La economía peruana llega al inicio del nuevo gobierno con mejores perspectivas de crecimiento, impulsada por la recuperación de la inversión privada, el empleo formal y el consumo. Sin embargo, el principal riesgo para este escenario optimista ya no proviene de la política, sino del clima.
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De acuerdo con el IPE, la pesca ya evidencia las primeras consecuencias. Entre enero y mayo de este año, el sector acumula una caída de 31%, mientras que la segunda temporada de anchoveta será determinante para evitar uno de los peores desempeños de los últimos años.
El impacto también alcanzaría a la agricultura y presionaría nuevamente la inflación de alimentos, aunque el instituto considera que este efecto sería más acotado que el registrado durante el episodio inflacionario de 2021-2022.
Pese a estos riesgos, el IPE considera que la economía peruana llega al cambio de gobierno en una posición más sólida que en años anteriores.
Uno de los principales motores será la inversión privada, que acumularía tres años consecutivos creciendo a tasas de dos dígitos, un comportamiento que no se observaba desde hace más de una década. “Esta consistencia en el crecimiento de la inversión privada augura un inicio de gobierno bastante positivo”, afirmó Fuentes.

La economía peruana llega al inicio del nuevo gobierno con mejores perspectivas de crecimiento, impulsada por la recuperación de la inversión privada, el empleo formal y el consumo.
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El economista destacó además que la confianza empresarial registra 22 meses consecutivos en terreno optimista, mientras que la inversión minera crece alrededor de 40% y la inversión residencial avanzó 7,3% durante el primer trimestre.
Este dinamismo también se refleja en el mercado laboral. Según el IPE, en el último trimestre se generaron más de 400.000 empleos, el mayor incremento desde el 2010, acompañado por una recuperación sostenida del empleo formal.
Para Nicolás Eterovic, economista para Latinoamérica de Morgan Stanley, el Perú es hoy la economía andina con mejores condiciones para aprovechar el cambio de gobierno. “La economía peruana es la que está mejor posicionada para capitalizar el cambio político”, afirmó.
El especialista sostuvo que, pese a la incertidumbre política de los últimos años, el país mantiene fortalezas macroeconómicas relevantes, como una inflación relativamente controlada, una deuda pública baja frente a otros países de la región y un contexto internacional favorable para la minería.

La economía peruana llega al inicio del nuevo gobierno con mejores perspectivas de crecimiento, impulsada por la recuperación de la inversión privada, el empleo formal y el consumo. (Foto: Andina)
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Además, indicó que los altos precios del cobre, impulsados por la demanda asociada a la inteligencia artificial y la transición energética, seguirían favoreciendo al Perú durante los próximos años.
Respecto al riesgo climático, Eterovic señaló que las estimaciones de Morgan Stanley muestran que el impacto inflacionario del FEN sería el más elevado entre las economías andinas. “Para el caso de Perú encontramos el impacto más alto, en torno a 100 puntos básicos. Es un efecto bastante fuerte y habrá que ver qué medidas de mitigación se implementan”, indicó.
Más allá del escenario para los próximos dos años, el IPE lanzó una advertencia sobre el crecimiento potencial de largo plazo. Según sus estimaciones, si el Perú mantiene un crecimiento promedio de apenas 3% anual, recién alcanzará el nivel de ingreso per cápita que hoy tiene Chile alrededor del 2059-2060.
Con una expansión de 4%, ese objetivo podría adelantarse aproximadamente 15 años. “Crecer un punto porcentual más, pero hacerlo de manera sostenida, va a ser clave”, enfatizó Fuentes.
El economista recordó que el país cuenta con condiciones para acelerar ese crecimiento, entre ellas una cartera de proyectos mineros superior a US$64.000 millones, cerca de un millón de turistas extranjeros por recuperar y casi 985.000 hectáreas adicionales que podrían incorporarse mediante grandes proyectos de irrigación.
No obstante, advirtió que el próximo gobierno deberá avanzar simultáneamente en el destrabe de inversiones, la consolidación fiscal, la lucha contra la minería ilegal y reformas estructurales como la descentralización. “Que la emergencia no nos haga perder de vista lo importante”, concluyó.














