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En 2018, Rubén Chirinos comenzó a correr con un objetivo sencillo: mantenerse activo durante los fines de semana. Nunca imaginó que esa decisión lo llevaría a recorrer algunas de las maratones más emblemáticas del planeta.
En 2018, Rubén Chirinos comenzó a correr con un objetivo sencillo: mantenerse activo durante los fines de semana. Nunca imaginó que esa decisión lo llevaría a recorrer algunas de las maratones más emblemáticas del planeta.
Tras cuatro años de entrenamiento constante, empezó a formar parte del circuito de las World Marathon Majors, un desafío que lo ha llevado a cruzar las metas de Berlín, Boston, Chicago, Londres, Nueva York y Tokio. De todas ellas, guarda un cariño especial por Chicago, ciudad donde registró su mejor marca personal con un tiempo de 3 horas, 38 minutos.
“Cada Major que uno corre vale la pena. Cada una representa un ciclo que uno cierra de una manera imponente. Además del desafío deportivo, está la posibilidad de conocer ciudades con una historia única e integrarse con corredores de todas partes del mundo. Saber que cada uno llega con una historia distinta de resiliencia, esfuerzo y disciplina hace que cruzar esa meta sea un verdadero honor”, afirma.
Pero antes de vivir esa experiencia existe un proceso que muchos corredores desconocen.
Rubén Chirinos mostrando la medalla (celeste) que le entregaron en Boston tras completar las 6 majors. (Foto: archivo personal)
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Cada año resulta más difícil ingresar a una World Marathon Major. El crecimiento del running a nivel mundial ha hecho que miles de corredores compitan por un número limitado de plazas.
Alejandro Pinedo, gerente de All Running Perú, explica que en pruebas como Londres, Chicago, Tokio o Nueva York, es habitual que numerosos corredores se queden sin cupo incluso después de varios intentos.
Las organizaciones ofrecen distintas vías de acceso. La más conocida es el sorteo internacional (lottery), aunque también existen la clasificación por tiempo (time qualifier), los programas de beneficencia (charity) y los paquetes comercializados por operadores turísticos oficiales.
Rubén Chirinos detalla que quienes logran la marca mínima exigida para su categoría de edad pueden acceder pagando únicamente la inscripción, cuyo costo oscila entre 300 y 500 dólares, aproximadamente. El hospedaje y el pasaje quedan a cargo del corredor.
La segunda alternativa está dirigida a quienes aún no alcanzan esos tiempos. A través de agencias autorizadas es posible adquirir paquetes que incluyen la inscripción y la estadía, con precios que van entre 1.500 y 2.500 dólares, sin considerar los boletos de avión.
La inscripción representa solo una parte del camino. Según Chirinos, las organizaciones abren las inscripciones entre once y doce meses antes de cada carrera, por lo que recomienda seguir constantemente las páginas oficiales para no perder la oportunidad de postular.
También aconseja reservar vuelos y hospedaje con al menos cuatro o seis meses de anticipación, mientras que la preparación física debería iniciar unos cuatro meses antes del evento.
Para quienes recién comienzan, su recomendación es acumular experiencia en maratones locales y evaluar qué tan cerca se encuentran de conseguir una marca clasificatoria.
“Si estás en ese nivel, solo necesitas reunir el presupuesto para el viaje y la estadía. Si todavía no alcanzas esos tiempos, el camino será un poco más largo, aunque no imposible. La otra opción es acceder mediante agencias autorizadas. En mi experiencia, completar las seis Majors puede representar una inversión cercana a los 12 mil dólares, distribuida en un periodo de tres a cinco años”, explica.
De acuerdo a Chirinos, completar las seis majors puede representar una inversión cercana a los 12 mil dólares, en un periodo de tres a cinco años. (Foto: archivo personal)
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Más allá del pasaje y la inscripción, la preparación también requiere inversiones que muchas veces pasan desapercibidas. Alejandro Pinedo recomienda destinar parte del presupuesto a unas zapatillas acordes con las características del corredor, ropa técnica que evite molestias durante los entrenamientos, un reloj deportivo con GPS para controlar el progreso y, de ser posible, el acompañamiento de un entrenador y un nutricionista que elaboren un plan personalizado según la experiencia y los objetivos de cada atleta.
A ello se suman otros aspectos que Rubén Chirinos considera fundamentales: controles médicos periódicos, una alimentación adecuada, sesiones de descarga muscular y el acompañamiento de un grupo de entrenamiento o de un entrenador que ayude a mantener la constancia durante los meses de preparación.
Para ambos especialistas, estos elementos no solo mejoran el rendimiento, sino que aumentan las probabilidades de llegar en las mejores condiciones al día de la competencia.
Para Alejandro Pinedo, el mayor valor de una World Marathon Major comienza mucho antes del disparo de partida. El especialista destaca que estas carreras ofrecen una experiencia integral difícil de encontrar en otros eventos: una organización de primer nivel, ciudades completamente volcadas al running, cientos de miles de espectadores alentando durante todo el recorrido y la posibilidad de compartir la línea de partida con la élite mundial y corredores provenientes de más de un centenar de países.
A ello se suma el prestigio de pruebas históricas como Boston, Londres o Nueva York, las ferias deportivas donde participan las principales marcas del mundo y el atractivo del turismo deportivo, ya que muchos corredores aprovechan el viaje para conocer la ciudad anfitriona. Completar todas las World Marathon Majors también permite obtener la codiciada medalla Six Star Finisher, actualmente en transición hacia las Seven Stars tras la incorporación de Sídney al circuito.
“Cada Major que uno corre vale la pena. Cada una representa un ciclo que uno cierra de una manera imponente. Además del desafío deportivo, está la posibilidad de conocer ciudades con una historia única e integrarse con corredores de todas partes del mundo. Saber que cada uno llega con una historia de resiliencia, esfuerzo y disciplina hace que cruzar esa meta sea un verdadero honor”, reflexiona Chirinos.
Después de recorrer seis de las maratones más importantes del mundo, Rubén Chirinos no duda al recomendar una primera experiencia: Nueva York.
No porque sea la más sencilla; sus puentes y desniveles representan un reto considerable, sino por todo lo que la rodea. El ambiente, la energía de la ciudad y el incesante apoyo del público convierten cada kilómetro en una experiencia difícil de olvidar.
Para quienes sueñan con formar parte de una World Marathon Major, su consejo final es sencillo: empezar por las carreras locales, ser constantes con el entrenamiento y entender que llegar a una de estas competencias no depende únicamente del presupuesto, sino también de la disciplina, la planificación y la paciencia para recorrer el camino kilómetro a kilómetro.




