miércoles, julio 1

Uno de los mayores desafíos del Perú en términos económicos y sociales es la generación de empleo formal y bien pagado. Las cifras así lo confirman: a febrero del 2025 –según el INEI– más de 366 mil personas buscaban empleo activamente en Lima Metropolitana, donde reside un tercio de la población peruana. Este dato revela una preocupante realidad que, sin medidas certeras, podría agravarse.

La atención a esta realidad es trascendental, ya que la creación de puestos de trabajo es un aspecto clave para el crecimiento económico de los países y para el desarrollo de las comunidades, especialmente en una nación como la nuestra, con grandes brechas sociales y altos índices de informalidad.

Pero hallar soluciones efectivas no es una tarea fácil, se requiere del compromiso de múltiples actores. Desde el Estado, con políticas públicas certeras, hasta el sector privado, con estrategias que permitan captar talento y mejorar su empleabilidad. Las políticas públicas deben promover, entre otras medidas, iniciativas que fomenten la inversión privada tanto nacional como extranjera, ya que atraer nuevos inversionistas es crucial para la generación de empleo. Ello debe venir de la mano de un clima de negocios favorable, donde prime la seguridad jurídica y la estabilidad.

Asimismo, se debe promover el desarrollo de nueva infraestructura, la cual genera empleo y facilita la contratación de proveedores locales. Además, se deben implementar incentivos para el crecimiento de sectores estratégicos, otorgar estímulos fiscales para las pymes, facilitar el acceso al crédito y ejecutar proyectos de apoyo a los negocios que aseguren su sostenibilidad.

Otra medida fundamental es promover la formalización y facilitar la creación de empresas mediante la reducción de trámites burocráticos. Este aspecto es trascendental si se toma en cuenta que el Perú es un país con un régimen de contratación poco flexible.

Varias de las iniciativas planteadas se orientan a disminuir la sobrerregulación que existe en el país, que representa uno de los principales obstáculos para la inversión privada, la innovación y la formalización. El Gobierno es consciente de esta situación y, en las últimas semanas, ha presentado un primer paquete de medidas dirigidas a la desregulación, lo cual representa un importante paso.

Aunque el papel del sector privado depende mucho de las acciones gubernamentales, este debe actuar como un aliado en la consecución de los objetivos, promoviendo el mercado y contratando mano de obra y proveedores locales. Esta cadena es fundamental para la generación de empleo. Asimismo, se deben implementar iniciativas en áreas de influencia que mejoren la empleabilidad, permitiéndoles adquirir competencias para desempeñarse en diversas áreas y así crecer tanto personal como profesionalmente.

Aunque la tarea es ardua, el Perú posee sectores con amplio potencial para generar empleo. Es imperativo que el sector público y privado colaboren estrechamente para establecer las condiciones necesarias para alcanzar este objetivo.

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