Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.

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En los últimos diez años, América Latina ha pasado de ser una región periférica en el mapa del emprendimiento a contar con una treintena de unicornios y un ecosistema maduro de fundadores, fondos e inversores globales de startups.
En los últimos diez años, América Latina ha pasado de ser una región periférica en el mapa del emprendimiento a contar con una treintena de unicornios y un ecosistema maduro de fundadores, fondos e inversores globales de startups.
Juan José Güemes, presidente del Centro Internacional de Emprendedurismo e Innovación de IE University, observa a Brasil y México como los ecosistemas más consolidados, por concentrar el 80% del capital invertido, seguidos de Colombia, Chile y Argentina. En tanto, Perú se mantiene como un “ecosistema joven con potencial de crecimiento relativo”.
La inversión resulta fundamental para el crecimiento de este tipo de negocios, caracterizados por ser de reciente creación y basados en la innovación y la tecnología, según la Asociación Peruana de Capital Semilla y Emprendedor (PECAP). No obstante, conseguir financiamiento en el país es un gran reto, sobre todo para aquellas que todavía no prueban su modelo de negocio y se encuentran en etapa inicial, comenta Paloma Aparicio, directora ejecutiva de PECAP. De hecho, durante 2025, la inversión privada para startups peruanas alcanzó los US$76,5 millones, mostrando una recuperación frente a los US$47 millones conseguidos en 2024. Pero gran parte de esta inversión privada se concentró en deuda, la cual se ha convertido en una alternativa relevante para compañías con modelos de negocio más maduros e ingresos recurrentes.
En los últimos diez años, América Latina ha pasado de ser una región periférica en el mapa del emprendimiento a contar con una treintena de unicornios y un ecosistema maduro de fundadores, fondos e inversores globales de startups.
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Para este año, durante el primer semestre se realizaron tres transacciones de ‘venture capital’ (capital de riesgo), que sumaron US$15 millones: 20% más capital invertido frente al mismo periodo del año pasado, pero con 25% menos transacciones. “Todavía no se va a mostrar una recuperación generalizada del volumen total de oportunidades de inversión (’dealflow’)”, detalla Aparicio.
La tendencia no es exclusiva de Perú. De acuerdo con Güemes, la inversión anual en ‘venture capital’ en América Latina se sitúa hoy entre US$4.000 y US$4.500 millones. Su rasgo más notable es la concentración: hay menos operaciones, pero de mayor tamaño. Cinco compañías absorbieron en 2025 el 25% del venture capital, mientras que la inversión en startups de etapas tempranas representan más de la mitad de los dólares invertidos.
En esta línea, Saúl Chrem, presidente de Endeavor Perú, agrega que este año ha sido el más bajo en inversión de ‘venture capital’ en startups en Latinoamérica desde el 2019, debido a una sequía regional; hoy, pocas mega startups concentran la mayor parte de los fondos. En el caso particular de Perú, la desaceleración de las redes de ángeles inversores del ecosistema impulsa a muchas startups locales a levantar capital en el país y luego migrar sus operaciones a mercados más grandes, como México.
Desde su posición, Chrem propone aprovechar las ventajas comparativas y los activos estratégicos del Perú, tales como la minería, la biodiversidad, los agroclimas diversos, el legado histórico-cultural, la proyección del Pacífico Sur con el puerto de Chancay y los recursos del mar peruano.
En los últimos diez años, América Latina ha pasado de ser una región periférica en el mapa del emprendimiento a contar con una treintena de unicornios y un ecosistema maduro de fundadores, fondos e inversores globales de startups.
/ Pxhere
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“¿Por qué no hacemos innovación alrededor de esto? Se habla mucho de que Perú no tiene un unicornio, pero ¿qué es lo que queremos como modelo de innovación?, ¿que tres personas se hagan millonarias o una startup que genere puestos de trabajo, exportaciones y recursos para el país? El arándano, por ejemplo, fue una gran innovación que hoy genera más de 100.000 puestos de trabajo y miles de millones de dólares en exportaciones”, refiere.
Endeavor tiene un fondo de coinversión (Endeavor Catalyst) que apuesta por las startups con facturación anual superior a US$10 millones y que se encuentran dentro de su red de aceleración. En todo el tiempo de operación, desde 2014, han financiado tres empresas, la última el año pasado. “El problema es que buscamos startups de tamaño y no hay tamaño”, agregó Chrem.
Para Sergio Rodríguez, director ejecutivo de ProInnóvate, un programa del Ministerio de la Producción, el modelo de negocio debe demostrar tracción; es decir, que existe una demanda real por la solución que ofrece. En el caso de los emprendimientos que ya están en el mercado, ProInnóvate analiza las ventas como condición para acceder a su línea de aceleración. Para los negocios que recién comienzan, la evaluación se concentra en el mérito de la innovación, el potencial de escalamiento y la fortaleza y complementariedad del equipo.
