Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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La colisión el miércoles entre dos trenes de alta velocidad que dejó al menos 69 muertos en la provincia de Toledo es ya la peor tragedia ferroviaria en España desde 2013, y el segundo desastre de este tipo en menos de un año en el país.
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“A las 08H30 aproximadamente” -según relata horas después el ministro de Transportes, Óscar Puente– el sistema de señalización LZB, que controla en tiempo real la circulación de los trenes de alta velocidad, sufre una avería.
Este fallo informático provoca la parada de los seis trenes que se encontraban en un tramo de 69 kilómetros, entre ellos los dos que colisionarán poco después, y transfiere la gestión del tráfico al centro de control con sede en Madrid, como está previsto en estos casos.
En ese momento, los trenes “están perfectamente localizados”, a pesar del fallo informático, asegura Óscar Puente. Sin embargo, a las 08H36 el centro de control “a través de sus operarios” autoriza al tren de Renfe a que “reanude la marcha con normalidad”, una decisión que se toma en circunstancias “inexplicables”, según el ministro.
Esa orden “errónea” se da, además, pese a la señal roja que impide la reanudación de la marcha debido a la presencia del tren de Iryo más adelante en la misma vía, lamenta Puente.
En 17 minutos, el tren recorre 25 kilómetros sin que nadie lo detenga.

Investigadores examinan los restos entre los vagones dañados tras un choque entre dos trenes de alta velocidad, un AVE de Renfe y un Iryo, a unos 150 km al sur de Madrid, en Toledo. (Foto de Oscar del Pozo / AFP).
/ OSCAR DEL POZO
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A las 08H53, el tren de Renfe embiste “por detrás” al Iryo, que se había quedado detenido en la misma vía.
Para el titular de Transportes, el accidente ocurrido en una recta de aparente buena visibilidad en el término municipal de Urda, en el corazón de la península, resulta “verdaderamente inverosímil”.
Según el ministro, todavía se desconoce la velocidad a la que circulaba el tren de Renfe en el momento del impacto, aunque en ese tramo podía “llegar a ser hasta de 200 km/h”.
La violencia de la colisión lanzó dos vagones del Iryo por un talud, convirtiéndolos en un amasijo de hierros.

El choque de trenes en España. (Infografía de Nalini LEPETIT-CHELLA y Sabrina BLANCHARD / AFP).
/ NALINI LEPETIT-CHELLA SABRINA BLANCHARD
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Al menos 69 personas fallecieron en ambos trenes y más de un centenar resultaron heridas de diferente consideración, según las autoridades regionales.
Con este balance provisional, la de Urda es la mayor catástrofe ferroviaria en España desde el descarrilamiento que dejó 80 fallecidos en Santiago de Compostela, en la región de Galicia (noroeste), en 2013.
También es el segundo desastre que afecta a las líneas de alta velocidad del país este año, después del choque entre dos trenes que dejó 46 muertos el 18 de enero en Adamuz, Andalucía (sur).

La gente reacciona tras guardar un minuto de silencio en la estación de tren de Atocha en memoria de las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en la provincia de Toledo, al sur de Madrid, España. (Foto de Thomas COEX / AFP).
/ THOMAS COEX
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La catástrofe de Urda reactivó las dudas sobre el estado de la red ferroviaria nacional y la seguridad de los pasajeros.
Las autoridades abrieron una investigación para esclarecer las circunstancias de lo ocurrido, mientras sobre las vías todavía continúan las labores de búsqueda de posibles víctimas.
A un mes de las elecciones generales anticipadas del 29 de noviembre, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, reiteró este jueves su compromiso para “esclarecer hasta el último detalle de esta tragedia”, mientras crecen las críticas a la gestión de su gobierno, ya muy cuestionado por la oposición tras el accidente de Adamuz.
Desde el viernes, Renfe pondrá en marcha un “plan alternativo de transporte” entre Madrid y Andalucía, ya que la circulación ferroviaria permanecerá interrumpida.


