jueves, julio 30

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Pakistán, mediador entre Washington y Teherán, afirmó el jueves que ambas partes negocian una desescalada después de una nueva serie de bombardeos nocturnos de Estados Unidos sobre Irán.

Pakistán, mediador entre Washington y Teherán, afirmó el jueves que ambas partes negocian una desescalada después de una nueva serie de bombardeos nocturnos de Estados Unidos sobre Irán.

Después de casi una semana de pausa, estas hostilidades reavivaron nuevamente el conflicto que, además, parece extenderse a otros países hasta ahora relativamente al margen como Irak o Egipto.

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Si en la víspera Estados Unidos y Arabia Saudita bombardearon a grupos proiraníes en Irak, Egipto atribuyó el jueves a un ataque con drones de origen desconocido el incendio de dos navíos, uno de ellos estadounidense, en el puerto de Damieta, en el norte del país.

“Las negociaciones entre las partes siguen en curso, especialmente en lo que respecta al estrecho de Ormuz y a la desescalada”, declaró a la prensa el portavoz de la cancillería pakistaní, Tahir Andrabi.

Ataques al sur de Líbano, así como a una embarcación estadounidense en Egipto, se han registrado en la más reciente escalada de violencia entre EE.UU. e Irán. (Foto: AFP)

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También afirmó que su país hacía “todo lo posible” para reconducir el protocolo de acuerdo firmado en junio, que preveía abrir un ciclo de negociaciones de paz entre ambas partes.

Sin embargo, este proceso descarriló a principios de julio con ataques estadounidenses contra Irán y represalias de Teherán hacia países aliados de Washington como las monarquías del Golfo o Jordania.

En el centro del desacuerdo estaba el estrecho de Ormuz, un paso crucial para el comercio mundial de hidrocarburos que Irán bloquea desde el comienzo del conflicto.

“Les vamos a pegar duro”

Tras varios días de pausa a casi dos semanas de hostilidades, el ejército estadounidense completó el jueves una “intensa oleada” de bombardeos contra Irán, que golpearon docenas de objetivos de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la república islámica.

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“Les vamos a pegar duro”, había avisado horas antes el presidente estadounidense, Donald Trump.

Por su parte, los Guardianes anunciaron el jueves la muerte de tres de sus miembros en un brutal ataque estadounidense contra la provincia noroccidental de Zanjan.

La prensa estatal iraní reportó bombardeos contra varias ciudades de la provincia suroccidental de Juzestán, así como contra la isla de Qeshm, en el Golfo, donde murieron tres personas.

Poco después, Kuwait reportó un muerto por un bombardeo iraní y el ejército de Jordania indicó que sus defensas aéreas derribaron cinco misiles procedentes de Irán.

Ataques al sur de Líbano, así como a una embarcación estadounidense en Egipto, se han registrado en la más reciente escalada de violencia entre EE.UU. e Irán. (Foto: AFP)

/ QASSEM AL-KAABI

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Los Guardianes afirmaron haber atacado la base aérea jordana de Al Azraq, y aseguraron que su objetivo eran aviones estadounidenses estacionados allí, como represalia por el ataque en Qeshm.

La nueva escalada comenzó con los ataques sauditas y estadounidenses contra grupos proiraníes en Irak, a los que Riad acusaba de lanzar drones contra sus instalaciones petroleras.

Esos bombardeos mataron a 20 integrantes del Frente de Movilización Popular (FMP), anunció este antiguo grupo paramilitar ahora integrado en el ejército, que acoge en su seno facciones afines a Teherán.

Entre los muertos había cinco asesores iraníes, informaron dos altos mandos del grupo.

Otros frentes

Antes de la reanudación de las hostilidades, Estados Unidos había dicho que el breve cese de los combates con Irán se dio para facilitar una nueva ronda de negociaciones, incluso sobre el estrecho de Ormuz.

Este jueves, los Guardianes de la Revolución afirmaron que dos petroleros habían retrocedido después de intentar cruzar ese paso con ayuda estadounidense, uno de ellos en llamas.

Las tensiones en ese estrecho, por donde circulaba el 20% del suministro mundial de petróleo antes de la guerra, potenciaron la importancia del mar Rojo como vía comercial alternativa para Arabia Saudita.

Sin embargo, la semana pasada, los rebeldes hutíes, un grupo respaldado por Irán que controla amplias extensiones de Yemen, anunciaron un bloqueo naval de los puertos sauditas en un nuevo frente indirecto de este conflicto.

El gobierno yemenita reconocido internacionalmente incluso acusó a este grupo rebelde de querer imponer un peaje en el estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el mar Rojo con el océano Índico.

Para Hesham Alghannam, analista saudita sobre cuestiones de seguridad, estos nuevos frentes abiertos por grupos aliados son “la continuación de la guerra directa por otros medios, y se libra con una coherencia estratégica considerable”.

Las nuevas hostilidades y la amenaza de un doble bloqueo en los estrechos de Ormuz y Bab el Mandeb impulsaron nuevamente los precios del petróleo, con el barril de Brent por encima de los 90 dólares.

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