Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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Si eres mujer, es probable que vivas más que tus hermanos o amigos varones: alrededor de 5 años más, si tomamos un promedio global.
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Hay evidencia de que en Rusia, un “factor realmente, realmente importante es básicamente el consumo de tabaco y alcohol”, explica Harper, algo más común entre los hombres allí.
En todo el mundo, los hombres también son más propensos a involucrarse en otras conductas que limitan la vida.
“Sus dietas tienden a ser menos saludables”, dice Harper.
También es menos probable que visiten al médico, añade, aunque “los hombres casados tienen una ventaja… porque normalmente su pareja los lleva”.
Afirma que en muchas sociedades los hombres tienden a realizar trabajos más peligrosos, y que la masculinidad puede asociarse con una mayor toma de riesgos.
“Los hombres tienen tasas mucho más altas de muertes por accidentes de tráfico, por violencia, por homicidio, por suicidio”, advierte.
Pero el panorama está lejos de ser inamovible.

«No seas un pesado. ¡Déjalo, vive la vida!» fue una de las campañas antitabaco de la década de 1960 en Reino Unido.
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En Reino Unido, por ejemplo, las campañas antitabaco de las décadas de 1960 y 1970 llevaron a una disminución de las muertes prematuras entre los hombres.
“De repente, esa brecha se cerró de forma drástica”, dice Harper.
Pero ella cree que la diferencia entre géneros nunca desaparecerá por completo con los cambios de hábitos, porque “siempre existirá esa diferencia biológica” entre mujeres y hombres.
“El estrógeno hace muchas cosas para proteger a las mujeres”, dice la profesora Consuelo Borrás, fisióloga especializada en envejecimiento en la Universidad de Valencia, en España.
Explica que esto abarca desde controlar los niveles de colesterol y regular el sistema inmunitario, hasta prevenir infecciones urinarias y proteger la salud del cerebro y los huesos.
Una de las formas en que ofrece tantos beneficios es actuando como antioxidante, contrarrestando partículas dañinas llamadas radicales libres que se acumulan dentro de nuestras células y contribuyen al envejecimiento.
“Muchos estudios han demostrado que perder la protección del estrógeno en la menopausia va a afectar muchas funciones del cuerpo”, señala Borrás. “Por ejemplo, la osteoporosis se debe al proceso de envejecimiento, por supuesto, pero también a la falta de estrógeno”.
Cuando la terapia hormonal sustitutiva se administra a las mujeres adecuadas en las primeras etapas de la menopausia, dice, a menudo vemos que algunas de estas funciones se restauran.

La terapia de reemplazo hormonal (TRH) es un tratamiento utilizado para aliviar los síntomas de la menopausia mediante el reemplazo de las hormonas estrógeno y progesterona, cuyos niveles disminuyen a medida que las mujeres se acercan a la menopausia.
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Por otro lado, la principal hormona sexual en los hombres es la testosterona, que se ha relacionado con conductas de mayor toma de riesgos. Borrás sospecha que también podría tener algunos efectos perjudiciales dentro del cuerpo, aunque aún no está claro cómo.
De hecho, un estudio de 2012 encontró que un grupo de eunucos coreanos, que habían sido castrados y no producían testosterona, vivieron entre 14 y 19 años más que sus homólogos no castrados.
Sin embargo, los datos tienen limitaciones y no pueden reproducirse por razones obvias. Pero la evidencia en algunos animales también parece sugerir que los machos viven más tiempo cuando son castrados.
Las hormonas pueden representar una pieza del rompecabezas de la longevidad, pero hay más.
“Hay muchos factores y conocemos algunos de ellos, pero creo que es un proceso realmente muy complejo”, afirma Borrás.
Para intentar comprenderlo mejor, algunos científicos han estado mirando más allá de los seres humanos.
No somos la única especie en la que las hembras viven más tiempo. Muchos mamíferos presentan este patrón, desde leones y ovejas hasta orcas y ratones.
Curiosamente, en las aves ocurre lo contrario: son los machos quienes suelen tener la ventaja.
Una pista podría encontrarse en los diferentes cromosomas sexuales.

En los hombres, el cromosoma Y es más pequeño que el X y porta menos genes.
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“En los mamíferos, las hembras tienen dos cromosomas X, mientras que los machos solo tienen un X y un Y”, explica la Dra. Johanna Staerk, investigadora del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania.
Una teoría sugiere que tener XX puede dar a las hembras una ventaja de supervivencia porque “si hay una mutación en una de las copias, aún tienes una copia extra que puede compensarlo”, explica Staerk.
“Pero en los machos, como solo tienen un cromosoma X, estas mutaciones pueden ser más perjudiciales”.
En las aves, son los machos quienes tienen dos copias del mismo cromosoma -llamado Z en su caso-, mientras que las hembras tienen un Z y un W.
“Eso podría ser una explicación de por qué en los mamíferos las hembras viven más, y en las aves son los machos los que viven más”, sugiere Staerk.
Pero su trabajo publicado en 2025 indica que hay más elementos a considerar.