Aparicio también considera necesario trabajar en los fundamentos y las bases de estos negocios para que puedan escalar regionalmente y competir por capital internacional. Del lado de los inversionistas, urge ampliar la oferta de capital local porque dependemos de los flujos extranjeros, los cuales son sensibles a los ciclos internacionales. “También necesitamos más ‘exits’. Para que más inversionistas quieran participar en ‘venture capital’, tienen que existir casos que demuestren que es posible invertir”, refirió.
En los últimos diez años, América Latina ha pasado de ser una región periférica en el mapa del emprendimiento a contar con una treintena de unicornios y un ecosistema maduro de fundadores, fondos e inversores globales de startups.
/ Rawpixel
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Según Rodrigo Alvarez, cofundador y CGO de Juztina —incluida por Forbes entre las 100 startups destacadas del Perú y seleccionada para el programa Scale Up 2026 de Endeavor—, uno de los principales retos de las startups peruanas en etapa inicial es pensar, desde el primer día, que pueden competir fuera del Perú. Y es que muchos emprendimientos se diseñan solo para el mercado local, cuando una startup debería resolver un problema de forma escalable a nivel regional o global.
“Necesitamos un ecosistema que acompañe esa ambición: más ‘venture capital’, universidades que impulsen la creación de empresas y mayor conexión entre emprendedores, inversionistas y ecosistemas internacionales”, sostiene.
El financiamiento, sin embargo, no es el único desafío. Las universidades también cumplen un papel en la formación de emprendedores, la validación de negocios, el acceso a talento y la conexión con mercados e inversionistas.
Desde Innova Ulima, el Centro de Emprendimiento e Innovación de la Universidad de Lima, acompañan a los emprendimientos en cuatro niveles. Primero, impulsan comunidades estudiantiles con interés en desarrollar negocios; luego, cuentan con una etapa de incubación enfocada en la construcción de prototipos y la generación de las primeras ventas.
Jorge Conde, director del Centro, también destaca el programa de aceleración “Expand”, al que solo ingresan startups que ya están en proceso de facturación y comercialización de sus productos, para conectarlas con ‘stakeholder’ de Latinoamérica. En la etapa final, buscan conectar a los fundadores de las startups maduras con las principales compañías del país.
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Una lógica similar se observa en Emprende UP, donde el acompañamiento busca que los emprendimientos desarrollen una mentalidad orientada a la generación de ventas y validen que existe una demanda real antes de avanzar hacia nuevas etapas de financiamiento. Sus líneas de acción buscan dar una cobertura más holística, en el sentido de crear conocimiento emprendedor para que sus fundadores no desistan en su intención de emprender.
“Tenemos dos miradas: desarrollar futuros fundadores y líderes empresariales, pero también generar lo que se llama mentalidad emprendedora”, destaca Marita Ruiz Tafur, directora del Centro de Emprendimiento de la Universidad del Pacífico (Emprende UP).
En UTEC Ventures, esa mirada de escalabilidad parte también de la selección de negocios. Su tesis de inversión está enfocada en tecnología aplicada a problemas estructurales de la región, con especial interés en sectores como minería, pesca, agro, construcción y biotecnología, además de soluciones basadas en inteligencia artificial para industrias como finanzas, seguros, educación y salud. La apuesta es por emprendedores peruanos o de la región andina con ambición de construir compañías globales desde América Latina. Su ecosistema de apoyo incluye incubación, programas de emprendimiento temprano e inversión.
“No somos un fondo revolvente en el sentido estricto financiero, pero sí operamos bajo una lógica de sostenibilidad: los retornos que genera el fondo, vía ‘exits’ o rondas de seguimiento, se reinvierten para sostener nuestra actividad de inversión en el largo plazo. Es capital paciente proveniente del ‘endowment’ de la universidad, no un préstamo rotativo”, resalta Kevin Granda, Partner at UTEC Ventures.
La conexión con ecosistemas internacionales aparece, así, como una pieza clave para que las startups peruanas puedan superar las limitaciones del mercado local. Desde IE University señalan que Madrid se ha convertido en una plataforma de entrada a Europa para emprendedores latinoamericanos, al ofrecer acceso a capital, talento y un mercado de 450 millones de consumidores, además de la ventaja del idioma y la afinidad cultural.
“El 15% de los estudiantes de IE University procede de América Latina, y un buen número de ellos se convierte en emprendedores, en inversores o en intraemprendedores que lideran la innovación desde empresas familiares y corporaciones de la región”, destaca Güemes.
En ese esfuerzo, IE University busca construir puentes entre América Latina y Europa a través de iniciativas como South Summit y sus IE Venture Days, que se realizan en distintos mercados de la región.



