domingo, mayo 3

Resalto una buena noticia de la semana pasada: la publicación del decreto de urgencia que aprueba medidas extraordinarias de austeridad y eficiencia del gasto público. Un hecho concreto de esta breve gestión gubernamental. La ministra Miralles, titular del MEF, profundizó sobre ello durante CADE Ejecutivos. Y así también, informó que se impulsará el Plan Nacional de Infraestructura.

¿La desilusión? Este documento, legalmente tan sólido, corre el riesgo de convertirse en ‘letra muerta’ en medio de tanta turbulencia política. Es difícil darle continuidad e incidir en cumplimiento cuando la sensación que se genera es que este tipo de planes aparecen en la gestión pública cuando alguien elige acordarse de ellos. Y, lejos de poner en duda la disposición del Ejecutivo de integrarlo a las labores de las instituciones públicas, lo cierto es que es poco lo que se puede hacer en los próximos meses. El camino que se empieza a trazar en el escenario económico parece oportuno. Sin embargo, ayudaría que se tuviera claridad de las tres cosas que se priorizarán: ¿será el reajustar el presupuesto público para destinar más recursos a combatir la inseguridad ciudadana? ¿Será el Plan Nacional de Infraestructura? ¿Será dar la pelea al Congreso cuando haya que darla? No se puede hacer todo.

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Pronto se vienen otros pasos importantes. El primero, y quizá el más cercano, es el pedido de facultades legislativas anunciado por el gobierno hace unos días que, a decir de las voces cercanas al ejecutivo, ya no solo tendría foco en seguridad ciudadana, sino que buscaría ampliar el alcance. El segundo, el cambio de todo el directorio de Petro-Perú; el tercero, la discusión del Presupuesto Público 2026; y el cuarto, los primeros resultados de la mesa técnica que el MEF y el BCR han instalado para trabajar en cuatro ejes (reducción de la informalidad, ampliación de la base tributaria, fortalecimiento de las reglas fiscales y lineamientos de política económica). Para este panorama se necesita firmeza para una operativizar y llevar a la práctica una genuina decisión política. Por lo pronto, la advertencia del Consejo Fiscal fue escuchada, fuerte y clara.

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