Lauro Salas, hermano de uno de los extraviados, confirmó que ante la ausencia de avances estatales, las familias han contratado guías especializados para continuar la búsqueda de los tres montañistas desaparecidos en el Huascarán, una medida desesperada tras cumplirse diez días del incidente sin que las patrullas oficiales lograran localizar a los tres deportistas peruanos.
Hasta hoy, 23 de julio, las labores de salvamento no han tenido éxito debido a las condiciones climáticas extremas y riesgos de nuevos desprendimientos. Aunque drones particulares detectaron huellas a 6,400 metros de altitud, una avalancha reciente bloqueó el acceso terrestre hacia el Campamento 2, obligando al retorno de los equipos de avanzada a la ciudad de Huaraz.
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Esta búsqueda de los montañistas en Áncash está marcada por la precariedad logística, ya que los helicópteros de la Policía y la Fuerza Aérea solo operan hasta los 4,000 metros. Además, los rescatistas voluntarios denunciaron fallas en el transporte y agotamiento físico, lo que motivó a los allegados a organizar rifas solidarias para costear brigadas privadas que superen el alto presupuesto de operaciones particulares.
Bruno Quiapina, cuñado del extraviado Alejandro Ugarte, indicó que también gestionan el acceso técnico a dispositivos satelitales para precisar coordenadas de geolocalización. La estrategia actual prioriza el uso de tecnología infrarroja en drones y el despliegue de personal experimentado que pueda pernoctar a gran altitud, buscando aprovechar ventanas de buen tiempo durante la madrugada.
Desaparición en el Huascarán: Cronología y datos originales del caso
Artidoro Salas, Alejandro Ugarte y Freddy Mendoza perdieron contacto el martes 14 de julio durante el descenso del nevado Huascarán. El grupo formaba parte de una expedición de cinco personas que logró coronar la cumbre sur, pero una fuerte tormenta desorientó a los tres peruanos, quienes quedaron rezagados respecto a sus compañeros extranjeros en el sector de La Garganta.
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El último indicio directo fue un mensaje de WhatsApp enviado por Ugarte a su pareja, donde informaba escuetamente que estaban perdidos. Posteriormente, las patrullas hallaron sus carpas y equipo intactos en el Campo 1, lo que confirmó que el ascenso final lo realizaron únicamente con ropa de abrigo y sin sacos de dormir, factor de alto riesgo ante temperaturas de -30 °C.
Actualmente, el acceso al nevado permanece cerrado por disposición de las autoridades para facilitar las maniobras de seguridad y auxilio. A pesar de los rastros físicos detectados por tecnología aérea, no existen señales de vida confirmadas, por lo que la familia Salas y los rescatistas contratados mantienen el despliegue a la espera de un cambio favorable en el clima.




