martes, septiembre 22

El Minem tiene un reto inmenso por delante y en varios frentes. Aunque el tema de Petro-Perú está siendo liderado por el MEF, los asientos en el directorio de petrolera que le pertenecen a esta cartera son importantes para terminar lo iniciado. Por otro lado, desde 2017 no se firma ningún contrato de licencia nuevo para la exploración de hidrocarburos en el Perú. El sector espera cambios para irrumpir en la pesada maraña de trámites y procesos que limitan la inversión. En el frente minero, los proyectos mineros que forman parte de la cartera de inversión registran un tiempo de demora promedio de 15 años, según el IPE.

El Minem tiene un reto inmenso por delante y en varios frentes. Aunque el tema de Petro-Perú está siendo liderado por el MEF, los asientos en el directorio de petrolera que le pertenecen a esta cartera son importantes para terminar lo iniciado. Por otro lado, desde 2017 no se firma ningún contrato de licencia nuevo para la exploración de hidrocarburos en el Perú. El sector espera cambios para irrumpir en la pesada maraña de trámites y procesos que limitan la inversión. En el frente minero, los proyectos mineros que forman parte de la cartera de inversión registran un tiempo de demora promedio de 15 años, según el IPE.

Así, hay mucho trabajo por delante…en el terreno formal. En la vereda de la informalidad, donde los problemas son largamente más complejos, la carrera la ganan los ilegales. Para este año, el IPE estima que la exportación de oro de origen ilegal superaría por primera vez a la legal este año. El viernes, Julio Velarde confirmó que las exportaciones de oro ilegal en el primer semestre ya representan alrededor del 50% del total.

El ministro Shinno necesita de irrestricto apoyo político que no puede ser laxo, flexible o antojadizo si quiere avanzar, aunque sea en algo, en la lucha contra la minería ilegal. Y es que, el Minem tiene la obligación de convertir esta lucha en una política de Estado con resultados verificables. El desafío consiste en cerrar las rutas que permiten a operadores ilegales camuflarse como pequeños mineros en proceso de formalización.

El problema central no es la ausencia de regulación, sino su fiscalización insuficiente: los vacíos que los ilegales han aprendido a explotar, los vacíos incorporados en leyes diseñadas —quizá deliberadamente— con margen para la elusión, y la falta de fuerza para hacer cumplir la ley. El Minem debe liderar una respuesta que no premie la informalidad ni postergue indefinidamente las decisiones difíciles. Una renovada Ley MAPE será una oportunidad real solo si viene acompañada de fiscalización efectiva, sanciones que se cumplan y un Estado dispuesto a hacer valer su autoridad. Sin eso, seguiremos legislando sobre el papel mientras la minería ilegal sigue gobernando en la cancha.

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