sábado, septiembre 5

Angie Schlegel —diseñadora argentina radicada en el Perú hace más de una década— convirtió a las villanas de Disney en el punto de partida de una singular colección donde conviven la fantasía, el bordado artesanal y la identidad latinoamericana.

Angie Schlegel —diseñadora argentina radicada en el Perú hace más de una década— convirtió a las villanas de Disney en el punto de partida de una singular colección donde conviven la fantasía, el bordado artesanal y la identidad latinoamericana.

Todo comenzó con una llamada que parecía demasiado buena para ser cierta. La comunicación venía directamente de un gigante del entretenimiento: Disney. Hoy, aquella llamada (que se dio hace ya unos años) se convirtió en Beauty in the Dark, una colección que toma como inspiración a las villanas de Disney para construir un universo propio desde el atelier de la diseñadora latinoamericana.

El camino, sin embargo, no fue inmediato. Hubo dos momentos en los que el proyecto tuvo que ponerse en pausa, lo que obligó al equipo a esperar. La elección de las villanas tampoco fue casual. Schlegel quería mirar más allá de la maldad de estos personajes y encontrar aquello que existe detrás de sus historias.

“Escogimos villanas porque creo que, en parte, me representan a mí. No por el hecho de la maldad o del personaje en sí, sino por lo que hay detrás de cada una. La colección se llama Beauty in the Dark, que quiere decir ‘belleza en medio de la oscuridad’. El carácter para brillar en medio de lo oscuro, como nosotros en la vida misma”, explica.

Las villanas clásicas que inspiraron la línea Beauty in the Dark fueron Cruella de Vil (en la foto), Reina Malvada, Maléfica y Úrsula, figuras icónicas de Disney.

/ Orlando Sender

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Ese ejercicio de reinterpretación permitió que cada villana —las elegidas fueron Úrsula, Maléfica, Reina Malvada y Cruella de Vil— tuviera su propio universo estético. Telas, materiales, bordados y accesorios fueron pensados para conectar esas historias conocidas con el lenguaje del atelier de Schlegel y con una audiencia acostumbrada a encontrar en sus piezas una fuerte presencia del trabajo artesanal.

“Mi audiencia también tiene un estilo, una personalidad y, sobre todo, destaca el trabajo artesanal, con bordados hechos a mano. Para eso, teníamos que tener un universo rico en dibujos que conecten, que diviertan, que nos permitan transitar por diferentes materiales sin dejar la esencia de las villanas a un lado”, cuenta a Somos.

«Sabía que crear esta colección (y presentarla en el D23) no solo era un logro inmenso para nosotros, sino para nuestro país, para toda la región».

El resultado de la colección —que ya está por lograr el ‘sold out’— exigió mucho más que imaginación. Detrás de cada creación hay un equipo de bordadoras y artesanas que trabajó durante meses entre pruebas, errores y nuevos caminos. El proceso implicó experimentar con materiales poco sencillos, como el cuero, y encontrar la manera de trasladar a objetos concretos la estética particular de cada personaje.

Una de las características que Schlegel considera más especiales de la propuesta es, precisamente, que ninguna pieza puede ser idéntica a otra. “Cuando tú trabajas a mano, no hay dos piezas idénticas. Y en esta colección no hay una sola pieza que sea igual a la otra. Cuando alguien se lleva una cartera, un saco, una casaca, lo que sea que se estén llevando… va a ser único, porque el bordado a mano depende mucho justamente de eso, de la emoción, de la intención, de cómo es la mano de cada bordadora, de su pulso”, señala.

Entre todas las propuestas, una de las más complejas fue la cartera de la manzana envenenada. Su estructura, el bordado digital de uno de sus lados y el bordado manual del otro, además del efecto tridimensional del veneno que parece escurrirse de la manzana, hicieron de este accesorio uno de los mayores retos del proceso. Para Schlegel, incluso supera la categoría de accesorio: “No es una cartera, es una pieza de arte para que tengas ahí en tu casa, expuesta en algún lado y la uses también con mucho cariño”, indica.

Tanto el ‘fashion film’ como las fotos editoriales fueron detalladamente curadas según la personalidad de cada villana. En la fotografía, la modelo Nicole Dileo, bajo la producción de Cumbia SCH.

Tanto el ‘fashion film’ como las fotos editoriales fueron detalladamente curadas según la personalidad de cada villana. En la fotografía, la modelo Nicole Dileo, bajo la producción de Cumbia SCH.

/ Orlando Sender

`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});

Pero Beauty in the Dark no se quedó únicamente en la moda. La diseñadora convocó a la cantante peruana Renata Flores para formar parte del ‘fashion film’ de la colección y componer junto a ella la canción que acompaña la campaña. La pieza incorpora un estribillo en quechua, una decisión que Schlegel considera especialmente significativa.

“Es un gran honor para nosotros que se esté escuchando nuestro amado quechua, lengua nativa peruana, en una exposición tan importante como el D23 de Disney. Sabía que crear esta colección no solo era un logro inmenso para nosotros, sino para el país, para nuestra región; y quién mejor que Renata para representarnos, ella que transmite tanto con su voz”, dice.

Como precisa Schlegel, la colaboración llegó hasta el D23, gran evento anual del gigante del entretenimiento, donde la línea fue presentada en la sección Disney Around the World junto a reconocidas marcas internacionales.

Para la diseñadora, sin embargo, el mayor logro no está solo en haber llegado hasta allí, sino en todo lo que ocurrió antes: las horas de trabajo, las pruebas, su equipo y la posibilidad de contar nuevas historias desde la moda. Las villanas de Disney fueron el punto de partida. El verdadero cuento, esta vez, se bordó a mano. //

Share.
Exit mobile version