La sesión del pleno de la Cámara de Diputados no solo fue un tira y afloja entre el oficialismo y la oposición, sino que permitió evidenciar cómo está trazada la cancha y cómo quienes pretenden colocarse al “centro político” se van pareciendo cada vez más a eso que no quieren ser… paradojas de la política.
El martes, se sometió a debate el dictamen en mayoría de la Comisión de Constitución que aprobaba 20 de las 66 facultades solicitadas por el Ejecutivo. Este documento, que según los entendidos “salvó” del archivo a la iniciativa del Ejecutivo, fue “consensuado” por las bancadas de Renovación Popular (RN), Partido del Buen Gobierno (PBG), Ahora Nación y Obras. La propuesta original de la Comisión de Constitución, que preside Giannina Avendaño de Juntos por el Perú (JP), era archivar el pedido.
El pleno rechazó este informe con los votos de Fuerza Popular (FP), pues el oficialismo aspiraba que se aprobara un dictamen de 50 puntos que era un error, no solo de cálculo, sino un traspié político. Tras un debate de 12 horas, la Cámara de Diputados –por un pedido de reconsideración planteado por la diputada Roxana Rocha de Renovación Popular– aprobó el documento original de 20 puntos.
Fuerza Popular entendió que los 50 puntos planteados no llegarían a buen puerto, así que optó por recoger el dictamen de 20 puntos y añadirle 9 de su cosecha, cosa que ni siquiera llegó a votarse. Lo que sí se votó a pedido de Ernesto Zunini fue el dictamen en minoría de 50 puntos, que como era previsible no se aprobó. Previo al debate de fondo, un grupo de diputados de JP y PBG exigió un gesto, una prueba de que lo que se aprobara en la Cámara Baja no sea “desnaturalizado” en el Senado.
Tras discusiones y pedidos expresos de Rossana Alayza (PBG) de que FP se sume al dictamen en mayoría –incluso llegó a decir “voten con nosotros”–, todo cambió, pues precisamente la bancada del Partido del Buen Gobierno, la que supuestamente sería el “fiel de la balanza”, terminó votando en abstención el dictamen que ellos mismos habían consensuado en la Comisión de Constitución.
“Nosotros no estamos aquí para ser Fuerza Popular 2016, queríamos decirle que sí al país, darles facultades en seguridad y en el fenómeno de El Niño, pero no les es suficiente. No pueden aceptar 20; si no son 20, quieren 25, 30; ahora querían 50, ahora regresan a 20 más 9. No vamos a darles ahora nada, porque no tienen palabra, porque no cumplen, y porque hoy le están demostrando al país que no les importa”. Esta fue la última intervención en el pleno de Rossana Alayza (PBG), quien zanjó así la discusión.
¿No era acaso el documento acotado en el que PBG participó lo que se votó? ¿Justificar una abstención es decir “ahora no les damos nada”, como quien dice al terminar una discusión “ahora sí te fregaste”?
Mientras el PBG pretendió alejarse todo lo que pudo de sus colegas de FP, terminaron votando igual, pues varios diputados naranjas apretaron el botón amarillo de la abstención.
La campaña se terminó. Las banderas del No a Keiko sirven para las marchas, pero no para el Parlamento, y el oficialismo debe aprender a manejarse en minoría, ya no están peleando por una elección. El país espera.



