Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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Cuando una fuente del Ejecutivo, antes de que se presente el pedido de facultades en agosto, me advirtió de la estrategia que venía con el paquete; presentí un encontronazo con la oposición. La idea era tan buena que llamaba a sospecha: ‘En Diputados somos minoría pero basta que nos aprueben un solo pedido y, en Senado, donde tenemos mejor correlación, reponemos todo’.
Con el candor del que cree tener todo controlado, el Ejecutivo lanzó un pedido elefantiásico, una ‘yuca’. Ni siquiera tuvieron la prudencia de separar un buen capítulo dedicado al Fenómeno del Niño (FEN), para ayudar a focalizar allí el consenso. He indagado por quiénes alentaron esta estrategia y mis fuentes apuntan a Ernesto Álvarez, el Ministro de Justicia, que es una suerte de consultor jurídico oficial en el Gabinete.
Otros ministros, entusiasmados, hasta metieron reformas de largo aliento en sus acápites. El primer ministro Luis Galarreta no desvió el curso de colisión.
Pleno del Congreso
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Keiko Fujimori dijo el martes 29: “llevan 4 semanas y hasta ahora nada. Están poniendo a prueba nuestra paciencia”. El día antes, Galarreta había dicho: “Hemos mantenido paciencia democrática y actitud republicana hasta el momento”. Surgió inmediatamente la lectura de una amenaza autoritaria agazapada tras esas insinuaciones. No tengo ningún indicio que reportar de un plan B autoritario. Lo que compruebo cada día, es la poca voluntad y torpeza de ambos bandos, oficialismo y oposición, para llegar a un acuerdo definitivo sobre la delegación. Compruebo, también, que la idea del ‘Senado que reponga todo’, no está desechada. Por todo lo anterior, la paciencia puesta a prueba no es la oficialista; es la nuestra, la ciudadana.
¿Acaso, con el paso de los días, la oposición no iba a sospechar, detectar la estrategia y amenazar con no aprobar nada? Sucedió más temprano que tarde, pues dos fujimoristas, Carlos Mesía, presidente de la Comisión de Constitución en el Senado, y la senadora Martha Chávez, declararon que la reposición era posible. Martha, incluso, escribió al respecto. Entonces, el Partido de Buen Gobierno (PBG) lo dijo más claro que sus colegas de oposición: ‘pensábamos darles facultades acotadas a Seguridad y Fenómeno del Niño [FEN], pero ahora que vemos lo que quieren hacer en el Senado, nos inclinamos a no darles nada’.
No fue un ultimátum el del PBG, ni de Ahora Nación (AN) y Obras que declararon en similar sentido; era una fórmula para negociar. FP, si de veras quería entrar en el juego, debía tomar el guante y responder de esta manera: ‘está bien, vamos a respetar lo que apruebe Diputados’. Acto seguido, ponerse a negociar para que Diputados apruebe un paquete sustancioso que vaya más allá de seguridad ciudadana y FEN. Eso se vino haciendo, pero con poca voluntad, mala metodología y peor vocería.
Galarreta ha visitado a los 4 opositores, pero en esas visitas aparatosas, con bancadas enteras y media docena de ministros, solo se colocan las cartas sobre la mesa, no se resuelve nada. Los pactos se hacen tras bambalinas en petit comité y se anuncian, si es posible, en declaraciones conjuntas. De eso, lamentablemente, no tengo mucho que reportar; pero con el paso de los días, las consultas a los líderes, directas o a través de intermediarios congresales, viceministros y asesores, se hicieron más fluidas. La metodología para llegar a acuerdos y comunicarlos es, pues, defectuosa.
Luis Galarreta espera que se integren temas descartados en las facultades en debate del pleno de Diputados. (Foto: Presidencia)
/ Cristian Olea
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El quinquenio pasado fue de muchos acuerdos con gobiernos precarios, de aquellos que las partes preferían no airear en público. Y hubo mucho maniobreo de textos sustitutorios en el pleno unicameral. Hoy, con la Mesa Directiva de Diputados en manos de la oposición, la situación sí hace oportuno generar un pacto abierto. Pero las partes no dan la talla para eso. Viejas rencillas los maniatan. Sin embargo, la catarsis en la Comisión de Constitución de Diputados ayudó a avanzar.
“El quinquenio pasado fue de muchos acuerdos con gobiernos precarios, de aquellos que las partes preferían no airear en público. Hoy, con la mesa directiva de Diputados en manos de la oposición, la situación sí hace oportuno generar un pacto abierto.”
La investidura en suspenso
¿Cómo entender que Miguel Torres, presidente del Senado, al ser preguntado en RPP por si ‘desnaturalizarían’ lo que eleve Diputados, responda “no vamos a sacar una facultad 99 dentro de las 66 que se han pedido”? Un senador opositor me dijo que esa enigmática respuesta los sacó de quicio. A Mesía, presidente de la Comisión de Constitución del Senado, le pregunté lo mismo. Bajó el tono de su primera declaración hasta casi desdecirse. Su nuevo lema es ‘no vamos a desnaturalizar, no vamos a modificar’. Pero me dijo, ‘podemos perfeccionar’, como reabriendo, jocoso, la herida.
Patricia Juárez, senadora de FP en round mediático para bajar el tono, se la pasa repitiendo que ellos respetarán el reglamento cuando este dice que el Senado no puede ‘desnaturalizar’ lo que haga diputados. El problema es que hay un debate jurídico abierto, y he consultado a expertos que dicen, con buen sustento, que no se ‘desnaturaliza’ una ley agregándole ítems que estaban en el proyecto que le dio origen. Por lo tanto, el argumento de Patricia mantiene el avispero igual de movido.
