Tras una carrera que la llevó de América Televisión a Telemundo, Azteca y Sony, y de producciones como “Buscando a Frida” y “La Reina del Sur” a nuevos proyectos para plataformas, Ximena Cantuarias mira nuevamente hacia el país donde comenzó todo. Después de más de tres décadas de trayectoria, tiene un propósito distinto: ayudar a que el Perú se convierta en un polo de producción audiovisual en Latinoamérica.
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
En esa nueva etapa se cruzó con Gian Marco, a quien conocía desde sus primeros años en la industria musical. El cantante preparaba su primer concierto en vivo en el Lunario del Auditorio Nacional de México y se quedó durante más de un mes en casa de Cantuarias.
Ella, junto a un director que era también su socio y amigo, grabó el espectáculo. El mánager de Gian Marco se encargó del audio y el proyecto se convirtió en “Gian Marco en vivo desde el Lunario”.
“Ese año fuimos nominados al Grammy”, recuerda sonriente.
Después vendrían cinco años en TV Azteca, donde produjo telenovelas y unitarios como “Lo que callamos las mujeres” y “Cada quien su santo”. En 2015 dejó la televisora y recibió una propuesta de Sony.
Primero llegó como productora ejecutiva de “Blue Demon”, la serie inspirada en el célebre luchador mexicano. Luego produjo la primera temporada de “Rosario Tijeras”, con Bárbara de Regil, y terminó siendo nombrada directora de Producción de Sony.
En 2017, Telemundo volvió a tocar su puerta. “Me ofrecieron regresar con una vicepresidencia y regresé”, rememora.
Vendrían Jugar con fuego”, con Jason Day y Margarita Rosa de Francisco, “Enemigo íntimo” y “El Barón”, entre otras producciones.
Y entonces llegó la pandemia. En marzo de 2020, uno de los proyectos que preparaban quedó detenido. Meses después, la preocupación ya no era únicamente cuándo podrían volver a grabar. Decenas de técnicos y trabajadores independientes se habían quedado sin ingresos.
“Mi jefe me dijo: ‘La gente está muy preocupada. Los freelancers, todo el equipo técnico, no están recibiendo un solo centavo’”.
Esa situación los llevó a retomar el trabajo, y entre julio y diciembre de ese año produjeron “Buscando a Frida” bajo las restricciones que imponía la emergencia sanitaria. La serie terminaría ganando un Emmy Internacional.
“Fue un reto increíble. Es uno de los proyectos que más quiero porque fue como hacer una familia. Fue muy duro, pero muy satisfactorio”, recuerda.
Poco después ocurrió uno de los episodios que explican por qué, tantos años después de haber salido del país, Cantuarias vuelve a mirar hacia el Perú.
A fines de 2020 viajó a Lima para visitar a sus padres. Estando aquí recibió noticias de la tercera temporada de “La reina del sur”. Cuando Marcos Santana, entonces presidente de Telemundo Global Studios, le mostró en un PowerPoint las locaciones contempladas para la historia, reparó inmediatamente en una ausencia.
“Cuando vi que Perú no estaba, pregunté por qué. Me dijeron que no habían podido grabar en Machu Picchu y respondí: ‘A ti no te dejaron; déjame a mí’. Entonces me dijeron: ‘Si consigues Machu Picchu, ponemos Perú en el radar’”.
Ximena hizo las gestiones y lo consiguió. Después del scouting en Cusco llegó una segunda sorpresa.
“Pasamos por Lima y mi jefe me dijo: ‘Vamos a incluir Lima en los guiones’. Así fue como entró Lima”.
El equipo grabó cinco días en Cusco y Machu Picchu y cuatro en Lima. Nueve días de rodaje en territorio peruano terminaron convirtiéndose en material para alrededor de veinte capítulos. Los interiores se recrearon después en Colombia, adonde también viajaron actores peruanos.
Pero la mayor satisfacción para Cantuarias no fue únicamente conseguir que Machu Picchu y Lima aparecieran en una producción internacional. Fue comprobar la respuesta de los profesionales peruanos.
“Cuando hicimos el casting estaban muy impresionados con el nivel actoral que teníamos aquí”, recuerda orgullosa.
