperar estos puntos perdidos. Además, jugando en casa no pudo embolsarse los 340 mil dólares que premia Conmebol por partido ganado. Ese millón de soles tampoco se suma al presupuesto.













