Daniela Darcourt parece estar siempre en movimiento. Canta, estudia, ensaya, graba, viaja, se reinventa. Como si la quietud no fuera del todo compatible con ella. A los 30 años, la artista peruana entiende mejor una frase que su madre le repetía cuando era adolescente: que quería estar en todo, hacerlo y probarlo todo. Entonces jugaba fútbol, entrenaba, bailaba ballet contemporáneo, llevaba clases de improvisación teatral, cantaba en casinos y estudiaba. Hoy, esa misma energía vuelve a empujarla hacia un nuevo escenario.
Daniela Darcourt parece estar siempre en movimiento. Canta, estudia, ensaya, graba, viaja, se reinventa. Como si la quietud no fuera del todo compatible con ella. A los 30 años, la artista peruana entiende mejor una frase que su madre le repetía cuando era adolescente: que quería estar en todo, hacerlo y probarlo todo. Entonces jugaba fútbol, entrenaba, bailaba ballet contemporáneo, llevaba clases de improvisación teatral, cantaba en casinos y estudiaba. Hoy, esa misma energía vuelve a empujarla hacia un nuevo escenario.
Esta vez no entra como la cantante que domina una tarima, sino como actriz de teatro musical. Daniela debuta en “La casa de las niñas peculiares”, obra escrita y dirigida por Rodrigo Falla Brousset. En la historia interpreta a Desdémona, una de las cinco hermanas que regresan a casa para celebrar el cumpleaños de su madre, sin imaginar que ese reencuentro abrirá heridas, secretos y viejos conflictos familiares.
“Estoy feliz. Siento que se cumple otro de los tantos sueños que tengo en mi lista. Estoy superemocionada”, dice.
Además de Darcourt, actúan Alexandra Graña, Daniela Camaiora, Ximena Palomino, Elisa Costa, Giuliana Muente, Gustavo Mayer, Sebastián Stimman – Rowi Prieto, Ximena Galiano, Diego Salinas y Raúl Romero Valle. (Foto: Paulo G. Silva)
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Aunque reconoce que se trata de una experiencia retadora, Daniela siente que no está tan lejos de lo que ya hace en sus conciertos. Para ella, cantar nunca ha sido solo pararse frente a un micrófono. Su relación con el público es física, emocional y espontánea.
En el teatro, sin embargo, la dinámica cambia. A diferencia de sus conciertos, donde puede improvisar y jugar con el público, en la obra debe contenerse y mantenerse dentro del personaje para no romper la escena.
“Aquí tengo que mantener la postura; eso es lo más retador para mí en este momento. Además, por primera vez en mi vida voy a dar un beso actuando en escena”, aclara.
El personaje le calza más de lo que imaginaba. Desdémona ama los insectos, es intrépida, aventurera, intensa, curiosa, capaz de incomodar y proteger a la vez. Daniela se ríe al reconocer que, salvo por el gusto extremo por los insectos, no está tan lejos de ella. También tiene hermanas y sabe bromear con ellas y guardar secretos.
Cuando mira lo conseguido, Daniela no habla de premios, rankings o escenarios. Lo que más la emociona es haber conservado su esencia. Dice que no ha sido fácil mantener los pies en la tierra cuando alrededor abundan los elogios, las expectativas y las frases que podrían inflar cualquier ego. Pero cree que justamente ahí está una de sus claves de éxito: no creerse nunca demasiado.
“Todo el tiempo me dicen: ‘Eres la mejor’, ‘qué linda’, ‘eres la representante’. Me lo dicen Tito (Nieves), Eva (Ayllón), Gian Marco y un montón de gente: ‘Oye, tú no te crees lo que eres, ¿no?’”, señala la ganadora de Disco del Año en los Premios Luces 2026 por su álbum “Soy”.

Daniela Darcourt posando con su Premio Luces. (Foto: GEC)
/ JOEL ALONZO
`; document.body.appendChild(modalWrapper); let figcaption = modalWrapper.querySelector(«figcaption»); if(figcaption) figcaption.style.display=»none»; modalWrapper.querySelector(«.s-multimedia__close-modal»).addEventListener(«click»,()=>{modalWrapper.remove(); e.style.display=»flex»; if(caption) caption.style.display=»block»;});})})});});
Y quizá por eso, porque no quiere quedarse atrapada solo en lo que ya logró, Daniela también mira hacia una dimensión más íntima de su vida. Hay un anhelo que hoy ocupa un lugar central.
“Ser mamá me falta; construir mi hogar, también. Después de eso no quiero nada más. Y si no aparece el buen papá, gracias a Dios tomé la decisión de congelar mis óvulos. Puedo hacerlo sola, con el apoyo de mi familia y de buenos amigos. Al final, la idea de familia cambió hace mucho tiempo y creo que no es necesario depositar los sueños personales en otra persona”, refiere.
También habla de los rumores que la vincularon con Juan Andrés Abarca, después de que él respondiera con una frase que dejó abierta la interpretación: “Lo que se ve no se pregunta”. Daniela no esquiva el tema, pero marca distancia y deja claro cuál es hoy su prioridad.
“Eso lo dijo hace como un mes. Juan Andrés es un hombre maravilloso, increíble y muy talentoso. Nos conocemos; él hace sus cosas y yo hago las mías. Estoy superbien, tranquila. En este momento no estoy buscando nada más que enfocarme en todo lo que estoy haciendo. Ni siquiera tengo tiempo al cien por ciento para mí, entonces no sería justo tener un vínculo si no cuento con el espacio necesario para eso”, aclara.
Su salida del podcast “Sin + que decir”, de María Pía Copello, también responde a ese momento de prioridades claras. Daniela explica que comenzaron a aparecer más compromisos laborales, viajes y proyectos, y que tuvo que ser honesta con el espacio que podía darle al programa.
“Lo dejé porque empezaron a salirme cosas de trabajo, tenía muchos más viajes y tuve que ser honesta. Además, el giro del programa ya no iba tanto con cómo yo me veía enfocada al inicio. Hasta ahí no más quedó. María Pía es una gran amiga, está creciendo con su proyecto y siempre le voy a desear lo mejor”, dice.
Durante su paso por el podcast, Daniela apareció más opinante, más directa y expuesta a titulares que muchas veces amplificaban sus frases. Ella, sin embargo, no cree que se haya mostrado una versión distinta de sí misma.
“Yo soy yo todo el tiempo. Quizás era una Daniela a la que no le cortaban ni editaban las cosas, una Daniela con el discurso más completo. Pero soy la misma de siempre. No tengo que ocultarme de nada ni de nadie; siempre he sido yo y nunca voy a dejar de serlo, obviamente sin hacerle daño a los demás”, afirma.
Después de años de exigencia, escenarios y planes, aprendió a vivir el presente. Por ahora, no sabe si su debut teatral abrirá una nueva ruta o quedará como una experiencia única. Podría continuar actuando o podría ser, como ella misma dice, “debut y despedida”. No se adelanta. Su prioridad seguirá siendo la música, ese lugar donde se siente “viva, fuerte y en casa”.
El dato
“La casa de las niñas peculiares” se presentará del 3 de junio al 5 de julio en el Teatro Municipal de Surco. Las entradas están a la venta en Joinnus.




