Malasia anunció este viernes el estado de emergencia en una parte del estado de Sarawak, en la isla de Borneo, debido a una niebla tóxica provocada por el humo de los incendios forestales en la vecina Indonesia.
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“Por favor, reduzcan al mínimo las actividades al aire libre y eviten los esfuerzos físicos intensos en el exterior”, dijo.
La contaminación por los incendios en la provincia de Kalimantan Occidental alcanza Malasia y Filipinas.
El fuego se ha propagado debido a la temporada seca y a un episodio del fenómeno climático El Niño que, según la ONU, podría ser el más intenso en cuatro décadas.
Cerca de 300.000 hectáreas han ardido desde principios de año, según los expertos, que temen que lo peor aún esté por llegar.
Los incendios también están relacionados con la deforestación y la tala con fuego, especialmente para las plantaciones, según varios analistas.
Y es que en la parte indonesia de la isla de Borneo el paisaje de selva exuberante, con una fauna muy rica que incluye orangutanes, está salpicado de zonas quemadas.
Se trata sobre todo de pequeñas parcelas desbrozadas para cultivos por agricultores. La población local también acusa a grandes empresas, como los productores de aceite de palma.
Cientos de bomberos voluntarios se han movilizado. Kristoforus Sinyong es uno de ellos.
Este hombre de 27 años y un pequeño grupo de colegas arriesgan sus vidas para combatir las llamas, armados únicamente con botas de goma, una pequeña motobomba, pulverizadores y seis mangueras suministradas por la empresa para la que trabaja, una oenegé medioambiental, constató la AFP.
Las mascarillas las proporciona una clínica local.
“La verdad es que no es suficiente, pero es todo lo que tenemos. Si hubiéramos esperado a tener suficientes medios, el fuego podría haberse propagado por todas partes”, declara Kristoforus a la AFP.
“Nuestro principal obstáculo es la falta de recursos humanos y de equipo”, lamenta.

