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La mayor estabilidad política puede abrir espacio para una formulación de políticas más predecible y, con ello, favorecer la inversión y el crecimiento en el Perú. Ese es uno de los principales argumentos de Moody’s Ratings para mantener la calificación soberana del país en Baa1, con perspectiva estable, aunque la agencia advierte que todavía existen riesgos relacionados con la ejecución de proyectos, la fortaleza institucional y las presiones fiscales.
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A ello se suma la inversión pública en infraestructura y los proyectos de asociaciones público-privadas en sectores como energía y transporte, que podrían ampliar el impacto económico más allá de la minería.
En su escenario base, Moody’s proyecta un crecimiento del PBI real de entre 3% y 3,5% en el 2026 y 2027. Para el período 2028-2031, estima un crecimiento promedio de alrededor de 3,5%, respaldado principalmente por la inversión minera y de infraestructura.
Sin embargo, la calificadora mantiene su proyección por debajo de las expectativas de las autoridades debido a los riesgos de ejecución. Entre ellos menciona los retrasos en permisos, la oposición social, la minería ilegal y las debilidades en la implementación de políticas.
En ese sentido, Moody’s remarca que una mejora duradera de la fortaleza económica dependerá de que la cartera de proyectos anunciada se traduzca efectivamente en nuevas inversiones y en una mayor capacidad productiva.
La perspectiva estable también incorpora los efectos temporales que Moody’s espera por el Fenómeno El Niño durante 2026 y 2027, principalmente sobre agricultura, pesca, transporte e infraestructura.
La agencia considera que los colchones fiscales del país reducen el riesgo de una contracción prolongada y estima que el fenómeno climático no afectaría de manera significativa el potencial de crecimiento de mediano plazo.

La perspectiva estable también incorpora los efectos temporales que Moody’s espera por el Fenómeno El Niño durante 2026 y 2027, principalmente sobre agricultura, pesca, transporte e infraestructura. (Foto: Andina)
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En paralelo, Moody’s destacó que Perú mantiene una deuda pública relativamente baja y una sólida capacidad de pago. Bajo su escenario base, proyecta que la deuda pública se mantendrá alrededor del 30% del PBI en el mediano plazo, incluso considerando que el gasto asociado a El Niño pueda retrasar la consolidación fiscal.
Estas fortalezas, según la calificadora, otorgan capacidad para absorber nuevos shocks.
El principal riesgo fiscal señalado por Moody’s está en las presiones estructurales sobre el gasto.
La agencia advierte que medidas aprobadas en los últimos años que pueden elevar el gasto corriente —entre ellas mayores remuneraciones y prestaciones del sector público— podrían reducir los recursos disponibles para gasto productivo y contracíclico si no están acompañadas por ingresos adicionales.
Por ello, considera que la evolución fiscal de mediano plazo dependerá de la capacidad para contener compromisos permanentes de gasto y mejorar la recaudación tributaria.
Moody’s también advierte sobre el riesgo de utilizar ingresos temporales asociados a los precios de los commodities para financiar incrementos permanentes del gasto, debido a que ello podría debilitar la trayectoria fiscal.

El principal riesgo fiscal señalado por Moody’s está en las presiones estructurales sobre el gasto. (Foto: Agencia Andina)
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Para Moody’s, una mejora sostenida en la estabilidad política que se traduzca en instituciones más fuertes y una mayor capacidad estatal podría ejercer presión al alza sobre la calificación.
La agencia señala, entre otros factores, una mejora en el control de la corrupción, el fortalecimiento del sistema judicial, una mayor eficiencia del sector público y una mejor capacidad para ejecutar gasto de calidad.
También sería positivo que instituciones más sólidas se traduzcan en mayores niveles de inversión privada, un mayor crecimiento potencial y una recaudación más efectiva.
Por el contrario, un nuevo deterioro de la estabilidad política que afecte significativamente la inversión, el crecimiento o la gestión fiscal podría ejercer presión a la baja. Moody’s también identifica como riesgo un debilitamiento sostenido de la política fiscal que termine deteriorando los indicadores de deuda.
Con todo, la calificadora mantuvo la perspectiva estable, al considerar equilibrados los riesgos para el nivel Baa1: por un lado, el potencial de una mayor inversión y la capacidad fiscal para absorber los efectos de El Niño; por otro, los riesgos de ejecución de proyectos y las presiones fiscales estructurales.


