Como todos los años, los Premios Nobel, uno de los galardones más prestigiosos del mundo, se concederán del 5 al 12 de octubre en Estocolmo y Oslo, homenajeando a destacados profesionales en los rubros de Física, Química, Fisiología o Medicina, Economía, Literatura y Paz.
Y si bien estos últimos dos rubros suelen captar la mayor atención de la prensa, el resto de los premios también destaca relevantes aportes a la humanidad como el descubrimiento de los rayos X (Wilhelm Conrad Röntgen), la penicilina (Alexander Fleming) y el ADN (James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins).
En esta nota revisamos quiénes son los favoritos para ganarse la medalla dorada – y el nada deleznable monto de 12 millones de coronas suecas (US$1,22 millones) e -n las categorías científicas (Física, Química y Fisiología o Medicina) de este año, quienes seleccionaremos por el nada científico método de ver quiénes están arriba según las casas apuestas, al menos en el momento en que redactamos la nota.
Daniel J. Drucker: apodado como el padre de Ozempic, este endocrinólogo realizó un exhaustivo estudio en torno a la hormona intestinal GLP-1 que ayudó a establecer cómo esta regula el metabolismo, el apetito y la glucosa, conocimiento que ha sido utilizado para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad.
Jeffrey M. Friedman: el genetista descubrió la leptina, una hormona producida por el tejido adiposo que comunica al cerebro el estado de las reservas energéticas y regula el apetito y el peso corporal. El hallazgo cambió la comprensión de la obesidad al demostrar que tiene una importante base molecular y genética.
James Fujimoto: ingeniero del MIT, fue uno de los pioneros del desarrollo de la tomografía de coherencia óptica (OCT), una técnica de imágenes no invasiva que permite obtener cortes de tejidos, especialmente de la retina, con gran resolución. La tecnología se convirtió en una herramienta fundamental en oftalmología y también tiene aplicaciones en cardiología y otras áreas médicas.
Alexei Kitaev: sus trabajos fueron fundamentales para vincular el orden topológico con la computación cuántica y la corrección de errores, además de introducir conceptos que dieron origen a modelos de computación cuántica topológica. Sus ideas han influido profundamente en la búsqueda de sistemas capaces de proteger la información cuántica frente a la decoherencia.
Charles L. Kane: junto con Eugene Mele, predijo el efecto Hall de espín cuántico y estableció la base teórica de los aislantes topológicos, materiales que pueden comportarse como aislantes en su interior pero conducir electricidad en sus bordes o superficies. Sus investigaciones abrieron un nuevo campo de la física de la materia condensada y tienen posibles aplicaciones en electrónica y computación cuántica.
John Preskill: es uno de los principales arquitectos teóricos de la computación y la información cuánticas, especialmente por sus contribuciones a la corrección de errores y la computación cuántica tolerante a fallos. Sus trabajos mostraron cómo la información cuántica podría protegerse de la decoherencia y procesarse de manera fiable pese a errores inevitables.
Harry B. Gray: sus investigaciones, junto con Jay Winkler, explicaron cómo se produce la transferencia de electrones a larga distancia a través de las proteínas, un proceso esencial para fenómenos como la respiración y la fotosíntesis. Sus estudios también han contribuido al desarrollo de sensores electroquímicos y a nuevas aproximaciones en energía y medicina.
David L. Allara: junto a Ralph G. Nuzzo y Jacob Sagiv, realizó una investigación pionera en el desarrollo y caracterización de las monocapas autoensambladas (SAMs), capas de moléculas que se organizan espontáneamente sobre determinadas superficies. Este trabajo sentó bases de la nanotecnología y permitió el diseño materiales para sensores químicos y biológicos, electrónica molecular y aplicaciones biomédicas.
David R. Liu: desarrolló las técnicas de edición de bases y prime editing, que permiten modificar el ADN con gran precisión sin recurrir necesariamente a los cortes de doble cadena característicos de métodos anteriores. Estas tecnologías han ampliado enormemente las posibilidades de corregir mutaciones causantes de enfermedades y ya están siendo evaluadas en ensayos clínicos.

