En 2004, Andrés Mendoza jugaba en el Club Brugge KV. Ese año, el delantero peruano marcó un gol importante ante el AC Milan en la UEFA Champions League. En las tribunas del estadio Jan Breydel, los hinchas del Brugge comenzaron a corear la melodía de “Seven Nation Army”, canción que The White Stripes había lanzado apenas un año antes.
En 2004, Andrés Mendoza jugaba en el Club Brugge KV. Ese año, el delantero peruano marcó un gol importante ante el AC Milan en la UEFA Champions League. En las tribunas del estadio Jan Breydel, los hinchas del Brugge comenzaron a corear la melodía de “Seven Nation Army”, canción que The White Stripes había lanzado apenas un año antes.
El cántico era muy simple: “Oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh…”
Los aficionados lo utilizaron para celebrar a Mendoza y, poco después, el canto empezó a viajar por Europa gracias a los hinchas italianos que asistieron a ese partido. Fueron seguidores del AC Milan quienes llevaron la melodía de regreso a Italia.
A partir de ahí ocurrió el efecto dominó:
La selección italiana la adoptó durante el Copa Mundial de la FIFA 2006.
Tras conquistar ese Mundial, la canción quedó asociada para siempre al fútbol.
Desde entonces, prácticamente todos los grandes torneos la utilizan en estadios, incluidas varias ediciones de la Copa del Mundo. En la final del Mundial 2026 volvió a sonar antes, durante y después del partido como uno de los himnos del fútbol moderno.
Los propios integrantes de The White Stripes han contado en distintas entrevistas que les sorprendió ver cómo una canción de rock terminó convertida en un canto futbolero global.
Así que sí existe una conexión entre Andrés Mendoza y “Seven Nation Army”: no porque él la haya creado ni popularizado mundialmente, sino porque uno de los primeros usos masivos de la melodía en un estadio de fútbol fue para celebrar un gol suyo con el Club Brugge en 2004. Aquella ovación terminó siendo el punto de partida de un fenómeno que hoy acompaña finales de Mundiales, Eurocopas y Champions League.



