El Senado viene deshojando margaritas a la espera del trabajo legislativo de la Cámara de Diputados. Lo urgente en la agenda es la delegación de facultades al Poder Ejecutivo, pero, hasta la fecha, solo vemos un terreno político confrontado donde no queda claro el resultado final. Desde el propio oficialismo esperan que salga un ‘frankestein’ legislativo o incluso prevén que ni siquiera se logre el consenso en los votos para la aprobación del texto final.
El Senado viene deshojando margaritas a la espera del trabajo legislativo de la Cámara de Diputados. Lo urgente en la agenda es la delegación de facultades al Poder Ejecutivo, pero, hasta la fecha, solo vemos un terreno político confrontado donde no queda claro el resultado final. Desde el propio oficialismo esperan que salga un ‘frankestein’ legislativo o incluso prevén que ni siquiera se logre el consenso en los votos para la aprobación del texto final.
Fuera del tema de la delegación de facultades, la gran pregunta es cuál es la agenda legislativa del Parlamento. En la campaña se lanzaron varios anuncios, pero no se visualiza ningún avance concreto respecto al rumbo que tomará el Congreso en los siguientes meses.
La falta de predictibilidad es uno de los principales problemas que el Congreso arrastra desde la era unicameral. Esta situación parte desde un punto en concreto: la falta de aprobación de la agenda parlamentaria que debe ser vista en el pleno y a propuesta de la presidencia, que hoy está en manos del Partido del Buen Gobierno. Esto es algo que está estipulado en el reglamento, en el que se determina que los puntos de dicha agenda tendrán prioridad, tanto en las comisiones como en el pleno.
Sin esta herramienta, la Cámara de Diputados avanza a la deriva, sin lineamientos claros, y con la puerta abierta de que el desorden propicie la infiltración de intereses ajenos a la coyuntura y problemáticas urgentes que afronta el país.
Por lo pronto, solo tenemos en la mira el debate de la ley de presupuesto 2027 (noviembre) y la definición de la ampliación del Reinfo y la nueva ley MAPE (diciembre). En el medio, existe una nebulosa a la espera de los dictámenes que se produzcan desde las comisiones ordinarias.
El problema de fondo radica en que las comisiones han iniciado con agendas poco claras y en medio de disputas políticas por el intento de meter temas peligrosos a la agenda, como la Comisión de Energía y Minas (controlada por Juntos por el Perú), donde se ha planteado priorizar los intereses de los mineros informales sin tomar en cuenta el escenario peligroso en el que nos encontramos en esta materia. El Instituto Peruano de Economía (IPE) estima que las exportaciones de oro de origen ilegal superarían por primera vez a las de origen legal en el 2026, y en el Congreso parece que esta alerta no genera ni la más mínima preocupación.
Sería importante que el presidente de la Cámara de Diputados, Óscar Reto, empiece a priorizar la aprobación de la agenda parlamentaria con lineamientos claros que permitan delimitar las prioridades que tendrá su gestión en lo que resta del año. De no hacerlo, el Congreso está destinado a repetir el descrédito de la era unicameral y alimentar la narrativa de que el nuevo sistema legislativo de dos cámaras no genera ningún cambio positivo.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

