domingo, agosto 23

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

El tratamiento emplea tecnología de ARN mensajero, como las vacunas contra el COVID-19. (Foto: Spencer Davis)

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Un nuevo tratamiento contra el cáncer, recientemente anunciado, está acaparando las portadas de muchos medios de comunicación. Algunos expertos hablan de un hito en la medicina oncológica que, incluso, podría cambiar la forma en que se trata la enfermedad. ¿Qué tiene de especial?

Un nuevo tratamiento contra el cáncer, recientemente anunciado, está acaparando las portadas de muchos medios de comunicación. Algunos expertos hablan de un hito en la medicina oncológica que, incluso, podría cambiar la forma en que se trata la enfermedad. ¿Qué tiene de especial?

Las farmacéuticas Moderna y Merck informaron el miércoles los hallazgos de su ensayo de fase III INTerpath-001. Los resultados son prometedores. Se trata del primer y único régimen combinado que demuestra mejoras significativas y relevantes en la supervivencia libre de recurrencia y libre de metástasis para pacientes con melanoma. Se investiga, además, la posibilidad de utilizar el mismo método en otros tipos de cánceres.

El tratamiento adyuvante, una combinación de la vacuna intismerán autógeno y la inmunoterapia pembrolizumab, es considerado único en su tipo. Esta vacuna, a diferencia de las convencionales que se usan contra los virus, no se fabrica en masa: se elabora de forma personalizada para el cáncer de cada paciente, mediante el análisis de una muestra del tumor extirpado para identificar sus características genéticas únicas. Con esa información, se desarrolla una vacuna de tipo ARN mensajero a medida, la cual “entrena” al sistema inmune para reconocer y combatir las células cancerígenas.

El melanoma es un tipo grave de cáncer de piel que se origina en los melanocitos, las células que producen el pigmento de la piel. Aunque es menos común que otros cánceres cutáneos, es el más agresivo. La causa principal es la exposición excesiva a la radiación ultravioleta del sol o de camas bronceadoras.

La terapia combina una vacuna personalizada con inmunoterapia. (Foto: Mufid Majnun)

/ Unsplash

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El ensayo de fase III, previo a la aprobación del fármaco, se realizó con un grupo de 1.300 pacientes con melanoma en estadio IIB-IV, completamente resecado mediante cirugía.

En melanoma resecado, las terapias actuales no han demostrado un beneficio en la supervivencia global”, comenta a El Comercio el doctor Carlos Castañeda Altamirano, médico oncólogo e investigador asociado en la Universidad Científica del Sur.

La cirugía, que actualmente es el mejor tratamiento, consiste en extirpar por completo el tejido canceroso junto con un margen de piel sana para asegurar que no queden células malignas.

No obstante, Castañeda señala que las probabilidades de recaída tras la operación son elevadas: el cáncer regresa en siete de cada 10 pacientes.

El galeno explica que a estos pacientes se les administra inmunoterapia durante un año con pembrolizumab, que es el tratamiento estándar y permite mejorar las tasas de supervivencia.

La inmunoterapia mejoró mucho ese panorama: ya no hablamos de siete de cada diez, sino de cinco de cada diez. Es mejor, pero todavía resulta desalentador. Necesitamos algo más”, comenta.

Una vacuna hecha a medida para cada tumor

Actualmente se utilizan las terapias de puntos de control para tratar la enfermedad, un tipo de inmunoterapia. En ellas, los fármacos inhiben las señales de “apagado” de las proteínas del sistema inmunitario, lo que permite que las células T, encargadas de la defensa, reconozcan y destruyan las células tumorales.

La nueva vacuna trabaja de una manera distinta: “Busca generar un perfil más amplio de linfocitos T contra el tumor. No se limita a ‘despertar’ al sistema inmunitario mediante puntos de control, sino que le enseña al linfocito qué debe atacar: 34 objetivos seleccionados a partir del tumor. Además, se combina con pembrolizumab para mantener más activa la respuesta inmunitaria”, expone el oncólogo.

Cabe señalar que aún no se han publicado los resultados detallados del ensayo; la información preliminar fue difundida en el sitio web de Merck. Sin embargo, la mayoría de expertos coincide en que, al tratarse de farmacéuticas de gran reputación, la expectativa es alta.

El ensayo previo, de fase 2, en el que se probó el tratamiento, se presentó el pasado junio en el congreso de la Sociedad Estadounidense de Oncología Médica (ASCO), con resultados muy positivos: redujo en 49% el riesgo de recaída o muerte y en 59% el riesgo de metástasis.

