“No voy a ejecutar a una persona honesta e inocente, ni en pedo se va a ir”. Con estas contundentes palabras, el presidente de Argentina, Javier Milei, defendió en las últimas horas la continuidad de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, pese a la investigación judicial en su contra por enriquecimiento ilícito.
“No voy a ejecutar a una persona honesta e inocente, ni en pedo se va a ir”. Con estas contundentes palabras, el presidente de Argentina, Javier Milei, defendió en las últimas horas la continuidad de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, pese a la investigación judicial en su contra por enriquecimiento ilícito.
El líder libertario llegó a la presidencia hace casi dos años y medio enarbolando como banderas la transparencia y las fuertes críticas a la corrupción kirchnerista. En este lapso su gobierno se ha visto salpicado por sospechas de corrupción.
El primer caso que lo golpeó duro estalló en febrero del año pasado, justo en el Día de los Enamorados, cuando Milei presentó en su cuenta de X una criptomoneda supuestamente dedicada a “incentivar el crecimiento de la economía argentina, fondeando pequeñas empresas y emprendimientos del país”. Más tarde borró el posteo por “no estar interiorizado con los pormenores del proyecto”.
Pero el daño ya estaba hecho: el valor de la moneda digital $Libra se disparó velozmente y se desplomó con la misma rapidez, lo cual costó millones de dólares a los inversores y desató un escándalo y una investigación que continúan hasta hoy, y en la cual nuevas pruebas ponen en cuestión la inocencia presidencial.
El segundo caso tiene que ver con los presuntos sobornos y sobreprecios en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis). Según reportó la cadena CNN, en febrero de este año 19 personas fueron procesadas por la justicia por dichos cargos y el exdirector de dicho organismo, Diego Spagnuolo, amigo y abogado personal de Milei hasta entonces, fue señalado como el líder de una asociación ilícita compuesta por funcionarios y privados.
En realidad el gran alboroto estalló en agosto del año pasado cuando se filtraron unos audios en los que Spagnuolo exponía una trama de sobornos en las compras de medicamentos e involucraba a la secretaria general de la presidencia, Karina Milei, hermana del mandatario. “Todo lo que dice Spagnuolo es mentira, lo vamos a llevar a la justicia y vamos a probar que mintió”, bramó el jefe de Estado. El caso aún es ventilado en la justicia.
El tercer escándalo está en curso y tiene como protagonista a quien fuera el vocero de la presidencia desde el inicio del mandato de Milei y que en noviembre del año pasado dejó ese puesto para ocupar el de jefe de Gabinete de Ministros en reemplazo de Guillermo Francos.
Monotema desde hace dos meses
Tras un viaje relámpago de menos de 48 horas a Los Ángeles (el decimosexto que ha hecho a Estados Unidos en sus casi 30 meses de gobierno) para disertar en la Conferencia Global del Instituto Milken, Javier Milei está de retorno en Argentina y este jueves 7 se ha encontrado con el mismo asunto que domina la agenda política desde hace 60 días: las desventuras judiciales de su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, encausado por enriquecimiento ilícito con viajes, gastos y compras de propiedades bajo la lupa por más de 800.000 dólares. El lunes último, un día antes del viaje de su jefe, el funcionario acusado ofreció una conferencia de prensa en la que evitó contestar preguntas comprometedoras.
Perjuicio y erosión de la imagen
Desde que estalló el caso, y con nuevas revelaciones sobre el patrimonio de Adorni casi cada semana, la imagen del gobierno y la del propio presidente han caído entre 7 y 8 puntos. Este daño político, sin embargo, no ha hecho que Milei suelte la mano de su jefe de ministros: lo acompañó hace unos días al Congreso para una comparecencia en la que los diputados buscaban explicaciones y esta semana lo tuvo a su lado en una actividad con representantes de la comunidad judía en la Casa Rosada. Consultado sobre el impacto de este escándalo para su gestión, Milei respondió: “El desgaste político no me importa porque trato con seres honestos que vinieron a hacer grande nuevamente a Argentina”.
Hastío en filas oficialistas
Según “La Nación”, la incomodidad en el gabinete está creciendo y en la reunión del equipo prevista para este viernes 8, habría más de un pedido para hacer a un lado al ministro coordinador debido a que sus respuestas ante las acusaciones no han sido convincentes y a que la agenda de gestión se encuentra “invisibilizada” por el Caso Adorni. El mencionado diario recogió la frustración de un alto funcionario: “Nos autoinfligimos daños a diario, no digo que Manuel sea culpable, pero a esta altura ya deberíamos haber superado este tema”. Acerca de este fastidio interno, Milei dijo este jueves 7: “El presidente soy yo, yo tomo las decisiones. Si a alguno no le gusta, que me lo plantee y deberá acatar o se va”.
¿Una operación del enemigo?
Quien ha hablado en las últimas horas es una representante de peso del oficialismo: Patricia Bullrich. La exministra de Seguridad Nacional y actual senadora ha urgido a Adorni a que explique lo antes posible su situación patrimonial, frente a lo cual Milei replicó que Bullrich “espoileó lo que va a hacer Manuel”, que ya tiene “todo listo para presentarla (su declaración jurada de bienes)”. Así pues, Milei no tiene pensado deshacerse de su jefe de ministros porque tanto él como su hermana Karina creen -según una voz importante del núcleo libertario- que “todo es una operación” orquestada por la oposición y los medios, y que entregar su cabeza sería una claudicación.




