Las ventas de viviendas nuevas en Lima Metropolitana y el Callao alcanzaron las 15.477 unidades en el primer semestre del 2026, lo que representó un crecimiento de 26% frente al mismo periodo del año pasado, según la Confederación de Desarrolladores Inmobiliarios del Perú (Codip).
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Esto también se refleja en el comportamiento del mercado, ya que las ventas en planos y en construcción continúan concentrando la mayor parte de las transacciones, sin que se observe un aumento significativo de unidades terminadas sin vender. “Lo que entra se vende. No tenemos producto que se quede sin colocar, por lo que no hay sobrestock ni riesgo de burbuja”, sostuvo Gálvez.
Además, un estudio de Ipsos presentado por el gremio mostró que el perfil del comprador ha evolucionado: la distribución del inmueble se ha convertido en el principal atributo al momento de elegir una vivienda, por encima del precio y la ubicación, en línea con los cambios en los hábitos de consumo tras la pandemia.
Pese a que el precio promedio por metro cuadrado registró una caída de 1,2% en los últimos 12 meses, Gálvez descartó que se trate de una reducción real de precios. Explicó que la variación responde a un cambio en la composición de las ventas, con una mayor participación de unidades de menor tamaño. “No es que las viviendas hayan bajado de precio. Lo que ha ocurrido es que se han vendido más departamentos de menor tamaño, y eso reduce el promedio por metro cuadrado”, sostuvo.

El gremio señaló que la caída del precio promedio por metro cuadrado responde a un cambio en el tipo de viviendas vendidas y no a una reducción real de precios.
/ MANUEL MELGAR
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En cuanto a política habitacional, la ejecutiva se refirió a la propuesta de Keiko Fujimori de construir 1,25 millones de viviendas en cinco años y señaló que la meta es viable, siempre que exista una estrategia sostenida de financiamiento. “Es posible llegar siempre y cuando haya política de subsidios. Sin continuidad en los programas, es muy difícil planificar inversiones de largo plazo”, afirmó.
Añadió que uno de los principales desafíos del sector es la falta de previsibilidad en la asignación de subsidios, lo que limita la ejecución de proyectos de mayor escala y la capacidad de planificar a largo plazo.
Respecto al proyecto de reglamento de la Ley de Vivienda de Interés Social (VIS), que plantea impedir el alquiler de viviendas subsidiadas durante los primeros cinco años, Gálvez respaldó la medida y reconoció que busca corregir distorsiones en el mercado. “El bono es para cerrar brechas, no para que se lucre con eso. El subsidio tiene que llegar a quien realmente necesita una vivienda”, indicó.
Finalmente, advirtió que un eventual Fenómeno de El Niño Costero podría afectar el desempeño del sector, principalmente en el norte del país, debido a problemas logísticos y de abastecimiento de materiales. “Va a haber problemas seguramente de abastecimiento y retrasos en obras”, señaló. Según explicó, esto podría traducirse en mayores costos de construcción y afectar tanto los precios como la demanda en las zonas impactadas.















