La segunda vuelta entre los candidatos presidenciales Keiko Fujimori, que representa al partido Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, plantea interrogantes sobre la continuidad de las políticas, la estabilidad institucional y la adhesión al actual marco económico, indicó Moody’s Ratings.
La calificadora internacional sostuvo que una presidencia de Sánchez incrementaría la probabilidad de fricciones institucionales y parálisis de políticas, dada la ausencia de un bloque parlamentario sólido y la necesidad de gobernar mediante coaliciones heterogéneas.
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“Si bien es poco probable que se materialice dado el limitado apoyo del Congreso, incluso un debate prolongado sobre las propuestas de Sánchez de revisar el marco constitucional, ampliación del rol del Estado en sectores estratégicos y renegociación de contratos, probablemente pesaría sobre la confianza y la inversión. Sin embargo, si Sánchez logra implementar sus propuestas, los cambios debilitarían aún más la previsibilidad de las políticas, reducirían la confianza de los inversores y limitarían la capacidad del Estado para responder de manera eficaz a shocks, con efectos adversos secundarios sobre el crecimiento y los resultados fiscales a lo largo del tiempo”, explicó.
Respecto a Fujimori, señaló que es menos probable que proponga importantes reformas constitucionales, lo que respaldaría un resultado más estable desde el punto de vista crediticio para el soberano, aunque los riesgos de gobernanza no desaparecerían.
“Fujimori operaría dentro del marco constitucional vigente y ha articulado una agenda promercado, centrada en la continuidad de las políticas macroeconómicas, la protección de los contratos y los derechos de propiedad, la desregulación y la simplificación de permisos. Estas señales de política reducirían los riesgos de cola de una ruptura institucional, respaldarían la confianza del sector privado y crearían condiciones más propicias para un crecimiento del PIB superior al 3%, siempre que se mantenga la estabilidad política”, agregó.
No obstante, la fragmentación del Congreso seguiría siendo una restricción estructural, lo que limitaría su capacidad para impulsar cambios legales significativos. El historial de conflictos de Fujimori con el Congreso sugiere que persistirían los riesgos de bloqueo de políticas y ruido político esporádico.
Sin embargo, una victoria de Fujimori, sostiene Moody’s Ratings, ofrece bases más sólidas para la consolidación fiscal, incluyendo objetivos explícitos de déficit a mediano plazo y una mayor probabilidad de impugnar iniciativas de gasto del Congreso fiscalmente costosas aprobadas desde 2023.
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La previsibilidad de las políticas es especialmente importante para la minería y la energía
Para Moody’s Ratings, las próximas elecciones presidenciales introducen mayor incertidumbre para las decisiones de gasto de capital corporativo de Perú, particularmente en un escenario en el que prevalezca Sánchez. Si bien la liquidez corporativa general sigue siendo adecuada y los riesgos de refinanciamiento son manejables en el corto plazo, la persistente incertidumbre política tiene el potencial de limitar el acceso a los mercados de capitales e incrementar los costos de endeudamiento
La calificadora sostiene que es poco probable que el resultado electoral afecte de manera significativa los fundamentos subyacentes de la minería en el corto plazo, incluidos la geología, la capacidad de producción y la dotación de recursos, pero podría tener un efecto más inmediato sobre las condiciones institucionales y financieras en las que opera el sector.
En ese contexto, la atención del mercado se centrará en posibles cambios en las señales de política en relación con la inviolabilidad de los contratos, el trato a la inversión extranjera y la independencia del banco central, todos ellos determinantes clave de la confianza de los inversores. El sector minero, que representa alrededor del 10% del PIB y el 60% de las exportaciones y constituye un ancla clave del crecimiento económico, sigue beneficiándose de un marco macroeconómico históricamente creíble.
“Sin embargo, una administración de Sánchez podría introducir una mayor incertidumbre en materia de políticas, en particular si indica una postura más intervencionista hacia los recursos naturales o una recalibración del rol del Estado en el sector. Si bien Perú mantiene sólidos fundamentos, incluyendo una producción de cobre y oro de relevancia mundial y una cartera considerable de proyectos, cualquier debilitamiento percibido de la credibilidad institucional o de la continuidad de las políticas macroeconómicas podría pesar sobre las decisiones de inversión. Estos riesgos se ven agravados por los desafíos internos existentes, como la minería ilegal, los conflictos sociales y las presiones sobre el entorno operativo del sector formal”, precisó Moody’s Ratings.
Respecto a Petro-Perú, la calificadora indicó que representa un área clave de riesgo crediticio. El respaldo de Roberto Sánchez a una mayor participación del Estado en sectores estratégicos sugiere que es poco probable la venta de activos o la conformación de empresas conjuntas con operadores privados para gestionar activos clave, con una mayor probabilidad de que continúen las medidas de reestructuración o los subsidios impulsados por el Gobierno.
Por el contrario, remarcó que Keiko Fujimori ha propuesto una reestructuración más orientada al mercado, centrada en las actividades de refinación y distribución, que incluye la venta de activos, el reenfoque operativo y la posible separación del Oleoducto Norperuano para mejorar la eficiencia y contener los riesgos fiscales, aunque con sus propios desafíos de ejecución.
Finalmente, sobre los bancos, Moody’s Ratings sostuvo que las propuestas promercado de Fujimori son favorables para los bancos, mientras que el enfoque más intervencionista de Sánchez probablemente pese sobre la inversión y la demanda de crédito.




