La economía peruana registró en febrero un crecimiento por encima de lo esperado, aunque con señales que apuntan a una moderación en los próximos meses. La actividad productiva avanzó 3,68% en ese mes y acumuló 3,61% en el primer bimestre, impulsada principalmente por el dinamismo de los sectores comercio y construcción.
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Bernabé explicó que el sector hidrocarburos ya venía debilitado desde hace varios meses y que en marzo se habría profundizado la caída, con una contracción estimada de al menos 35% en ese mes y de 3% en el año, asociada tanto a menores niveles de producción de petróleo como a problemas en el suministro de gas.
A ello se suma el impacto de la interrupción en el suministro de gas registrada en marzo, que afectó la producción y elevó costos en distintos sectores. Herrera estimó que este evento implicó una pérdida de alrededor de 1,5 puntos porcentuales del PBI solo en ese mes, con efectos que se extendieron a la manufactura y al transporte por el encarecimiento de los combustibles.
Para Herrera, la menor producción en pesca y minería impactará la actividad en los próximos meses, y explicó que la cuota de anchoveta de la primera temporada se redujo 36% frente al año pasado, lo que anticipa caídas en la actividad pesquera y en la manufactura asociada entre abril y junio, mientras que en minería las menores leyes y la ausencia de nuevos proyectos limitarán la producción. Con ese contexto, advirtió que, pese a los altos precios de los metales, el país podría haber crecido más de haber contado con mayores inversiones en el sector.

La incertidumbre sobre el escenario electoral ya empieza a generar cautela en las decisiones de inversión, según los analistas.
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El proceso electoral ya genera cautela en las decisiones de inversión. En un contexto de incertidumbre sobre el escenario de segunda vuelta, Bernabé señaló que algunas decisiones podrían postergarse hasta contar con mayor claridad y que este efecto podría trasladarse también al consumo. “Podrían postergarse algunas decisiones de inversión hasta tener un panorama más claro”, señaló.
Herrera advirtió que este escenario recuerda episodios de alta polarización como el del 2021 y que la incertidumbre no solo depende del resultado electoral, sino también de señales previas en materia regulatoria. Añadió que ya existen indicios concretos de cautela empresarial. “El hecho de que proyectos como Zafranal se hayan pospuesto o que empresas prioricen inversiones en países como Chile, muestra cómo pesa el entorno político en las decisiones de inversión”, indicó, aludiendo a un menor atractivo relativo del Perú frente a otros destinos.
En paralelo, el mercado laboral mantiene un desempeño positivo, aunque con señales de moderación en su calidad. El empleo en Lima Metropolitana creció 4,7% en el primer trimestre, en línea con el dinamismo económico, pero el ritmo de crecimiento del empleo adecuado se ha desacelerado y el subempleo ha vuelto a aumentar.
Herrera explicó que esta evolución podría anticipar una moderación del consumo en la segunda mitad del año, en un contexto en el que los ingresos laborales también muestran un menor ritmo de crecimiento. “Esto indicaría que hacia la segunda mitad del año, podría moverse el dinamismo del consumo”, sostuvo.
De cara al cierre del 2026, Macroconsult mantiene su estimación de crecimiento en 3,2%, mientras que el IPE proyecta 2,9%, con posibilidad de revisión a la baja tras incorporar el impacto del gas y la evolución del escenario político. En este contexto, el principal riesgo es que el dinamismo de los sectores no primarios —el actual motor del crecimiento— se debilite, en un escenario en el que los sectores primarios continúan rezagados y la incertidumbre electoral se mantiene, advirtió Bernabé.













