Todos los nuevos proyectos de Christian Chávez parecen atravesados por una misma tensión: aún hay tiempo para poder vivir con libertad. Durante los años de RBD, esa libertad fue un sueño. Mientras los estadios se llenaban y el fenómeno musical crecía sin pausa, él lidiaba con una certeza incómoda: “Mi sexualidad era algo que vivía con culpa… con la idea de que la gente nunca iba a aceptar lo que yo era en realidad”, menciona el cantante mexicano.
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Pero hay algo que el éxito no resuelve para Chávez: la identidad. En su caso, esa pregunta quedó suspendida durante años, aplazada por la velocidad del fenómeno. La narrativa pública avanzaba; la personal se quedaba atrás. Y en ese desfase se instaló la culpa, una que no desaparecía con los aplausos ni con las giras.
El reciente regreso a los escenarios con RBD permitió sanar heridas. No tanto las del fenómeno, sino las propias. “Pude hacer las paces con ese niño al que siempre le dijeron que no podía ser lo que es”, afirma. Y ante la ausencia del Perú en aquella gira, el artista plantea ahora una especie de compensación: en su presentación del domingo 28 de junio en el Auditorio del Colegio San Agustín incluirá temas de la banda.

Más allá de la música, Chávez ha explorado el teatro con proyectos como “Mentidrags”, donde incorpora estética drag y performance como parte de su proceso artístico. (Fotos: MS MS PERÚ)
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En 2007, la vida privada de Christian Chávez se volvió pública de manera abrupta. Un episodio de extorsión lo obligó a exponer aspectos íntimos en pleno auge de RBD. No hubo margen de maniobra. Lo personal quedó instalado en el centro de la conversación mediática, y el artista mexicano se enfrentó a aquello que siempre evitó.
A partir de ahí, la historia se desordenó. Vinieron los excesos —recaídas que ocurrieron incluso después—, los conflictos legales, relaciones marcadas por la violencia y una cadena de episodios que terminaron por erosionar su estabilidad. En 2013, el punto más crítico: una depresión profunda y un intento de suicidio. Años después, él mismo lo sintetiza sin rodeos: “Durante mucho tiempo fui presa de mis sueños, o sea, mis sueños de pronto eran mis verdugos”.

Como integrante de RBD, Chávez alcanzó fama global con giras multitudinarias y discos que rompieron récords en América Latina y Estados Unidos. (Fotos: César Campos) (Photo by Jeff Daly/Getty Images)
/ Jeff Daly
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El proceso posterior no tuvo atajos. “Ha sido un proceso de más de una década, un trabajo arduo”, dice. La terapia aparece como un punto de inflexión más que como un complemento. Dejó atrás a amigos y parejas. “No hay duda de que la terapia puede cambiarte y salvarte la vida”, repite como experiencia acumulada tras probar distintos enfoques. Hoy se encuentra en terapia cognitivo-conductual, lo cual le viene funcionando en esta etapa.
En paralelo, su carrera musical continuó. Hubo cuatro EPs, cinco giras, proyectos actorales y un podcast reciente que abrió otro tipo de diálogo. “Agradezco muchísimo haber sido parte de RBD, pero también existe Christian afuera de RBD”, enfatiza el artista.
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Hoy, esa reconstrucción se traduce en una relación distinta consigo mismo. “Me siento completamente libre. No tengo nada que ocultar ni que dejar de mostrar”, afirma. Incluso los insultos sobre su sexualidad —esos que antes lo marcaban— cambiaron de lugar: “Es muy liberador cuando tomas esas palabras que tanto daño te han hecho y las usas como tu bandera”. En ese gesto, más que una revancha, hay algo más preciso: control. La posibilidad, por fin, de contar su propia historia.
Sobre
Christian Chávez en Lima
Fecha: Domingo 28 de junio
Lugar: Auditorio del Colegio San Agustín, San Isidro
Entradas: A la venta en Passline













