Con una facturación cercana a los S/11.000 millones anuales, según estimaciones de la Asociación Peruana de Hoteles, Restaurantes y Afines (AHORA Perú), el negocio de las más de 13.000 pollerías que operan en el país se ha consolidado como una de las mayores cadenas de la gastronomía nacional. De acuerdo con el Instituto Peruano de Economía (IPE), esta actividad equivale aproximadamente al 0,9% del Producto Bruto Interno (PBI), una participación que incluso supera el aporte del sector pesca (0,4%) y se acerca al de hidrocarburos (1,2%).
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“Las pollerías son uno de los formatos gastronómicos con mayor presencia en el país y dinamizan no solo la actividad de los restaurantes, sino también el consumo de papa, hortalizas, maíz morado y otros productos agrícolas nacionales”, señaló Cecilia Chávez, presidenta del Sector Gastronomía de la Cámara de Comercio de Lima (CCL).
A ello se suma que aproximadamente 170 millones de pollos, equivalente a entre 20% y 22% de toda la producción nacional, terminan cada año convertidos en pollo a la brasa. “El pollo a la brasa es un factor determinante para incrementar el consumo de carne de pollo en el Perú”, afirmó el ingeniero José Vera, representante de la Asociación Peruana de Avicultura (APA).
Este año, el Día del Pollo a la Brasa coincide con la final del Mundial 2026, un escenario poco habitual que las cadenas consideran una oportunidad para disparar sus ventas. Las reuniones familiares y entre amigos, tanto en restaurantes como en casa, impulsarán especialmente el consumo por delivery y para llevar.
En La Leña proyectan que las ventas crecerán 60% frente a un domingo habitual y entre 10% y 15% respecto al Día del Pollo a la Brasa del año pasado. “Estimamos vender alrededor de 6.500 pollos durante la jornada. Será una de las fechas comerciales más importantes del año”, señaló Víctor Advíncula, gerente general de la cadena.

Detrás de este plato emblemático existe una extensa cadena de valor que involucra a productores avícolas, agricultores, distribuidores, restaurantes y plataformas de delivery.
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En Pollívoro el optimismo es similar. “La coincidencia entre el Mundial y el Día del Pollo a la Brasa será sumamente positiva. Esperamos vender entre 60% y 70% más que un domingo habitual”, afirmó Roberto Mamani, CEO de la cadena.
Mientras tanto, Pikalo prevé un incremento cercano al 20% respecto a la campaña del año pasado. “Esperamos un mayor crecimiento, especialmente en delivery, porque muchas personas verán la final desde sus casas”, sostuvo Sebastián Zamora, jefe de Marketing de Pikalo.
Para Javier Lizarzaburu, gerente general adjunto de La Pollerona, el verdadero reto no será atraer clientes, sino responder a la demanda. “Los días de alta demanda no crean los problemas operativos; los hacen visibles. Las marcas que hayan planificado correctamente abastecimiento, producción y logística serán las que realmente capitalicen esta oportunidad”, afirmó.
El crecimiento del delivery también explica parte del auge del sector. Según PedidosYa, Lima es actualmente la ciudad que más pollo a la brasa pide por delivery en toda Latinoamérica, por encima de Santiago, Buenos Aires y Ciudad de Panamá.
La plataforma estima que este domingo los pedidos aumentarán hasta 30% frente a un domingo promedio y 25% respecto a la celebración del año pasado. Además, los domingos concentran el mayor número de pedidos y la 1:00 p.m. es la hora con mayor demanda, consolidando al pollo a la brasa como el principal protagonista de los almuerzos familiares.

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“El debate sobre cuál es la mejor presa sigue más vigente que nunca. El 62% de quienes piden un cuarto de pollo prefiere pecho, mientras que el 38% elige pierna”, comentó Melissa Tejada, directora de Marketing de PedidosYa Perú.
La plataforma también registró un usuario que realizó 355 pedidos de pollo a la brasa durante 2025, prácticamente uno por día.
Ante el incremento esperado de clientes, las cadenas vienen reforzando inventarios, personal y logística. La Leña ampliará horarios de atención y reforzará sus motorizados, mientras que Pollívoro comenzó a recibir pedidos con anticipación para organizar las entregas.
“Nos estamos abasteciendo con nuestros proveedores y reforzando el equipo de cocina para garantizar una buena experiencia al cliente”, explicó Mamani.
En tanto, La Pollerona asegura que el foco estará en mantener la calidad del servicio.
“Vender más y atender mal no necesariamente es crecer. Nuestra prioridad es sostener los estándares de producto y servicio durante toda la jornada”, sostiene Lizarzaburu.

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El crecimiento de las pollerías también refleja el mayor consumo de pollo en el país. Según la APA, el pollo representa cerca del 70% de toda la proteína animal consumida por los peruanos y el consumo per cápita alcanza actualmente 58 kilos por persona al año, una de las cifras más altas de América Latina.
Solo entre enero y junio de este año, la producción nacional aumentó 5%, equivalente a 17 millones de pollos adicionales frente al mismo periodo del año anterior. “Tenemos capacidad para seguir creciendo. El pollo sigue siendo la proteína más accesible para todos los peruanos”, concluyó Vera.













