A solo tres semanas del cambio de gobierno, el congresista Jorge Marticorena (Alianza para el Progreso) juró como ministro de Educación este lunes 6 de julio, tras la renuncia de María Cuadros Espinoza. El legislador -quien es odontólogo de profesión- llega al cargo con un perfil marcado por su paso por varias bancadas y su apoyo a iniciativas que favorecieron a la minería informal e ilegal.
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“Además de ser impertinente el nombramiento de una persona fuera del ministerio, comete el presidente el gravísimo error de nombrar a un cirujano dentista que no tiene ninguna experiencia y conocimiento de la complejidad del mundo educativo. Cuando él vaya al Ministerio de Educación comenzará a conocer la complejidad del sector y, al mismo tiempo, tendrá la comisión de transferencia. Entonces, ¿qué va a transferir si no sabe nada?”, dijo en diálogo con El Comercio.
A su juicio, el presidente debió nombrar como ministro al funcionario que ocupa el cargo de viceministro de gestión pedagógica, “que conoce, por lo menos, lo básico de cómo funciona el Ministerio de Educación”.
Para Vexler, Marticorena será “un ministro de adorno”.
El extitular de Educación también señaló que tener 12 ministros en cinco años revela que la educación no es prioridad para los gobiernos. Añadió que, salvo excepciones, se nombraron ministros apelando al “criterio de amiguismo y afinidad político partidaria”.
El especialista en educación Paul Neira remarcó que Marticorena posee escasa experiencia en educación, pero señaló que los procesos de transferencia recaen principalmente en los equipos técnicos del ministerio.
“Sabemos que el ministro de un sector tiene una responsabilidad política, mientras que sus viceministros son los que tienen la responsabilidad técnica para llevar adelante la transferencia, porque son quienes llevan la gestión del día a día junto a las direcciones generales y nacionales”, dijo.
Neira explicó que el ministro “tiene que ayudar a que esto fluya y que los equipos técnicos, tanto del Ministerio de Educación como de Fuerza Popular, desarrollen el proceso de diagnóstico e identificación de riesgos que podrían mitigar la implementación de los planteamientos del plan de gobierno” del fujimorismo.
De acuerdo con Neira, el ministro cumple sobre todo un rol político de facilitación. Señaló que en cada cambio de gobierno, toda la estructura del ministerio se detiene porque no se toman decisiones ni salen los nombramientos o asignaciones presupuestales.
“Es un tema de decencia técnica, porque quien venga después tiene que tener la cancha limpia y ordenada para tomar las decisiones que le competan. Se necesitaba una figura política al frente para gestionar la transferencia, pero esta debe ser una mirada técnica para identificar qué aspectos se han quedado a medio tiempo y qué proyectos están en camino”, afirmó.
Con ello, los especialistas coinciden en que Marticorena tendrá un margen de acción reducido. El tiempo y el contexto de su administración limitará la posibilidad de impulsar nuevas políticas.