No tuvimos, antes de la catarsis en Constitución, un compromiso declarado con énfasis por Luis Galarreta y por la propia Keiko, un comunicado de la bancada de FP en el Senado, una conferencia de prensa dedicada al intento naranja de negociar no solo la mejor delegación posible, sino la relación entre cámaras y entre poderes en lo que queda del quinquenio.
El espíritu confrontador y obstruccionista de JP encontró su opuesto cuando los fujimoristas, abriendo un innecesario frente de ataque que retrasó el debate de fondo, plantearon censurar a la presidenta de la comisión de Constitución, Giannina Avendaño, de JP. Ni siquiera les admitieron la moción, pues el reglamento solo habla de la censura de las mesas directivas, pero no dice nada de las comisiones. Avendaño pecó de autoritaria, pues debió bajar al llano. ¡Iba a ganar! La bronca devino en catarsis. El dictamen de Avendaño, que proponía un no a todo, fue rechazado y se abrió un cuarto intermedio para que las otras izquierdas y RP armonicen un sí acotado a algunos puntos de Seguridad y FEN. JP se aferra con uñas y dientes a la conducción de Constitución. Es para ellos tan importante como lo fue en los dos quinquenios pasados para el fujimorismo.
Comisión de Constitución retoma debate sobre delegación de facultades. Foto: Cesar Bueno@photo.gec
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Buena parte de FP sigue creyendo, en el fondo, que vale la pena arriesgarse en Diputados, pues los 4 partidos no controlan sus votos al igual que ellos (eso es cierto), y el martes -fecha tentativa del pleno- se votará un paquetito a favor, el necesario para que la bendita estrategia que ahora niegan, se ejecute en el Senado. Por eso no la ‘niegan’ con contundencia. El problema de esa estrategia no es solo el riesgo que entraña sino que tiene un horizonte limitado al corto plazo de las facultades, a esta suerte de ‘investidura en suspenso’ de Lucho Galarreta. Si se evaluara esa estrategia en función de las relaciones entre cámara y entre poderes por los próximos cinco años, cambiaría la perspectiva.
Roberto Sánchez se ha radicalizado cuando dio largas a la delegación hasta dejar a su bancada solitaria. Ha sintonizado con los castillistas extremos. Por eso, JP apeló al viejo truco de izquierda: ‘vamos a consultar con las bases’. Primero lo hicieron pidiendo informes a todas las comisiones, luego con audiencias populares. Como si fueran sindicalistas en una negociación colectiva y no una bancada con mandato popular, emanado de las urnas, para tomar decisiones políticas.
El fiel de la balanza, PBG, plasmó lo que Obras y parte de AN pensaban: el texto sustitutorio que los salvaría del dictamen radical de Avendaño y dio paso al cuarto intermedio. Según mis fuentes y según se da a entender en la carta a Avendaño que acompaña el texto, el PBG reconoce que ese proyecto es, en parte, fruto de un diálogo intermitente con el Ejecutivo.
Mientras los miembros de Constitución seguían en terapia colectiva, sus pares y voceros culminaban otra negociación, aquella de la censura contra el ministro del Interior, César Astudillo. Este se salvó, en parte porque en AN, Harvey Colchado hizo activismo a su favor. Obras, por su lado, tras una arenga de Ricardo Belmont, decidió recular y retiró firmas de la moción de censura. El propio Astudillo estuvo activo en la negociación, dando garantías de cambios y de voluntad política, a los opositores. Al caerse esa moción, se cayó el pleno convocado para el jueves. También se cayó una moción que venía corriendo contra el ministro de Educación, José Antonio Chang.
FP no pierde la esperanza de ampliar el menú de facultades aprobadas. Mientras más acotado sea es mayor la tentación de modificarlo en el Senado y provocar así la pica de Diputados para la posteridad. Galarreta se ha negado a declarar sobre el pedido de la oposición de que el Senado no voltee a Diputados. ‘No me corresponde decir lo que puede hacer otro poder del Estado’, dice Lucho, dejando de lado el hecho de que podría responder por su bancada. Podría haber matizado con un argumento de limpia negociación en público: ‘si amplían las medidas aprobadas, ahí sí pediremos expresamente al Senado que no modifique nada’. Sin embargo, el nuevo reglamento de Diputados limita ese maniobreo. RP se allanó a la posición de las 3 bancadas -PBG, AN y Obras- con las que suscribió el dictamen sustitutorio. Pero no está comprometida a no intentar ampliar las medidas en el Senado. Dentro del rubro de seguridad, hay unas, sobre la nomenclatura de ‘terroristas’, la operatividad de la DINI y la participación militar, que el fujimorismo detesta haber perdido en el dictamen aprobado en Constitución.
“FP no pierde la esperanza de ampliar el menú de facultades aprobadas. Mientras más acotado sea es mayor la tentación de modificarlo en el Senado y provocar así la pica de Diputados para la posteridad”.
La negociación no ha acabado. Si el plan B, el de la ‘yuca’ en el Senado, se revitaliza, la oposición podría votar contra su propio dictamen acotado. Sucede que los entendimientos han entrado en otra fase, inevitable, la de la triangulación de obras y necesidades regionales y locales, a través de congresistas. Esta fase llega a su esplendor tras más de una legislatura, cuando los poderes se conocen bien las caras, pero cada quinquenio el proceso se acelera. Acá ya empezó. Por ejemplo, Perú21 recogió las declaraciones de la entusiasmada ‘jepepista’ Yenifer Paredes, que asistió en Cajamarca a una entrega humanitaria de víveres, protagonizada por el ministro de Defensa, Rafael Belaunde. “Se darán las facultades en el fenómeno del Niño y seguridad ciudadana”, dijo. El castillismo esconde sorpresas. El Ejecutivo y el Senado también.



