Mañana se elegirán a las autoridades responsables de gestionar servicios básicos como el agua, la disposición de la basura y las carreteras. Las brechas en estos servicios reflejan las debilidades de las gestiones subnacionales. Por ello, conviene conocer los principales retos que heredarán para elegir informadamente candidatos capaces de superarlos.
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Una de las causas es la acumulación de obras inconclusas. Al 2025, 11.581 proyectos viales de los gobiernos regionales y locales estaban abandonados o paralizados, según cálculos del IPE. Estos suman S/ 5.193 millones y representan el 60% de los proyectos en curso de la función transporte. Las municipalidades de la provincia de Lima concentran la mayor cantidad de obras viales paralizadas o abandonadas (1.019, por S/ 757 millones), seguidos de las de la región Áncash (823) y Junín (778). A ello contribuye el débil seguimiento de las inversiones. Al segundo trimestre de 2026, los gobiernos subnacionales solo cumplían con reportar información de avance y culminación actualizada para el 11,3% de sus proyectos de inversión.
Cerrar estas brechas exige también reducir los riesgos de mal manejo de dinero público y corrupción, identificados en el Índice de Riesgos de Integridad Subnacional (IRIS) 2026 del IPE. Uno de ellos es la baja competencia en las contrataciones públicas. En 2025, el 35% de los procesos de selección en adjudicaciones de los gobiernos regionales y locales tuvo un solo postor, lo que reduce la posibilidad de obtener mejores precios y puede sugerir la existencia de requisitos hechos a la medida. Además, en 15 regiones, esta proporción aumentó respecto a 2019.
Otro riesgo es la concentración del gasto a fin de año. En diciembre de 2025, los gobiernos subnacionales ejecutaron el 16,7% de su gasto anual en bienes, servicios y activos no financieros, el doble de lo que correspondería si el gasto fuera uniforme todos los meses (8,3%). Esto aumenta la posibilidad de sobreprecios.
Las nuevas gestiones deben promover más competencia en las contrataciones y planificar mejor el gasto a lo largo del año, sin que el control paralice las decisiones técnicas. También deben priorizar las brechas más urgentes como el acceso a agua de calidad; publicar metas anuales de cobertura; y asegurar la construcción y mantenimiento de las obras. Elegir autoridades con capacidad de gestión es clave para que los recursos públicos se traduzcan en mejores servicios.

