En una nota de prensa difundida el viernes, la estadounidense indicó que priorizará sus proyectos más rentables alrededor del mundo para “avanzar en el momento adecuado y de la manera más eficiente”, y añadió que reafirma su compromiso de gestionar la última etapa de operaciones en Yanacocha y las respectivas ‘actividades de cierre’.
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Para Carlos Gálvez, exgerente de finanzas de Compañía de Minas Buenaventura, esto quiere decir que la estadounidense ha completado su evaluación del Perú y concluido que sus proyectos acá ya no le son atractivos.
Esto, a pesar de que la estadounidense intentó, por todos los medios de impulsar sus proyectos en Cajamarca, con énfasis puesto, sucesivamente, en el desarrollo de Cerro Quilish (2004), Conga (2011) y Yanacocha Sulfuros (ahora).
“Recuérdese que la empresa adelantó US$1.500 millones para Conga, pero no los dejaron trabajar. Ahora el Perú dice: ‘Yo quiero Yanacocha Sulfuros’, pero Newmont ya está mirando para otro lado”, anota Galvez.
¿Qué está mirando Newmont? Como toda trasnacional, la estadounidense tiene proyectos “en todas las latitudes del mundo” y busca priorizar los que tienen no solo potencial geológico y acceso a infraestructura, sino también rapidez en el otorgamiento de permisos.

“En el caso de Newmont, ellos compraron al productor australiano Newcrest en el 2023, e incorporaron a su portafolio los proyectos que tenía esta empresa. Y en esas condiciones es que han hecho su evaluación y priorización de proyectos”, refiere Glavez.
En efecto, proyectos prioritarios en la cartera de la estadounidense, según información de esta, son Ahafo Norte, en Ghana; la expansión de Tanami, en Australia; y la profundización de la mina Cadia, también en Australia.
De ellos, dos estaban en cartera de Newcrest: Cadia y Tanami.
En este contexto, señala Gálvez, los proyectos que eran interesantes para Newnont en el área de Yanacocha “han quedado relegados a un segundo o tercer lugar”.
RASCAR LA OLLA
Sin proyectos a la vista para reponer reservas, a Newmont no le queda sino abocarse a pensar con seriedad en los últimos años de producción en Yanacocha y en el respectivo plan de cierre.
Esto, apunta Gálvez, era algo que se veía venir desde hace varios lustros, especialmente con el esfuerzo que se hizo para desarrollar Conga, el cual hubiera sido un “hito importante para poder sacar adelante los otros depósitos de Yanacocha”.
¿Qué queda ahora? Según el economista, esperar a que en el algún momento del futuro se presente la oportunidad de “retomar los proyectos que tiene Yanacocha a su disposición”.
“Puede ser Yanacocha Sulfuros o Conga o las otras anomalías que tiene la unidad minera. Entonces Newmont tendrá que evaluarlas, pero en competencia con otras anomalías y proyectos en otros lugares del mundo”, agrega.




