lunes, agosto 31

“Nunca nadie me ha mirado como él me miró. Sentí como si pudiera verme el alma”. Han pasado ocho años, pero Fátima Saldonid todavía vuelve a ese instante cuando recuerda al papa Francisco. Ocurrió en el avión papal, durante la gira que acompañó como enviada especial de TVPerú en 2018. Frente a ella estaba el pontífice; detrás, una lista de 2.000 personas que le habían confiado enfermedades, problemas familiares, falta de trabajo y temores que muchas veces no se atrevían a contar a nadie más. Aquella cobertura terminó siendo mucho más que uno de los mayores desafíos profesionales de sus 26 años en el Instituto Nacional de Radio y Televisión del Perú (IRTP). También cambió su manera de mirar a los demás.

Fátima había propuesto realizar un programa especial para explicar la dimensión de la visita de Francisco al Perú. La iniciativa terminó colocándola en el centro de aquella cobertura.

“Me dijeron: ‘Tú propusiste el programa del Papa, eres la que más sabe de él, te vas con él’. Para mí fue abrumador. No lo esperaba”, recuerda.

Comenzó entonces un aprendizaje acelerado sobre protocolos, horarios, accesos y reglas vaticanas. En el avión papal viajaban 73 periodistas de distintos países, muchos de ellos veteranos en este tipo de coberturas. Fátima empezó a preguntarles cuántos viajes llevaban junto a un pontífice.

“Uno me decía diez; otro, veinte; otro, cuarenta. Había una periodista mexicana que llevaba setenta. Y para mí era la primera vez”, cuenta sonriente.

Antes de partir hizo una publicación en sus redes sociales. Contó que estaría cerca de Francisco y pidió que quienes atravesaran alguna dificultad le enviaran sus nombres para solicitar una bendición.

Empezó anotando los nombres en un pequeño cuaderno, pero las historias pronto desbordaron sus páginas. Llegaron cerca de 2.000 peticiones: mujeres que soñaban con ser madres, matrimonios al borde de la separación, adultos mayores que se sentían solos, hombres de 50 o 60 años que buscaban trabajo para sostener los estudios de sus hijos, personas postradas por accidentes o enfermedades y niños con cáncer.

Incluso personas cercanas comenzaron a tocar la puerta de su casa para entregarle fotografías familiares.

“Yo pensaba: ‘Pero a ti te va superbien’. Y resultaba que no. Entonces empecé a preguntarme: ‘¿De verdad me preocupo por los míos? ¿Sé realmente cómo está la gente cercana a mí?’”.

La primera gran lección de aquella cobertura ocurrió, entonces, antes de encender una cámara.

Francisco se acercó a saludar a los periodistas uno por uno. Cuando llegó hasta ella, Fátima le besó la mano y pidió al camarógrafo que la acompañaba que no registrara el audio.

“Le dije: ‘Vengo por estas 2.000 personas’, y le resumí sus historias. Él me escuchó y, después de hablar con uno de sus asistentes, me dijo: ‘Dile a cada uno de los de tu lista que has hablado conmigo. Diles que voy a rezar por ellos, que Dios conoce sus nombres completos y sus problemas. Diles que no tengan miedo’”, recuerda. La conversación duró varios minutos.

Cuando regresó de la gira buscó a algunas de aquellas personas. Visitó familias, llevó medallas bendecidas e incluso llegó hasta una cárcel para transmitir el mensaje que había recibido. A varias de ellas, asegura, todavía las recuerda y mantiene contacto con algunas.

Francisco también le dejó una lección estrictamente profesional. En uno de los vuelos, antes de que el Papa apareciera ante los periodistas, les entregaron una fotografía en blanco y negro: un niño cargaba sobre la espalda el cuerpo de su pequeño hermano muerto después de la devastación de la guerra.

Francisco utilizó aquella imagen para hablarles sobre el poder de la comunicación. Les recordó que el periodismo podía contribuir al conflicto, pero también podía convertirse en un instrumento de paz. Para Saldonid, el mensaje tocó una fibra esencial del oficio.

Acompañar una gira papal significaba aprender a correr. Cuando el avión aterrizaba, primero descendían los equipos de seguridad y la escolta. Después, los periodistas salían rápidamente para alcanzar los buses, instalar sus equipos y encontrar la mejor posición antes de la llegada del pontífice.

“Todo era correr. Llegaba un momento en que decíamos: ‘Ya no podemos’. Pero si Su Santidad podía, nosotros también. Nos daba fuerza”.

Los horarios eran inflexibles. En determinadas actividades no había espacio para todos los periodistas, de modo que debían inscribirse previamente. Llegar apenas un minuto tarde podía significar quedarse fuera.

También estaban los embargos. Los periodistas recibían con anticipación los discursos que Francisco iba a pronunciar, pero no podían revelar su contenido hasta recibir la autorización de la Sala de Prensa del Vaticano.

“Ya sabíamos lo que iba a decir. Entonces tenías que observar si cambiaba algo, si se emocionaba, si alguna situación le llamaba la atención. Eso podía convertirse en tu despacho”, explica.

El protocolo alcanzaba cada detalle: los horarios, la vestimenta, la manera correcta de dirigirse a las autoridades eclesiásticas y el respeto permanente por la investidura papal.

“Todo es muy riguroso. Hay un equipo increíble detrás para que el Papa pueda cumplir cada compromiso”, afirma.

También recuerda la emoción que produjo el recibimiento peruano. Al ingresar al espacio aéreo nacional, aviones Mirage de la Fuerza Aérea escoltaron al pontífice. Más tarde, las calles se llenaron de personas que habían salido espontáneamente a verlo. Los periodistas extranjeros se sorprendían.

Aquella experiencia también quedó registrada en el documental “Francisco: el papa en tierra de esperanza”, que Fátima realizó y presentó tras la histórica visita.

Ahora otra visita papal vuelve a movilizarla. León XIV llegará al Perú en noviembre y recorrerá Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa.

La relación profesional de Saldonid con este nuevo pontificado ya comenzó. Participó en la presentación del documental de TVPerú “León XIV: del Perú para el mundo” y en actividades vinculadas al concurso nacional “León de la Esperanza”, que convocó 394 composiciones de géneros tan distintos como marinera, saya, cumbia y rock. Finalmente fue elegida “León, hermano del camino”, de Jaime Montoya e interpretada por el Coro Aguchita.

Si pudiera acercarse nuevamente a un Papa durante esta visita, Fátima ya sabe qué pediría.

“Que rece mucho por las familias peruanas, para que nadie nos divida. El Perú necesita de la fortaleza de sus familias”, concluye.

El Dato

 Fátima Saldonid conduce «Más conectados» de lunes a viernes de 10:00 a. m. a 12:00 a.m. por TVPerú.

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