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A poco más de seis años del ‘divorcio’ político más comentado de Europa, hay algunas señales que apuntan a que la ruptura podría revertirse. Y es que en recientes declaraciones, el primer ministro británico, Andy Burnham, no descartó la posibilidad de que el Reino Unido pueda volver a convertirse en un miembro de la Unión Europea (UE).
Las afirmaciones de Burnham, que se dieron primero en el congreso del Partido Laborista y posteriormente en una entrevista con la BBC, abrieron lo que parecía una página cerrada con el Brexit, proceso mediante el cuál el Reino Unido decidió abandonar oficialmente la UE tras en un estrecho referéndum en junio del 2016, separación que finalmente se concretó en enero del 2020 durante el mandato del primer ministro Boris Johnson.
“Hay claramente opciones que deben considerarse, y tenemos que analizar qué es viable, así como las ventajas y los inconvenientes de cada una de ellas”, explicó el líder británico.
El primer ministro, que hizo campaña por permanecer en la UE en el referéndum del 2016, también afirmó que el Brexit había causado “más perjuicios que beneficios” al Reino Unido, particularmente en el ámbito económico. En junio, antes de llegar al gobierno, ya había dicho que esperaba que el país volviera al bloque.
Cabe señalar que lo dicho por el primer ministro británico no equivale a que su gobierno haya decidido solicitar su reingreso a la Unión Europea, sino que se presentaron como una de las “diferentes opciones” del tipo de relación que su país tendrá con el bloque de naciones a futuro, entre las cuales también se barajaba el mantener el actual acuerdo, buscar una reincorporación a la unión aduanera, regresar al mercado único o “ir hasta el final”, es decir, la reincorporación a la UE.
El primer ministro británico, Andy Burnham, hizo campaña por mantenerse en la Unión Europea en 2016 durante el referendo por el Brexit. Foto: EFE/EPA/Andy Rain
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Una discusión que será central en una cumbre entre el Reino Unido y la Unión Europea inicialmente programada para julio, pero postergada hasta finales del año por la salida de Keir Starmer, predecesor de Burnham.
De todos modos, la sola posibilidad del regreso de Gran Bretaña a la UE, algo que parecía políticamente remoto, causó excitación dentro y fuera del país. El presidente francés, Emmanuel Macron, respondió con un “Welcome back” a la propuesta y afirmó que sería una buena noticia tanto para el Reino Unido como para Europa si los británicos quisieran regresar. Del mismo modo, el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, afirmó que España y la UE “abrirían sus brazos de nuevo” al pueblo británico.
Para el internacionalista Enrique Banús, director del Instituto de Estudios Europeos de la Universidad de Piura, las declaraciones de Burnham son relevantes por ser la “primera vez que se plantea esta posibilidad con tanta claridad” y también revelan “cierto desencanto de la población británica porque el Brexit no ha producido los efectos beneficiosos que se esperaban”.
A esto se le suma que el Brexit fue aprobado por un margen muy estrecho, 51,9% frente a 48,1%, y que hubo importantes diferencias territoriales en la votación. El divorcio fue apoyado más por los votantes en Inglaterra y rechazado en Gales y Escocia.
“Creo que (lo dicho por Burnham) ha sido una opinión, también como globo sonda para ver qué pasa, cuáles son las reacciones y qué grado de aceptación puede tener”, señaló Banús en conversación con El Comercio.
La población británica no está contenta con el manejo del Brexit. (Foto: AFP)
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Tampoco hay fuertes componentes económicos en el debate, como señaló Gustavo Arévalo, profesor en Derecho Internacional Público de la Universidad de Lima. A su juicio, el abandonar el mercado único y la unión aduanera complicó las relaciones comerciales del Reino Unido con sus principales socios europeos, lo que llevó al deterioro del poder adquisitivo, al aumento del costo de vida y a las dificultades en áreas como vivienda y salud, factores que han contribuido a que parte de la sociedad británica tenga una percepción diferente del Brexit.
Esto ha llevado a que actualmente sea más favorable para los británicos la idea de regresar a la Unión Europea, con un 59% a favor frente a un 32% en contra, según una encuesta de YouGov.
Decidir regresar a la Unión Europea no implicaría un camino sencillo. Si decidiera optar por intentarlo, el gobierno británico tendría que empezar un largo proceso para unirse a la Unión Europea. Bruselas ya ha advertido que trataría al Reino Unido como si se tratara de un nuevo miembro.
“Sí, puede volver, porque no hay inconveniente”, explicó Arévalo. “El problema es que no es tan fácil como se piensa”. Desde el punto de vista jurídico, sostiene, Londres tendría que volver a iniciar el procedimiento de adhesión. Eso significa cumplir nuevamente con las condiciones establecidas para los países que buscan ingresar al bloque y obtener el respaldo de todos los Estados miembros.
Es esto último lo que ambos expertos consideran puede ser un gran obstáculo, ya que el apoyo debe ser unánime.
“La decisión de admitir a un nuevo miembro debe ser tomada por unanimidad por los 27 Estados miembros, lo que significa que cualquiera de ellos podría plantear objeciones”, advirtió Enrique Banús. “Habrá que esperar también las primeras reacciones de los diferentes gobiernos europeos para saber qué tan difícil podría resultar una eventual negociación”.
Otro obstáculo en la negociación es determinar cuál sería el estatus del Reino Unido si se reincorpora a la Unión Europea, incluyendo si conservaría las condiciones especiales que tenía antes del Brexit, como el mantener la libra esterlina y permanecer fuera del espacio Schengen.
Sin embargo, Banús no descartó que estas condiciones se le puedan otorgar nuevamente, señalando que “no es necesario estar en la zona euro para formar parte de la Unión Europea. Hay países miembros que no utilizan el euro. Por eso no creo que la moneda sea un gran obstáculo para una eventual reincorporación británica”.
Ambos especialistas coincidieron en que la flexibilidad en estas negociaciones dependerá no solo de los fundamentos del derecho internacional, sino también de la voluntad política del Reino Unido y la Unión Europea.
En la perspectiva más favorable para el regreso, Arévalo destacó que “en un contexto de debilitamiento de la Unión Europea frente a Estados Unidos, podría ser importante para el bloque volver a contar con uno de sus socios más fuertes”.
Sin embargo, notó que la Unión Europea podría estar renuente a facilitar demasiado el reingreso de Gran Bretaña al bloque porque podría generar un precedente.
“Otros países que quieren ingresar a la Unión Europea, como Ucrania o Turquía, podrían cuestionar que al Reino Unido se le permita un tratamiento diferente”, señaló el especialista de la Universidad de Lima. “Por eso, aunque exista apoyo político al regreso británico, considero que los países europeos tendrían que evaluar cuidadosamente cualquier flexibilización de los requisitos de ingreso“.
Otro asunto sería la legitimidad dentro del propio Reino Unido, donde el partido Laborista entró al poder en el 2024 con un programa que contemplaba un acercamiento a la UE, pero con tres líneas rojas: no volver a la unión aduanera, al mercado único ni restablecer la libre circulación de personas.
En opinión de Arévalo, cualquier decisión para cambiar el rumbo tendría que ser decidido en las urnas como lo fue el Brexit hace una década.
El debate, además, podría convertirse en un nuevo y explosivo eje de la política británica. El Partido Conservador y Reform UK se oponen al regreso, mientras que sectores del Partido Laborista, los Liberal Demócratas y el Partido Nacional Escocés (SNP) han mostrado apoyo a una relación más estrecha o al reingreso al bloque.



