Ucrania ha atacado centros de datos del gigante tecnológico Yandex, conocido como el “Google de Rusia”, en una nueva dimensión de la guerra que pone en la mira la infraestructura digital. ¿Por qué Kiev ha convertido a esta empresa en un objetivo y hasta qué punto puede debilitar la capacidad tecnológica y la economía digital del país gobernado por Vladimir Putin?
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Yandex nació en 1993 como un proyecto de desarrollo de tecnologías de búsqueda, presentó oficialmente su buscador en 1997 y se constituyó como empresa independiente en el 2000. Actualmente es el principal gigante tecnológico de Rusia.
Sus fundadores son los empresarios Arkadi Volozh e Iliá Segalóvich.
Con el paso del tiempo, Yandex dejó de ser únicamente un buscador para convertirse en un ecosistema tecnológico que integra publicidad digital, comercio electrónico, transporte, servicios financieros, entretenimiento y computación en la nube, y ahora inteligencia artificial. La empresa afirma que cuenta con más de 90 servicios.
Yandex debutó en el Nasdaq de la Bolsa de Nueva York el 24 de mayo del 2011, bajo el símbolo bursátil YNDX. La oferta pública inicial recaudó alrededor de US$1.300 millones, en una de las mayores salidas a bolsa de una empresa tecnológica desde la de Google en el 2004.
Sin embargo, esa cotización ya no corresponde a la empresa que opera actualmente los servicios de Yandex en Rusia. Tras la venta de sus negocios rusos en el 2024, la antigua matriz internacional pasó a llamarse Nebius Group y retomó su cotización en el Nasdaq con el símbolo NBIS. La nueva matriz rusa de Yandex, por su parte, cotiza en la Bolsa de Moscú bajo el símbolo YDEX.
El modelo de negocio de Yandex se asemeja al de grandes tecnológicas internacionales como Google, Amazon y Uber, aunque concentra buena parte de su actividad en el mercado ruso.
Al igual que Google, obtiene ingresos de la publicidad digital y ofrece herramientas de búsqueda, mapas, correo electrónico y servicios de inteligencia artificial. Como Uber, opera plataformas de transporte y reparto de comida; y, como Amazon, participa en el comercio electrónico y los servicios en la nube.
Entre sus productos más conocidos figuran Yandex Go, para taxis y movilidad; Yandex Eats, para la entrega de comida; Yandex Market, para compras por internet; Yandex Pay, para pagos digitales; Yandex Music, para música en línea; Yandex Disk, para almacenamiento en la nube; y Alisa, su asistente digital.
Administra centros de datos con capacidad para procesar grandes volúmenes de información.
La historia reciente de Yandex está marcada por la guerra en Ucrania y la reestructuración de sus negocios rusos, en medio de la presión política y económica derivada del conflicto.
En febrero del 2024, la matriz neerlandesa Yandex N.V. anunció un acuerdo para vender sus activos en Rusia por US$5.200 millones. La operación dio lugar a una nueva estructura empresarial bajo control ruso. El cambio de propiedad se produjo en un contexto de creciente influencia del Kremlin sobre el sector tecnológico y el acceso a la información en Rusia.
El Gobierno de Putin ha declarado a Yandex como “recurso estratégico” y restringió la participación extranjera en la empresa. Tras las protestas opositoras del 2011 y el 2012, y la anexión de Crimea en el 2014, el Kremlin intensificó sus esfuerzos por controlar la circulación de información en Internet, incluida la que se distribuye a través de los servicios de la compañía.
¿Por qué Ucrania ataca Yandex?

Robot de reparto de Yandex (Yandex Rovers) en Moscú, Rusia, el 20 de noviembre de 2025. (Foto de SEFA KARACAN / Anadolu vía AFP).
/ SEFA KARACAN
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Los ataques ucranianos contra Yandex buscan degradar la capacidad tecnológica rusa e interrumpir su economía digital, sostiene Francesco Tucci, director académico de la Carrera de Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC).
“Un centro de datos no es solo un edificio que alberga servidores. Es una infraestructura que permite el funcionamiento de múltiples servicios y procesos digitales. Por eso, los ataques pueden repercutir en aplicaciones utilizadas por la población, en operaciones empresariales, en herramientas de inteligencia artificial y en servicios que dependen de la nube”, explica Tucci.
Así, se busca interrumpir las operaciones y transacciones que se realizan a través de Internet y que dependen de la disponibilidad de estos sistemas, agrega.
Sin embargo, el analista advierte que el impacto no debe confundirse con una destrucción permanente de las capacidades digitales del país.
“El impacto tecnológico y económico es fuerte. Sin embargo, es transitorio. No se trata de un golpe al corazón”, remarca.