La misma impresión produjo el equipo técnico y de producción contratado durante el rodaje.
“Mi jefe me decía que, de todos los países, el que más le había llamado la atención por su personal técnico y de producción había sido Perú. El nivel de profesionalismo, las ganas y el entusiasmo por aprender eran impresionantes. Desde ahí me quedé con las ganas de hacer algo en Perú”, confiesa.
En octubre de 2024 decidió cerrar su ciclo en Telemundo. Era vicepresidenta senior de Producción y llevaba años viviendo entre aeropuertos, hoteles y sets. La maternidad también había cambiado su manera de mirar la carrera.
“Viajaba prácticamente una semana sí y una semana no y era muy pesado. Me propusieron volver a Miami, pero dije que no: mi vida estaba en México, con mi familia. Yo hice todo al revés; primero crecí profesionalmente y después decidí ser mamá” , detalla.
Pero dejar Telemundo no significó dejar de producir. Se asoció con Valeria Martino, quien había sido su mano derecha, y fundaron South Way Productions, una compañía dedicada al desarrollo, producción y distribución de contenido de ficción para audiencias globales. También continúa desarrollando proyectos junto al productor Rafa Uriarte. Uno de sus trabajos recientes fue el servicio de producción en México para la nueva temporada de “Soy Luna”.
En esta nueva etapa también impulsa laboratorios audiovisuales de actuación, cinematografía, dirección y producción ejecutiva. La intención es compartir aquello que aprendió durante décadas dentro de grandes compañías y demostrar que hoy la tecnología permite producir con herramientas que antes parecían impensables.
“Un iPhone te graba en 4K, 8K sin ningún problema. El problema no es la calidad, el problema es la creatividad. Si tú tienes un buen guion, con lo que lo grabes puede ser un gran éxito”.
Después de años de trabajo en México y Colombia, Cantuarias ha identificado qué hace atractivo a un país para las grandes producciones: incentivos, profesionales capacitados, infraestructura y una industria preparada para crecer.
“Después de 30 años de carrera y 20 años fuera de mi país, siento que tengo la necesidad y el deseo de empujar, apoyar y fomentar que el Perú pueda estar al nivel de otros países de Latinoamérica”, afirma.
No idealiza el escenario. Reconoce que aún faltan inversión, incentivos y una visión de largo plazo. También cuestiona la idea, instalada durante años en el país, de que la ficción no es rentable y advierte que muchos contenidos han quedado demasiado sujetos a códigos locales.
Como ejemplo menciona “Al fondo hay sitio”, una serie que conoce de cerca: durante su paso por Sony recibió sus guiones cuando se evaluaba una posible adaptación. Para Cantuarias, su premisa —el choque entre ricos y pobres— es universal, aunque el humor y muchas de sus referencias están profundamente ligados a códigos muy peruanos.
“No es que no sea exitosísimo, nadie se lo quita”, aclara. Pero considera que, tal como está concebido, está pensado esencialmente para un público que conoce esos códigos.
Cantuarias espera seguir trabajando otros quince o veinte años. Pero ya no quiere hacerlo con el mismo vértigo de antes, saltando durante meses entre seis países y viviendo permanentemente con “la adrenalina a un millón”. Quiere mirar la producción desde otro lugar. Y, si puede elegir, hacerlo desde Perú.
Aquí siguen viviendo sus padres, de 90 y casi 88 años. Aquí empezó su carrera. Y aquí quisiera que comenzara también una nueva etapa.
Tiene incluso una película pendiente desde hace ocho años. Está basada en “Segundo tiempo”, un libro de su exesposo peruano que cuenta el divorcio de unos padres desde la mirada de un niño. Nunca ha producido cine y sueña con que esa sea su primera película. Y que se haga aquí.
Pero cuando se le pregunta qué sueño le falta cumplir, su respuesta ya no gira alrededor de una película, un cargo o una gran plataforma.
“Mi sueño es volver a mi país para crear producción, impulsar la industria y poner al Perú en el mapa audiovisual de Latinoamérica. Tenemos que unirnos para convertirlo en un hub de producción”, subraya.


