miércoles, septiembre 30

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

El sector construcción llega al tramo final del año con un desempeño que, hasta ahora, difícilmente podría calificarse de débil.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

El sector construcción llega al tramo final del año con un desempeño que, hasta ahora, difícilmente podría calificarse de débil. Pero mientras la actividad mantiene tasas de crecimiento de dos dígitos, los costos de construir empiezan a ejercer mayor presión y el fenómeno de El Niño amenaza con añadir un nuevo frente de riesgo.

El sector construcción llega al tramo final del año con un desempeño que, hasta ahora, difícilmente podría calificarse de débil. Pero mientras la actividad mantiene tasas de crecimiento de dos dígitos, los costos de construir empiezan a ejercer mayor presión y el fenómeno de El Niño amenaza con añadir un nuevo frente de riesgo.

El caso más evidente está en los ladrillos. A agosto, su precio registró un incremento de 23,4% frente al mismo mes del 2025, muy por encima del comportamiento general de los materiales de construcción. En el acumulado enero-agosto, estos últimos aumentaron 3,31%, mientras que la inflación se ubicó en 4,16%. Guido Valdivia, vicepresidente ejecutivo de Capeco, señaló que el aumento del precio de los ladrillos fue más pronunciado durante el primer trimestre, aunque se ha moderado entre julio y agosto.

No todos los insumos han seguido la misma trayectoria. El precio del acero, por ejemplo, viene descendiendo, mientras que el cemento se mantiene al alza y la loseta de cemento presenta una reducción de 1,9% frente a agosto del año pasado. La mano de obra, por su parte, aumentó 1,4% en el periodo analizado.

Para Valdivia, el riesgo ahora está en que el fenómeno climático termine trasladándose desde la infraestructura y las carreteras a los costos de construcción.

El sector construcción llega al tramo final del año con un desempeño que, hasta ahora, difícilmente podría calificarse de débil. (Foto: GEC)

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

“Si se cortan las carreteras, vamos a tener problemas en el traslado. En la logística, se van a incrementar los costos y evidentemente eso va a trasladar el incremento a los productos finales de la construcción”, explicó.

El impacto, agregó, se produciría por dos vías: una menor velocidad de ejecución de las obras y un encarecimiento de la logística. Las lluvias también podrían obligar a paralizar temporalmente trabajos que se realizan en trincheras o al aire libre.

El escenario de riesgo contrasta con el momento que atraviesa actualmente la construcción. En julio, el sector creció 9,9%, casi el triple del crecimiento de la economía en general y su mayor expansión para ese mes desde 2022, dejando de lado el efecto rebote de la pospandemia.

Capeco estimó que en agosto la actividad habría avanzado cerca de 10%, con un mayor aporte de la obra pública. Con este resultado, el sector habría acumulado un crecimiento de 10,6% entre enero y agosto, una tasa que, según Valdivia, no se observaba para los primeros ocho meses del año desde 2013, nuevamente exceptuando el periodo de recuperación posterior a la pandemia.

El consumo de cemento explica buena parte de este desempeño, con un crecimiento cercano a 12% hasta agosto, mientras que la obra pública habría avanzado 8,3%, de acuerdo con los datos mencionados por Capeco.

El sector construcción llega al tramo final del año con un desempeño que, hasta ahora, difícilmente podría calificarse de débil.

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Sin embargo, ya aparecen algunas señales de moderación. El consumo de cemento acumula dos meses de caída y la inversión pública, aunque todavía crece, muestra una desaceleración respecto de los primeros meses del año.

Ese cambio de ritmo coincide con la revisión de las proyecciones. El BCR redujo en agosto su estimación de crecimiento de la construcción para 2026 de 10% a 9,5%, mientras que para 2027 elevó su previsión de 3,9% a 4,5%. Para Capeco, el ajuste refleja, entre otros factores, el impacto que podría tener el FEN.

La preocupación no parte de cero. Los antecedentes muestran que los eventos climáticos de gran intensidad han golpeado a la construcción, especialmente durante el primer trimestre.

Valdivia recordó que durante el fenómeno de El Niño de 1983, la construcción cayó 26,4%. En 1998, el retroceso fue de 5,6%; durante el Niño Costero de 2017, de 5,3%; y con Yaku, en 2023, la actividad cayó 11,5%.

El patrón que identifica Capeco es que el impacto suele concentrarse en los primeros meses del año, cuando las lluvias afectan la ejecución de obras y la infraestructura de transporte. “Siempre la construcción se afecta en el primer trimestre”, señaló Valdivia.

La diferencia esta vez, según el ejecutivo, está en la intensidad que se espera del fenómeno. Capeco considera que el evento actual presenta una magnitud mayor frente a varios de los episodios recientes.

El patrón que identifica Capeco es que el impacto suele concentrarse en los primeros meses del año, cuando las lluvias afectan la ejecución de obras y la infraestructura de transporte. | Foto: Andina

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

La preocupación no se limita a las obras en construcción. Capeco advirtió que el deterioro o interrupción de carreteras y puentes podría afectar el traslado de materiales y, con ello, elevar los costos y retrasar proyectos.

Valdivia señaló que el Estado ha identificado 1.700 puntos críticos de desborde, pero que menos de un tercio habría sido intervenido. A ello se suma que varias de las principales obras de prevención todavía no han sido concluidas. “Ya tenemos que pensar en otros instrumentos, no volver a cometer los mismos errores”, sostuvo.

Para el gremio, la respuesta frente al FEN debería incorporar no solo la atención de la emergencia, sino también la reconstrucción posterior y una mirada de largo plazo sobre infraestructura, vivienda y desarrollo urbano.

Capeco no plantea una cifra cerrada sobre la magnitud del impacto que tendrá el FEN en la actividad. Valdivia considera que es difícil hacer una estimación precisa porque dependerá de la intensidad de las lluvias, los daños en infraestructura y la duración de las interrupciones.

El sector construcción llega al tramo final del año con un desempeño que, hasta ahora, difícilmente podría calificarse de débil.

/ MANUEL MELGAR

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

El BCR estimó un impacto de alrededor de 0,05 puntos porcentuales del PBI en 2026, aunque Valdivia advierte que el efecto efectivo todavía es incierto.

“Si llueve, las obras que se hacen en trinchera o al aire libre se van a tener que paralizar. Todo eso puede afectar”, explicó.

La expectativa del gremio es que el golpe se concentre principalmente en el primer trimestre y que, posteriormente, la construcción vuelva a tomar impulso. De allí que el BCR mantenga una proyección de crecimiento de 4,5% para el sector en 2027.

El desafío, entonces, según Valdivia, será que el fuerte crecimiento con el que la construcción llega a este episodio climático le permita amortiguar el impacto de las lluvias, sin que el alza de materiales y los eventuales problemas logísticos terminen trasladándose a los costos de los proyectos.

Share.
Exit mobile version