Hace unos días, el ex ministro de Economía, Pedro Francke, publicó un artículo en el que comenta sobre la modernización de la política monetaria del BCRP y el establecimiento del esquema de Metas Explícitas de Inflación (MEI) en Perú. El artículo, sin embargo, contiene algunas imprecisiones, seguramente involuntarias. Permítanme, en mi condición de ex funcionario del BCRP y testigo de excepción de algunos procesos que tuvieron lugar en esa institución entre la década de los noventa y los primeros años de los 2000, hacer algunas aclaraciones al respecto.
El primer informe sobre las MEI que se elaboró en el BCRP se hizo en 1996. Fue un documento solicitado por Renzo Rossini, quien por aquella época dirigía la Gerencia de Estudios Económicos del BCRP. Renzo había tomado conocimiento de un novedoso esquema para la formulación e implementación de la política monetaria que había lanzado el Banco Central de Nueva Zelanda pocos años antes. El informe daba cuenta sobre lo que este país había hecho para lanzar un esquema de las MEI y los pre-requisitos que se necesitaban para su adopción. La idea era que, en Perú, una vez culminado el proceso desinflacionario y se llegara a tasas de inflación de un solo dígito, la política monetaria migrara desde un esquema de control de agregados monetarios hacia las MEI para anclar las expectativas de precios y reforzar la credibilidad del Banco Central. En los meses subsiguientes, se elaboraron otros informes para documentar las experiencias con las MEI del Reino Unido y Canadá. Una síntesis de estos reportes se publicó en el primer número de la Revista de Estudios Económicos del BCRP en 1997 (ver aquí).
Los informes dejaron claro que aún se necesitaba desarrollar varios elementos importantes como el mercado de capitales y un sistema de proyecciones macroeconómicas para adoptar plenamente las MEI. Asimismo, la coyuntura impidió una implementación más temprana de las MEI en Perú: el contagio de la crisis rusa y un Fenómeno de El Niño muy severo indujeron una recesión complicada, por lo que las prioridades se centraron en la contención de esta crisis.
Luego, en el 2000, aún con el país en recesión y con la amenaza de una deflación en ciernes que hubiera complicado aún más las cosas, Renzo, con gran visión estratégica, desempolvó el tema de las MEI para convencer al Directorio de que este esquema sería útil para anclar las expectativas de inflación. Como parte de la preparación para la adopción de las MEI, en marzo de 2001 se llevó a cabo, en Lima, el Seminario Metas de Inflación en el Perú, organizado por el BCRP y el FMI. La Revista de Estudios Económicos N° 7 del BCRP (ver aquí) contiene varios de los documentos que se expusieron en dicho seminario.
Finalmente, el esquema de las MEI fue aprobado por el Directorio que asumió funciones desde agosto o septiembre de 2001, y se empezó a implementar en enero de 2002 (ver aquí). Este Directorio estuvo presidido por Richard Webb y conformado, entre otras personalidades, por Julio Velarde y Oscar Dancourt. En los meses posteriores, se dieron otros desarrollos para reforzar más el esquema: la creación de la Unidad de Modelos Econométricos, la adopción de la tasa de interés de referencia como instrumento operativo de la política monetaria, protocolos para aumentar la comunicación y transparencia de la política monetaria, mecanismos de rendición de cuentas, etc.
La adopción de un esquema de Metas de Inflación no fue algo que se decidió o implementó en pocos meses. En realidad, fue un proceso largo, complejo y fruto de varios años de trabajo, iniciado a mediados de los noventa, por las distintas áreas técnicas y administraciones del BCRP, con Renzo Rossini como protagonista central.




