Paraguay volvió a demostrar que las utopías también se cumplen y es que la selección dirigida por Gustavo Alfaro escribió una de las páginas más memorables de su historia al eliminar a Alemania en los dieciseisavos de final del Mundial 2026 tras imponerse por penales, acabando con una tradición de décadas en la que los alemanes parecían casi invencibles.
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No solo eso. Paraguay también exhibe mejores perspectivas fiscales. Su déficit cerraría este año en 1,4% del PBI, frente al 1,8% estimado para el Perú.
En deuda pública, aunque Perú mantiene el liderazgo regional con un nivel cercano al 29% del PBI, Paraguay continúa mostrando indicadores considerados saludables, con una deuda proyectada alrededor del 40,6% del producto.
Durante una reciente presentación, el presidente del BCR, Julio Velarde, destacó uno de los elementos que explican esa estabilidad. “Paraguay tiene un economista de presidente, que ha sido ministro de Economía y director del Banco Central”, comentó al referirse al gobierno de Santiago Peña.
El mandatario paraguayo asumió el poder en 2023 y ha mantenido una política orientada a preservar la disciplina fiscal, atraer inversiones y fortalecer la estabilidad macroeconómica.
Este desempeño no responde a un golpe de suerte, detrás del llamado “milagro económico” existen varios factores estructurales.
Energía barata: La enorme capacidad hidroeléctrica proveniente de las represas de Itaipú y Yacyretá convirtió a Paraguay en uno de los mayores exportadores de energía limpia por habitante del mundo. Esta ventaja competitiva comenzó a atraer inversiones en industrias intensivas en consumo eléctrico, como centros de datos, inteligencia artificial y manufactura.
Agro: La soja, la carne bovina, la producción forestal y otras actividades agroexportadoras continúan siendo el principal motor económico. Tras superar la fuerte sequía de 2022, Paraguay recuperó rápidamente sus exportaciones y además logró diversificar mercados, especialmente hacia Asia.

Pero la sorpresa paraguaya no solo ocurre en las canchas. Mientras el mundo habla de la hazaña deportiva, el país también viene protagonizando otro triunfo menos visible: el económico. (Photo by Jewel SAMAD / AFP)
/ JEWEL SAMAD
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Inversión extranjera: La estabilidad económica también ha impulsado la llegada de capitales. Solo en 2024, la inversión extranjera directa alcanzó US$931 millones. A ello se suma el megaproyecto de la planta de celulosa Paracel, considerada la mayor inversión privada en la historia paraguaya, con desembolsos superiores a los US$4.000 millones.
Bajos impuestos y estabilidad: Otro de los pilares es su sistema tributario. Paraguay mantiene tasas de apenas 10% para el impuesto corporativo, el IVA y el impuesto a la renta, una de las cargas fiscales más bajas de América Latina. A ello se suma una inflación controlada, disciplina fiscal y reglas estables que han permitido mejorar la calificación crediticia del país y fortalecer la confianza de los inversionistas.
El crecimiento económico comenzó a trasladarse, aunque todavía parcialmente, a los indicadores sociales. En los últimos tres años Paraguay registró un crecimiento promedio cercano al 5,5% anual.
Según datos del Banco Mundial, alrededor de 300.000 personas salieron de la pobreza durante los dos últimos años, mientras que el 2025 cerró con la tasa de desempleo más baja de los últimos 13 años.
El Fondo Monetario Internacional también destacó recientemente la resiliencia de la economía paraguaya frente al complejo escenario internacional y proyectó que volverá a ubicarse entre las economías de mayor crecimiento de América Latina gracias a sus sólidos fundamentos macroeconómicos.

Pero la sorpresa paraguaya no solo ocurre en las canchas. Mientras el mundo habla de la hazaña deportiva, el país también viene protagonizando otro triunfo menos visible: el económico. (AP Foto/Charles Krupa)
/ Charles Krupa
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Pese al buen momento, el propio éxito plantea nuevos desafíos. Cerca del 60% de los trabajadores paraguayos continúa en la informalidad y persisten importantes diferencias entre las zonas urbanas y rurales.
Hoy el gran reto del gobierno de Santiago Peña será convertir el crecimiento económico en mejoras permanentes en empleo de calidad, infraestructura, productividad y reducción de la desigualdad. Como ocurrió frente a Alemania, Paraguay volvió a demostrar que puede sorprender cuando pocos lo esperan. Si en Boston eliminó a una potencia histórica del fútbol, en la economía también viene derrotando viejos obstáculos y posicionándose como el nuevo referente de crecimiento en la región.












