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El jueves 15, Fuerza Popular estaba desmoralizada. La debacle en la Comisión de Constitución puso en jaque a la bancada naranja en el Senado. La de Diputados se sacó la madre para conseguir al menos 20 de las 66 facultades pedidas por el gobierno e hizo lo imposible -a riesgo de perderlo todo- para sumarle 7 más.
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Es cierto que ya había indicios de un giro de Obras hacia la colaboración con el Ejecutivo y de un entendimiento en marcha. Semanas atrás, la bancada retiró tres firmas y se echó abajo una moción de censura contra el ministro del Interior, César Astudillo, en Diputados. Pero ese jueves negro para el gobierno, Obras cerró filas con la izquierda. Barragán me dice: “No hemos pasado al oficialismo, somos de centro y hemos coincidido esta vez con el gobierno. En cada caso, veremos si las leyes son en beneficio del país y desde nuestra posición de centro coincidiremos con otras fuerzas políticas”.
Lourdes Alcorta, portavoz de RP, reunió a FP, a Mesía y a tres portavoces de la oposición, salvo JP, en su oficina. Se comprometieron a asistir el lunes, pero luego le hicieron saber que no irían. Obras cumplió su palabra. Belmont negó haber hablado con Galarreta pero dijo en RPP que conversó con José Chlimper, asesor ad honorem de la presidenta, antes y después de la crisis.
Barragán me dice que conversa constantemente con Belmont y este solo le comentó de una conversación con Chlimper días atrás de la votación y que abordaron diversos temas. Por otro lado, una fuente del Ejecutivo me dice que sí hubo conversaciones con Belmont. Incluso, hubo un intento de que Obras votara a favor de más facultades en Diputados, pero algunos miembros de la bancada lo frustraron.
El sábado 17 en la tarde, Galarreta se reunió con Jorge Nieto, líder del Partido de Buen Gobierno (PBG). Este no le ofreció más de lo que el oficialismo ya tenía asegurado: apoyar las 20 facultades y las otras 7 convertirlas en proyectos legislativos que en Diputados -el presidente de la cámara es Óscar Reto, del PBG- se comprometían a tratar con urgencia. Nieto, el domingo temprano, en una entrevista que le hicimos en RPP, calificó su conversación con ‘alguien del más alto nivel’ como ‘un preacuerdo’. Sé que fue Galarreta su interlocutor porque me lo confirmó una fuente del Ejecutivo. Esta también me dijo que el mismo día le “enviaron a Nieto, a través de un emisario, el mensaje de que no podían aceptar su propuesta”. Según mi fuente, el gobierno no confiaba en lo que podía pasar con esos 7 proyectos si pasaban por el aro de la Comisión de Constitución que preside Juntos Por el Perú (JP).

El exministro Jorge Nieto. (Foto: archivo GEC)
/ Cesar Campos
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Los aliados del bloqueo PBG, JP y Ahora Nación (AN), ya dudaban de Obras. Prefirieron apelar una vez más al típico ‘ausentismo de izquierda’ y no ser testigos, en la propia sesión del lunes 19, de lo que no podemos calificar de traición. Recuerden que la alianza para la mesa directiva de Diputados no fue para todo efecto, y, en todo caso, ya la había roto JP en el debate de facultades en Diputados. Que ahora disintiera Obras no podía ser gran escándalo para nadie.
Por otro lado, Belmont no es un hombre de izquierda que comparta el conjunto de vetos de sus aliados de oposición. Barragán también decide muchas cosas y vigila a su bancada, pero es un militar en retiro sin temple obstruccionista, que no encuentra una contradicción personal entre haber sido ministro de Defensa de Pedro Castillo y dar una mano a Keiko Fujimori. Por cierto, le tocó la última fase de Castillo y renunció el 3 de diciembre del 2022, días antes de la intentona golpista del 7 de diciembre. Según me contó en otra oportunidad, se negó a ordenar movidas militares para amedrentar a la oposición, tal como le pedía Castillo.
Barragán estuvo en las sesiones cruciales, vigilando a Astucuri. Cuando se discutió la medida adicional de la DINI, su correligionario pidió que esta se retire, pero no le hicieron caso. Había aportado el quorum. Ese día su voto de poco valía.
En el pleno del miércoles Obras votó partido: tres a favor, la senadora Juana Ticona se abstuvo y la senadora Agripina Flores estuvo ausente con licencia médica por una operación. “La senadora Ticona nos sorprendió. Había firmado un acuerdo para votar a favor. Agripina Flores, estoy seguro que hubiera votado a favor si se hubiera permitido la votación virtual”, me dijo Barragán.
¿Por qué los 7 agregados son cruciales para el gobierno? El de la DINI con capacidad operativa está en su ‘core’ de facultades. Quieren un servicio de inteligencia de acceso directo, adscrito a la PCM, sin pasar por los filtros del Interior, la policía y los militares. También está en su ‘core’ la colaboración de los militares, al lado de la PNP, aunque sea circunscrita a vigilancia de penales y combate a organizaciones criminales. FP rinde culto a la concordia cívico militar al punto que prefirió colocar a un militar como Astudillo en Interior.
La raíz de ese culto es que fueron los aliados de Alberto Fujimori en la victoria contra Sendero Luminoso y el MRTA, y tendrían que serlo en la lucha contra el crimen. Además tenían que asegurarse de poder llamar terroristas y/o ‘grupos hostiles’ a las OC (organizaciones criminales).
Obras fue, en esta crisis, el fiel de la balanza que el PBG no pudo ser. En Diputados, la bancada de Nieto fue clave para llegar al acuerdo con Renovación Popular para cerrar las 20 facultades; aunque en el pleno votó en abstención. En el Senado, perdió piso. Aquí sí, se diferenció de AN, votando en abstención. Pero, ojo, dos de sus senadores, Jorge Gavidia y Juver Flores, votaron a favor de las facultades.
El portavoz Flavio Figallo se desconcertó. Nieto ha dicho que el par será sancionado y Gavidia ha confesado en Willax que evalúa su renuncia. Hay más disciplina y homogeneidad ideológica en las dos bancadas de derecha.

El senador Flavio Figallo, del Buen Gobierno, votó en abstención en la delegación de facultades. (Foto: Congreso)
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AN tenía a Ruth Luque de titular en Constitución, cuya posición es, según lo ha admitido, no dar ninguna facultad. Toda la bancada votó en contra. ¿Podrá ser Obras el nuevo fiel de la balanza, el nuevo ‘centro’? Si a partir de la decisión para salvar las 7 nuevas facultades, se estrechan sus lazos con el gobierno, ya no sería ni el centro ni el fiel de la balanza sino que se habría pasado al plato oficialista. Eso traería un cambio drástico en la correlación en Diputados. Hoy es desfavorable al gobierno: 74 votos opositores versus 56 oficialistas (FP + RP).
Si los 14 diputados de Obras pasaran nítidamente al oficialismo, al menos en coyunturas cruciales, la correlación sería de 70 para el gobierno versus 60 para la oposición. Hasta podrían manejar la próxima mesa directiva. Pero Obras, como ya vimos, votó quebrado como el PBG. Por ahora solo podemos confirmar una coincidencia -llámenle entendimiento si quieren- coyuntural.

