sábado, septiembre 5

Marlon Aguirre pasó en menos de una semana de denunciar un supuesto intento de autoritarismo y cuestionar la falta de democracia en Juntos por el Perú a dar por superado el episodio y asegurar que no renunciará a la bancada política. El diputado había cuestionado el papel de Ernesto Zunini, vocero de la agrupación, en la definición de las presidencias de las comisiones de la Cámara Baja, incluso llegó a plantear públicamente su salida, aunque luego matizó sus propias declaraciones.

El origen de la fricción estuvo en la presidencia de la Comisión de Justicia. Aguirre buscaba encabezar ese grupo de trabajo, pero no obtuvo la venia de sus compañeros y, finalmente, fue designada Catherin Palomino, una mujer vinculada al golpista expresidente Pedro Castillo.

Consultado por El Comercio el sábado 29 de agosto, en una llamada que no fue publicada, Aguirre confirmó que, en efecto, buscaba ocupar esa comisión y sostuvo que tenía el perfil adecuado para presidirla: “Sí, sí. Yo quería ir. Soy abogado de profesión”, dijo.

El diputado dejó claro que, a su criterio, Justicia debía ser presidida por una persona capacitada y cuestionó las condiciones de Palomino para ocupar ese cargo.

“La señora Catherin no era la persona adecuada, pienso yo”, criticó.

La disputa, sin embargo, no se limitaba a la presidencia de una comisión. En ese diálogo, Aguirre advirtió que había cinco legisladores, entre hombres y mujeres del castillismo, además de otros integrantes de la bancada, que se encontraban disconformes con las decisiones de Zunini, a quien consideraban una persona “autoritaria”.

“El tiempo dirá a donde nos vamos, pero ya hay invitaciones ya. [¿Los cinco colegas se irán?] Si es un tema de no agrupados, ya nos iríamos como otra fuerza”, afirmó.

Aunque el reglamento del Congreso no lo permite, Aguirre afirmó que también quería formar una bancada.

Durante esa semana, el diputado también cuestionó públicamente a Ernesto Zunini, a quien —entre otros adjetivos— calificó de ser “superdotado” y “superpoderoso”.

Los cuestionamientos de Aguirre se produjeron en un contexto de tensión interna que ya venía siendo seguido por El Comercio. Este Diario tenía conocimiento de los amagos de renuncias en Juntos por el Perú desde inicios de agosto.

—Muro legislativo—

En medio de estas tensiones, ese mismo jueves ingresó al Área de Trámite Documentario del Congreso un proyecto formulado por Catherin Palomino. ¿Su propósito? Bloquear las renuncias de legisladores y su eventual incorporación a otras bancadas parlamentarias.

El proyecto de ley de Palomino busca modificar el artículo 40 del Reglamento del Congreso para establecer que los legisladores que se retiren de sus bancadas solo puedan quedar como no agrupados, sin posibilidad de incorporarse a otro grupo parlamentario.

“La propuesta elimina la posibilidad de incorporarse a otro grupo parlamentario y establece como única consecuencia que los representantes que renuncien o sean expulsados pasen a formar parte del grupo mixto”, reza en su página 25.

Agrega que “como consecuencia de ello, también se elimina la restricción temporal para integral las mesas directivas, puesto que dicha regla estaba dirigida exclusivamente a quienes se incorporaban a otro grupo parlamentario”.

En la fórmula, se deja claro que resulta constitucionalmente legítimo adoptar medidas orientadas a impedir que el cambio oportunista de grupo parlamentario altere la correlación de fuerzas establecida por la ciudadanía en las elecciones, fragmente excesivamente el Congreso o permita obtener posiciones políticas que no derivan del resultado electoral.

“La propuesta no impide que el parlamentario renuncie a su grupo ni dispone la pérdida de su escaño. Su consecuencia consiste en impedir que se incorpore a otro grupo parlamentario y adscribirlo al grupo mixto”, añade.

—¿Irresponsable?—

Zunini, en declaraciones a la prensa, dijo que le parece “irresponsable” las declaraciones de Aguirre, quien durante el jueves retrocedió a su intento de renunciar y atribuyó a la prensa “de sacar comunicados” en los que anunciaba la salida de varios legisladores de Juntos por el Perú.

Lo cierto es que Aguirre estuvo afiliado a la Alianza nacional de Trabajadores, Agricultores, Universitarios, Reservistas y Obreros A.N.T.A.U.R.O.

Una fuente cercana de Juntos por el Perú afirmó que estos intentos de salidas y los problemas internos del partido responderían a dos cosas: primero, a la toma de presidencias de las comisiones en las que querían imponerse algunos diputados pese al consenso; y, segundo, a la recolección de yapes durante la segunda vuelta presidencial, que alcanzó 787 mil 599 soles.

“Recuerda que pidieron que abone al yape para presentar los reclamos que hacían [en segunda vuelta]. Ellos han declarado unos 340 mil, pero han dado casi 800 mil. Es por ese tema. Además, hay otros temas más delicados”, refirió al insinuar que varios legisladores habrían aportado a la recaudación de dinero.

Consultado por El Comercio el jueves a las 10:20 de la noche, Marlon Aguirre negó que estos puntos sean los problemas internos del partido y aseguró “que se está especulando”.

“Yo no tengo nada que ver con los yapes. Eso lo ve el partido principal. Está equivocado. No, amigo, no especule. Está especulando. Gracias. [¿Pero es cierto o no es cierto?] Amigo, está especulando. No, no sé. Busca otra fuente. Le estoy respondiendo. Sea un poquito respetuoso. Estoy en un viaje», respondió.

Share.
Exit mobile version