jueves, septiembre 17

Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

Los resultados de Perú en la prueba PISA 2025 de Lectura muestran que se redujo la brecha entre los estudiantes de mayor y menor nivel socioeconómico. Sin embargo, esa reducción no se explica por una mejora, sino por una caída más fuerte entre los alumnos de mayor nivel socioeconómico. Entre 2022 y 2025, el puntaje del 25% más favorecido cayó 21 puntos, mientras que entre el 25% más desfavorecido disminuyó 5 puntos.

Los resultados de Perú en la prueba PISA 2025 de Lectura muestran que se redujo la brecha entre los estudiantes de mayor y menor nivel socioeconómico. Sin embargo, esa reducción no se explica por una mejora, sino por una caída más fuerte entre los alumnos de mayor nivel socioeconómico. Entre 2022 y 2025, el puntaje del 25% más favorecido cayó 21 puntos, mientras que entre el 25% más desfavorecido disminuyó 5 puntos.

El informe “Lectura en América Latina y el Caribe: bajo desempeño y desigualdades persistentes. Resultados de PISA 2025”, del Instituto de Evidencia Educativa, analiza los resultados de Lectura de los países de América Latina y el Caribe que participaron en PISA 2025, su evolución respecto de 2022 y las desigualdades asociadas al nivel socioeconómico.

En el estudio, elaborado por Romina Paola Durán y Fiorella Giuliana Santini, se revela que, en 2025, los estudiantes peruanos del 25% de menor nivel socioeconómico obtuvieron, en promedio, 355 puntos en Lectura, frente a 437 puntos entre los del 25% de mayor nivel socioeconómico: una brecha de 82 puntos. En 2022, la distancia había sido de 99 puntos, con 360 puntos entre los estudiantes de menor nivel socioeconómico y 458 entre los de mayor nivel. Entre ambas ediciones, la brecha se redujo en alrededor de 17 puntos.

El fenómeno se observa también en otros países de la región. Entre 2022 y 2025, la distancia entre el 25% más favorecido y el 25% más desfavorecido disminuyó en 7 de los 11 países con información comparable: Argentina, Chile, Colombia, México, Paraguay y Uruguay, además de Perú. En todos esos casos predominó un retroceso mayor del desempeño entre los estudiantes más favorecidos y no una mejora entre los más desfavorecidos. Es decir, la brecha se achica porque caen los aprendizajes de quienes antes obtenían mejores resultados.

Entre 2022 y 2025 el puntaje en Lectura cayó 21 puntos entre el 25% de alumnos con mayor nivel socioeconómico, frente a 5 puntos entre el 25% más desfavorecido.

Entre 2022 y 2025 el puntaje en Lectura cayó 21 puntos entre el 25% de alumnos con mayor nivel socioeconómico, frente a 5 puntos entre el 25% más desfavorecido.

/ Tatiana Gamarra

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Más allá de la reducción de la brecha, las diferencias por nivel socioeconómico continúan siendo importantes. En PISA 2025, el 77% de los estudiantes peruanos pertenecientes al 25% más desfavorecido no alcanzó el nivel 2 en Lectura, considerado por PISA como el nivel mínimo de competencia. Esto significa que la proporción de estudiantes que no alcanza el nivel mínimo es más del doble entre los sectores de menor nivel socioeconómico.

Debido a que PISA define el nivel 2 como el umbral mínimo de competencia lectora, quienes alcanzan ese nivel pueden identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, localizar información a partir de criterios explícitos y realizar comparaciones o reflexiones sobre el propósito y la forma de los textos.

Romina Durán, jefa de Investigación del Instituto de Evidencia Educativa, dijo que “PISA 2025 muestra que la lectura atraviesa un deterioro que excede a América Latina. Es el área que más retrocedió globalmente en los últimos años. En el caso de Perú, muestra un retroceso en las tres áreas respecto de 2022: 18 puntos menos en Lectura, 9 en Matemática y 2 en Ciencias. La caída más marcada se produce claramente en Lectura y es estadísticamente significativa. Además, el 58% de los estudiantes peruanos se encuentra por debajo del nivel 2. Esa es justamente una de las utilidades de PISA: no solo permite saber dónde se encuentra hoy un sistema educativo, sino identificar en qué áreas se están produciendo cambios y comparar esa trayectoria con la de otros países”.

“En América Latina y el Caribe, PISA 2025 muestra que la lectura sigue siendo un desafío compartido por buena parte de la región. En 10 de los 13 países participantes, al menos la mitad de los estudiantes de 15 años se ubica por debajo del nivel 2 y, entre los 12 países con datos comparables, ninguno mejoró de manera estadísticamente significativa respecto de 2022”, sostiene Romina.

Gráfico Instituto de Evidencia Educativa.

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Fiorella Santini, analista de datos del Instituto de Evidencia Educativa, explicó que “Perú pasó de 408 a 390 puntos en Lectura entre 2022 y 2025, una caída estadísticamente significativa. Al mismo tiempo, la brecha socioeconómica se redujo de 99 a 82 puntos, pero esa reducción se explica principalmente por una caída mayor entre los estudiantes más favorecidos, no por una mejora entre los más desfavorecidos. De hecho, entre estos últimos, la proporción por debajo del nivel 2 pasó de 74,5% a 76,9%. Es otro ejemplo de por qué una brecha que se achica no necesariamente representa un avance en equidad”.

La puesta en marcha del Plan Nacional de Educación 2026-2031 abre una nueva etapa para la política educativa peruana, en un contexto marcado por los resultados de PISA 2025 y por la necesidad de revisar qué están aprendiendo realmente los estudiantes en las aulas.

Para Giancarlo Vera, director del Departamento de Educación de la Universidad Católica San Pablo (UCSP), la discusión no debería centrarse únicamente en incorporar nuevas metodologías o herramientas tecnológicas, sino en definir con mayor claridad qué conocimientos deben dominar los estudiantes durante su etapa escolar.

“Antes de discutir cómo enseñar, necesitamos preguntarnos qué deben aprender realmente los estudiantes. La lectura, la matemática, las ciencias y el desarrollo del pensamiento necesitan nuevamente un lugar central dentro del proceso educativo”, sostuvo Vera.

Gráfico Instituto de Evidencia Educativa.

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Para el especialista, los resultados de PISA 2025 evidencian brechas de aprendizaje que justifican revisar el Currículo Nacional y evaluar si el enfoque vigente está consolidando conocimientos fundamentales.

Uno de los puntos que debería analizarse, señaló, es el equilibrio entre el desarrollo de competencias y el dominio de conocimientos. “Resolver problemas o desarrollar pensamiento crítico exige previamente comprender conceptos, manejar información y tener una base sólida de conocimientos. Una cosa no debería reemplazar a la otra”, explicó.

Vera considera que cualquier reforma educativa tendrá un impacto limitado si no se revisa también cómo se prepara a los futuros docentes. Además de manejar herramientas pedagógicas, sostiene que los profesores necesitan dominar las materias que enseñan, generar exigencia intelectual y fortalecer la relación con sus estudiantes.

Para Vera, el éxito del nuevo plan educativo no debería medirse únicamente por cambios normativos o curriculares. “La verdadera evaluación será comprobar si dentro de algunos años los estudiantes leen mejor, comprenden mejor lo que estudian y tienen mayores herramientas para desenvolverse en la universidad, en el trabajo y en la sociedad”, finalizó.

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