Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
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Unidad de Investigación
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De acuerdo con los reportes de inteligencia del Ministerio de Defensa, solo en el eje Vraem (Valle de los ríos Apurímac, Ene y Mantaro), que es una zona geográfica que concentra más del 40% de los cultivos de coca y que es principal zona de producción de la droga, existen 259 pistas de aterrizaje. Se estima que la droga acopiada por mafias locales del Vraem sale desde esas 259 pistas con destino inicial a Bolivia. Desde dicho territorio vecino es redirigida hacia Brasil para luego destinarla al mercado europeo.
En el denominado eje Pichis-Palcazú, los informes identifican hasta 179 pistas esparcidas en la selva de las provincias de Puerto Inca (Huánuco) y Oxapampa (Pasco). Esto representa un incremento de 17 pistas respecto al último reporte. Mientras que, en el Eje Ucayali -provincias de Padre Abad, Atalaya y Coronel Portillo- también se registra un aumento de pistas clandestinas con respecto a años anteriores. Si en el 2024 aparecían identificadas 126 pistas no autorizadas, a inicios de este año se localizaron 143: 17 pistas más.
Gran parte de las 755 pistas rastreadas figuran en los documentos castrenses como inhabilitadas. Es decir, en el momento de su evaluación, estaban en estado de abandono, obstruidas por la vegetación o con huecos en el terreno producto de la destrucción efectuada por las fuerzas policiales. Sin embargo, uno de los reportes de inteligencia advierte que es sabido que las organizaciones del narcotráfico pueden hacerlas operativas en cuestión de horas o días.
Hace dos semanas, entre el 23 y 26 de octubre de 2026, agentes de la División de Maniobras contra el Tráfico Ilícito de Drogas–Centro Pucallpa, en base a estos mismos reportes de inteligencia, destruyeron cuatro pistas en los distritos de Yuyapichis y Codo del Pozuzo, en Huánuco, que eran empleadas para embarcar cocaína.
Tres de esas pistas clandestinas ‘Santa Isabel III’, ‘Santa Isabel II’ y ‘Nuevo Milenio’ figuraban en informes del 2024 como pistas inoperativas. Esto quiere decir que fueron reactivadas meses después para recibir la llegada narcoavionetas.
—Nuevas zonas—

Pista Itahuanaia, Manú, Madre de Dios.
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Si bien la superficie de cocales ha pasado de 89 mil en el 2024 a 84 mil hectáreas a nivel nacional, esto no ha tenido un impacto negativo sobre el negocio del narcotráfico. Las mafias han expandido sus rutas para el envío de droga habilitando pistas en zonas inaccesibles para impedir su destrucción.
En 2019, según uno de los documentos de inteligencia, el número de pistas clandestinas solo llegaba a 379, en zonas conocidas por las fuerzas policiales. Desde 2022, las diferentes mafias han inaugurado narcopistas en zonas dónde no existían como es el caso de Yaguas, Datem del Marañón y Urarinas, provincias de Loreto; y en Nieva, provincia de Condorcanqui, en Amazonas.
Alrededor de estas pistas no solo hay deforestación y cocales sino también grupos criminales dedicados a la minería ilegal. Esto ha levantado la sospecha de que la zona se ha convertido en el puente aéreo, no solo es para transportar droga, sino también oro extraído de la Amazonía peruana.
En el eje Manu, las 22 pistas se localizan a lo largo del río Madre de Dios, muy cerca de las cuencas cocaleras de Kosñipata (Cusco) y Madre de Dios, que juntas suman más de 3 mil hectáreas. En tanto, el número de pistas han pasado de 12 a 15 en el eje Tambopata, las mismas que se ubican muy próximas al río Inambari, entre la región de Madre de Dios y la selva de Sandía, en Puno.
Los documentos de inteligencia señalan que más de 200 pistas están operando dentro de zonas de amortiguamiento y en áreas naturales protegidas. Las pistas clandestinas se hallan localizadas en 13 zonas de amortiguamiento y en 8 áreas naturales. Al menos ocho pistas no autorizadas operan en el Parque Nacional El Manu y 10 en el Parque Nacional Bahuaza Sonene.
—Narcodrones—
El análisis castrense señala que las mafias emplean drones para garantizar el éxito de los embarques de droga. Estos aparatos les permite mantener un control sobre las pistas, a fin de que las operaciones de carga y despegue de avionetas ilegales se realicen sin interferencias.
El informe advierte que su uso seguirá en aumento para evadir la vigilancia tradicional de los responsables de los operativos. Apuntan como prueba un incidente en el valle de Pichis Palcazú, el cual se produjo en julio de 2024, cuando se detectó drones en los alrededores de las pistas clandestinas “Bajo Quintora 2” y “Agua Negra” en Puerto Inca.

Exviceministro del Interior, Ricardo Valdés analiza nuevos informes de inteligencia que dan cuenta de incremento de pistas. (Foto: GEC)
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El exviceministro del Interior, Ricardo Valdés, explicó a El Comercio que el incremento de pistas se explica por la inacción del Estado y porque otras actividades criminales como la extracción ilegal del oro confluyen con el narcotráfico. “El narcotráfico desde hace tiempo viene agachado por los brotes criminalidad urbana, la minería ilegal en el país. No es ningún secreto tampoco que buena parte del contrabando del oro al exterior usa los mismos mecanismos y rutas que emplea el narcotráfico: las pistas de aterrizaje”, dijo.
Para Ricardo Valdés, las Fuerzas Armadas han mostrado nula efectividad para contener esta problemática. “Tienen bajo su control el Vraem, que es de donde sale más del 40% de la cocaína producida, que sale por estas pistas. Lo mismo en el río Putumayo en Loreto, bajo responsabilidad de la Marina, y donde se produce alta concentración de cocaína por la presencia de grupos criminales”, anotó.

Infografía GEC.
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