El presente de Universitario no es sencillo de reproducir. Tras la crisis de resultados que decantó en la salida de Javier Rabanal de la dirección técnica, el cuadro crema parece haberse repuesto con Jorge Araujo como técnico interino. En este proceso un referente ha sido vital: Alex Valera. Y con él, una relación que hoy toma un valor importante con el Puma Carranza.
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La relación del exvolante histórico con el actual plantel, más allá de lo deportivo, muestra una convivencia basada en el respeto y el afecto. “Siempre con ellos tengo una gran amistad, he hablado con todos, lo importante que tanto peruanos como extranjeros me escuchan y hay un respeto y cariño, que eso es lo más importante. He estado en entrenamiento y ahora en el clásico que baje para el partido”, contó Carranza, describiendo una presencia constante que alimenta la identidad del club.
Ese vínculo también se materializa en gestos sencillos del día a día: al ser consultado sobre su relación con Álex Valera, el Puma reveló un episodio íntimo del camarín. “Con todos los muchachos bien, Justo salí con su chompa de Álex, en el camerino estaba con su chompa. Luego me regaló su camiseta que jugó el clásico, aparte ya tenía una que me habían dado. Eso me dio por el cariño y nos llevamos bien con todos”, precisó. La anécdota, simple, revela la cercanía entre generaciones y el valor simbólico de esos intercambios en un club que se alimenta de tradición.
Su lectura del grupo en la Copa es realista y prudente: “En el papel es un grupo accesible, los partidos hay que jugarlos, todos tienen su chance, por algo están los mejores equipos en la Copa Libertadores”. Con esas palabras Carranza resume la doble clave que enfrenta Universitario: reconocer la superioridad técnica de algunos rivales y, al mismo tiempo, aprovechar el momento anímico para pelear por cada encuentro.
El exvolante, que protagonizó decenas de clásicos y competencias continentales vistiendo la crema, insistió en la virtud colectiva como fortaleza del plantel actual: “La U tiene un equipo bien parejo, todos trabajan bien, todos son grandes jugadores y eso es lo más importante“. La frase apunta a un bloque que, más que depender de una figura, sostiene su rendimiento en la regularidad y en la cohesión dentro del campo.
La inmediatez del calendario obliga a Universitario a administrar sensaciones. La Copa Libertadores no perdona errores de atención ni lapsos defensivos; exige temple y capacidad de adaptación.
El Puma es parte de la delegación de Universitario en Coquimbo, viaja como referente y como voz de apoyo y calma en el camerino. La última vez que lo hizo a nivel internacional el equipo clasificó a octavos de la Libertadores 2025.
Si la ‘U’ consigue trasladar su mejoría al contexto internacional, tendrá opciones para soñar en grande. Si no, la marea continental exhibirá, rápido, las diferencias. En el entreacto, la voz de un símbolo como José Luis Carranza opera como termómetro: mide confianza, recuerda obligaciones y refuerza el mensaje que necesita un plantel que, ahora, más que nunca, busca comenzar con una victoria que calme la ansiedad y avive la ambición.
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