Las Fiestas Patrias dejaron una señal alentadora para las micro y pequeñas empresas (mypes). Si bien el consumo mostró una mejora respecto al año pasado y reforzó el optimismo para la segunda mitad del 2026, los gremios coinciden en que la recuperación aún es desigual y que el verdadero desafío será sostener ese dinamismo una vez terminadas las campañas estacionales.
Las Fiestas Patrias dejaron una señal alentadora para las micro y pequeñas empresas (mypes). Si bien el consumo mostró una mejora respecto al año pasado y reforzó el optimismo para la segunda mitad del 2026, los gremios coinciden en que la recuperación aún es desigual y que el verdadero desafío será sostener ese dinamismo una vez terminadas las campañas estacionales.
“Ha sido un semestre mejor que el del año pasado, pero todavía no podemos hablar de una recuperación plena. Lo que vemos es una recuperación desigual”, afirmó Rodolfo Ojeda, presidente del Gremio de la Pequeña Empresa de la Cámara de Comercio de Lima (CCL). Según explicó, comercio, servicios, gastronomía, tecnología y turismo muestran un mejor desempeño, mientras que construcción y algunas actividades manufactureras continúan rezagadas.
Las micro y pequeñas empresas confían en que el consumo y las campañas de fin de año impulsen una segunda mitad de 2026 más dinámica. | Foto: Composición Gestión.
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Desde la Cámara Pyme, Ana María Choquehuanca, coincidió en que el balance fue ligeramente mejor al esperado. Recordó que las ventas de las mypes crecieron cerca de 8% respecto al primer semestre del 2025, impulsadas por una recuperación de la demanda interna y un mayor dinamismo en regiones.
Sin embargo, el Instituto Peruano de Economía (IPE) advierte que la recuperación no ha beneficiado por igual a las empresas más pequeñas. Víctor Fuentes, gerente de Políticas Públicas del IPE, explicó que durante el primer semestre el empleo en empresas de hasta diez trabajadores aumentó solo 2,9%, muy por debajo del crecimiento registrado en empresas medianas y grandes, reflejando que las mypes todavía avanzan a un ritmo menor.
Las campañas de julio ayudaron a mejorar el ánimo del sector, aunque los empresarios consideran que aún es temprano para hablar de una recuperación consolidada.
“Hay un consumidor más dinámico que el año pasado, pero todavía muy prudente. Compara precios, busca promociones y compra lo necesario”, sostuvo Choquehuanca.
En la misma línea, Ojeda indicó que las familias muestran una mayor disposición para consumir que hace un año, aunque el gasto continúa siendo cuidadosamente planificado.

Las micro y pequeñas empresas confían en que el consumo y las campañas de fin de año impulsen una segunda mitad de 2026 más dinámica.
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En algunos sectores el efecto fue más moderado. Andrés Choy, presidente de la Asociación de Bodegueros del Perú, señaló que las ventas de Fiestas Patrias registraron un ligero incremento en bodegas y restaurantes, aunque otros rubros productivos todavía no muestran señales claras de recuperación.
Para el sector panadero, el impacto también fue limitado. Pío Pantoja, presidente de Aspan, explicó que la campaña de Fiestas Patrias ayuda principalmente por el inicio de las ventas de turrones y panetones, pero el consumo de pan continúa mostrando una tendencia descendente.
Aunque muchas pymes han dejado atrás la etapa de supervivencia, la expansión todavía se desarrolla de forma gradual.
Ojeda explicó que cada vez más pequeñas empresas vuelven a pensar en crecer mediante nuevos puntos de venta, mejoras operativas y fortalecimiento de sus canales digitales, aunque las inversiones siguen siendo prudentes.
Choquehuanca señaló que hoy las prioridades pasan por modernizar maquinaria, fortalecer el capital de trabajo y avanzar en la digitalización. “La mayoría quiere mejorar sus procesos para estar lista para volver a invertir cuando exista un marco de mayor estabilidad económica”, indicó.
En contraste, algunos gremios consideran que el panorama todavía no permite grandes desembolsos. Choy afirmó que muchas empresas permanecen en ‘stand by’ mientras esperan las primeras medidas del nuevo gobierno y un mayor acceso a créditos para capital de trabajo.
Las micro y pequeñas empresas confían en que el consumo y las campañas de fin de año impulsen una segunda mitad de 2026 más dinámica.
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Más allá de la mejora del consumo, los problemas estructurales continúan limitando el crecimiento de las pequeñas empresas.
Para el IPE, uno de los principales cuellos de botella sigue siendo el acceso al financiamiento. Fuentes recordó que solo una de cada cuatro microempresas logra acceder a crédito y que las tasas para este segmento alcanzan el 68%, muy por encima de lo que pagan las medianas empresas.
A ello se suma la inseguridad ciudadana. Según el especialista, muchas mypes destinan entre 5% y 10% de sus ingresos a sistemas de seguridad o incluso al pago de extorsiones, lo que reduce su capacidad de invertir y crecer.
Choquehuanca agregó que la elevada informalidad, las dificultades para incorporar tecnología y la necesidad de mejorar la productividad siguen siendo desafíos centrales para el sector.
Desde la CCL, Ojeda añadió que las empresas también necesitan menos burocracia, mayor acceso al financiamiento y reglas claras para seguir invirtiendo.
Las micro y pequeñas empresas confían en que el consumo y las campañas de fin de año impulsen una segunda mitad de 2026 más dinámica. (Foto: Cortesía)
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Pese a las dificultades, los gremios consideran que el panorama para la segunda mitad del año es mejor que el observado en los últimos años.
“Somos moderadamente optimistas. Esperamos que el segundo semestre sea mejor gracias a campañas como Navidad y al fortalecimiento del consumo interno”, afirmó Ojeda.
Choquehuanca sostuvo que el crecimiento dependerá de que se mantenga la estabilidad económica, continúe recuperándose el consumo y se fortalezcan el acceso al financiamiento y la transformación digital.
No obstante, todos coinciden en un riesgo común: el posible fenómeno de El Niño. El evento climático preocupa especialmente a sectores como agricultura, comercio, turismo, transporte y pesca por su potencial impacto sobre las cadenas de abastecimiento. “La prevención debe ser una tarea conjunta entre el sector público y privado”, remarcó Choquehuanca.
Desde el IPE, además, consideran que el próximo gobierno deberá priorizar una reforma tributaria que incentive el crecimiento de las mypes, mejorar el acceso al crédito y enfrentar la inseguridad ciudadana si busca consolidar la recuperación del sector.