El melanoma se origina en los melanocitos, las células que dan color a la piel. (Foto: Bermix Studio)

/ Unsplash

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Gabriel de la Cruz Ku, investigador de la Universidad Científica del Sur y ‘fellow’ en cirugia plastica de Temple University, EE.UU., considera que “si bien la vacuna se conoció recién hace un par de días, representa el primer resultado positivo de una terapia individualizada basada en lo que llamamos neoantígenos.

Esta tecnología se basa en ARN mensajero, no altera el ADN y es la primera de su tipo que ha dado resultados en un ensayo de fase tan avanzada.

Lo que ha causado revuelo es que plantea un concepto distinto a los tratamientos actuales: se basa en las mutaciones específicas de cada tumor. Cada paciente tiene mutaciones diferentes y la terapia se diseña a partir de ellas”, comenta el experto.

De esa manera, le enseña al sistema inmunológico qué debe atacar. Además, se combina con otra terapia para potenciar la respuesta contra el tumor”, agrega.

Intismerán autógeno, la terapia individualizada de neoantígenos basada en ARN mensajero, no sustituye el tratamiento principal contra el cáncer: la cirugía. Se administra como una terapia adyuvante, es decir, después de la operación, y, al combinarse con pembrolizumab, ha mostrado mejorar la supervivencia libre de recaída y la supervivencia libre de metástasis a distancia.

Se considera personalizada porque se extrae y analiza una muestra de tejido tumoral para identificar las mutaciones que puede tener cada paciente una vez que aparece la enfermedad. A partir de ello, se seleccionan antígenos propios de cada tumor, que luego se administran al paciente en nueve aplicaciones adicionales al pembrolizumab.

El potencial de una nueva terapia contra el cáncer

“Incluso entre hermanos, cada persona puede presentar características distintas en su tumor. Por ello, las terapias personalizadas son importantes para los tratamientos oncológicos”, comenta De la Cruz Ku, quien cree que es posible que esta tecnología se use en otros tipos de cáncer.

Las muestras de sangre y tejido permiten identificar mutaciones específicas. (Foto: Testalize.me)

/ Unsplash

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No reemplazará a todas las terapias actuales, pero representa un paso más allá, dice el médico, quien también es investigador de la Universidad Científica del Sur. “Esta terapia le indica al sistema inmunológico qué debe atacar en ese tumor. En ese sentido, es un tratamiento hecho a medida para el cáncer que tiene cada persona”.

Lo particular es que tenemos un resultado prometedor y positivo en una terapia personalizada, lo que probablemente podría cambiar la historia del tratamiento contra el cáncer”, añade.

El doctor Castañeda, por su parte, opina que “si se confirma un aumento en la sobrevida libre de recurrencia y en la supervivencia libre de metástasis a distancia, sería un hito”.

Merck y Moderna realizan ensayos clínicos en cáncer de pulmón, riñón y otros tumores. Aún falta comprobar si los resultados positivos obtenidos se reproducen en cada caso.

El desafío de traerla al Perú

Las compañías planean presentar los datos en una próxima reunión médica internacional y han señalado que ya realizan gestiones ante las entidades reguladoras para registrar la terapia.

Una vez que llegue al mercado, cada país deberá adaptarla a sus propias políticas y protocolos médicos. Aunque aún no se han informado costos, su acceso supondrá un desafío para sistemas de salud con recursos limitados como el peruano.

La terapia se diseña a partir del análisis genético de cada tumor. (Foto: Testalize.me)

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De la Cruz Ku considera que el país podría acceder a este tratamiento, pero no de forma inmediata. “Probablemente llegue primero a las entidades que brindan tratamientos complejos contra el cáncer y, más adelante, esperamos que se incorpore a institutos grandes, como el INEN y otros centros”, señala.

Castañeda, por su parte, cree que su aplicación podría ser más viable de lo que parece. A diferencia de terapias personalizadas que requieren extraer y procesar células vivas del paciente, esta emplea tejido tumoral conservado en parafina, una muestra que los centros oncológicos manejan de forma rutinaria.

Ese tejido, junto con una muestra de sangre, sería enviado a un laboratorio central para analizar las mutaciones del tumor y diseñar la terapia. “Es un proceso parecido al de otras pruebas que ya se mandan desde el Perú al extranjero y cuyos resultados llegan de manera digital”, explica.

Una vez elaborada, la terapia de ARN mensajero regresaría al país para ser aplicada al paciente en las dosis programadas. Para Castañeda, el principal reto no estaría en fabricar la vacuna en Perú, sino en lograr su aprobación, financiamiento y acceso oportuno. Aunque no hay un precio oficial, considera que no necesariamente sería una terapia inalcanzable.

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