En 1982, durante una gala de Año Nuevo de la New York Philharmonic, el director Zubin Mehta presentó a una invitada inesperada: una niña japonesa de once años que sostenía el violín con naturalidad desconcertante. Esa niña era Midori, y lo que pudo haber sido un gesto simpático terminó convirtiéndose en el inicio de una de las trayectorias más consistentes de la música clásica contemporánea.
En 1982, durante una gala de Año Nuevo de la New York Philharmonic, el director Zubin Mehta presentó a una invitada inesperada: una niña japonesa de once años que sostenía el violín con naturalidad desconcertante. Esa niña era Midori, y lo que pudo haber sido un gesto simpático terminó convirtiéndose en el inicio de una de las trayectorias más consistentes de la música clásica contemporánea.
Nacida en Osaka en 1971, criada bajo la exigencia de su madre, la violinista Setsu Gotō, Midori no tardó en demostrar que lo suyo no era solo precocidad. Desde muy temprano su relación con el instrumento evitó el exhibicionismo fácil: incluso en sus años de prodigio, había en su interpretación una búsqueda de sentido, una especie de disciplina emocional que luego se volvería su marca registrada.
Con solo 11 años, Midori debutó en una gala de la New York Philharmonic dirigida por Zubin Mehta, iniciando una carrera que hoy supera las cuatro décadas.
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Esa lógica se mantuvo intacta con el paso del tiempo. Mientras otros talentos tempranos se diluyen en la presión o en la repetición, Midori construyó una carrera basada en decisiones poco estridentes: repertorios exigentes, colaboraciones precisas y una presencia constante en escenarios de peso como el Carnegie Hall. Más que reinventarse, ha afinado una misma idea durante décadas.
Pero su historia no se agota en el escenario. A los 21 años fundó Midori & Friends, una organización orientada a acercar la educación musical a niños en contextos vulnerables, y años después impulsó Music Sharing en Japón. Ese tránsito —del virtuosismo individual a la responsabilidad colectiva— le valió ser nombrada Mensajera de la Paz de las Naciones Unidas en 2007, consolidando una figura que entiende la música como práctica artística y también como herramienta social.
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Su llegada a Lima este 21 de mayo, en el Teatro Municipal de Lima, la encuentra en plena vigencia. Interpretará el Concierto para violín de Piotr Ilich Tchaikovsky junto a la Filarmónica Teresa Quesada, bajo la dirección de Pablo Sabat. No es solo una obra emblemática: es también una prueba de resistencia, un territorio donde técnica y emoción se cruzan. Midori llega con décadas de oficio encima, pero con algo más difícil de sostener: una idea clara de por qué tocar.
Sobre concierto
Midori – Violín y orquesta
Día: Jueves 21 de mayo
Hora: 8:00 p.m.
Lugar: Teatro Municipal de Lima – Jr. Ica 377, Centro Histórico de Lima
Entradas: A la venta en Ticketmaster. Suscriptores Club El Comercio tienen un 9 % de descuento.




